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Prueba Opel Corsa OPC 2015: Paso al más radical

Nos subimos al Corsa más salvaje que Opel ha creado jamás, un OPC que llega para competir en una categoría especialmente complicada, repleta de rivales y sin un volumen de ventas excesivo. Sobre la mesa 207 caballos desde 22.100 euros, ¿quién da más?

Es uno de los más bestias de su clase. Los elementos agresivos OPC encajan perfectamente con la línea del último Corsa, más deportivo.

Cuando en 1988 Opel presentó el Corsa GSI, la expectación fue mayúscula: el pequeño utilitario se había transformado en todo un deportivo gracias a su motor 1.6 de 100 caballos, ¡casi nada! Ahora, echando la vista atrás resulta increíble que nos encontremos ante un sucesor como éste, un Opel Corsa OPC 2015 con un propulsor de idéntica cilindrada pero turbo y potenciado hasta los 207 caballos.

En los 80 la versión OPC del nuevo Corsa habría sido tan incomprensible como inconducible, pero ahora es sólo una alternativa a modelos como el Ford Fiesta ST, el Peugeot 208 GTi, el Volkswagen Polo GTI o el Seat Ibiza Cupra, entre otros. Y frente a éstos, ¿qué ofrece? Pues muy sencillo, el kit estético es más llamativo, el motor más potente y un precio más asequible que la mayoría. Tras agotarse el plan PIVE, la campaña oficial lo cifra en 22.100 euros, una cantidad suficientemente respetable como para que nos tomemos la prueba en serio.

A primera vista el Corsa OPC resulta espectacular. Destacan sus faros y pilotos oscurecidos, pero sobre todo los paragolpes, los faldones, la doble salida de escape y el alerón de mayor tamaño aunque, cuidado, aquí nos encontramos con el primer elemento opcional. Así es, el spoiler más largo se puede pedir aparte o dentro de un Pack Performace de lo más recomendable. Éste añade unas llantas OPC de 18 pulgadas –las de serie son 17"– pero sobre todo, aporta un equipo de frenos Brembo con discos delanteros de 330 mm, una suspensión 10 mm más baja y dotada de amortiguadores Koni adaptativos, unas llantas de 18 pulgadas con neumáticos Michelin Pilot Supersport 225/35 R18 y un autoblocante Drexler que resulta simplemente crucial.

El Pack Performance cuesta 2.320 euros pero están ampliamente justificados, elevan las capacidades dinámicas del Corsa OPC notablemente.

En el interior no son menos llamativos elementos como los dos bacquets de cuero delanteros firmados por Recaro, el pedalier de aluminio o el cuadro de mandos, el volante y el pomo del cambio, todos con el sello de OPC.

Con estos ingredientes, sólo faltaba un viejo conocido como el 1.6 Turbo de Opel, con turbocompresor e inyección directa, para completar un conjunto elogiable. Además nos encontramos con que este bloque ha recibido nuevos inyectores, intercooler y sistema de admisión, así como una centralita que le permite elevar su hasta los citados 207 caballos, con un par máximo que durante unos segundos alcanza los 280 Nm entre las 1.900 y las 5.800 vueltas.

Lo que sí se mantiene es la transmisión manual de seis marchas, suficiente para firmar una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos, una recuperación de 80-120 km/h en 5ª de sólo 6,6 segundos y una velocidad punta de 230 km/h, todo con un consumo homologado de 7,5 l/100 km en ciclo combinado y 174 g/km de CO2.

TRES Y ACCIÓN

Durante nuestra primera prueba hemos podido conducir el Corsa OPC sólo Performance Pack y desde luego, la sensación que nos ha dejado es que gracias a él, se deferencia tanto de su antecesor como de la mayoría de sus rivales. Los elementos que añade este equipamiento, hacen que pasemos de tener entre manos un coche ágil y divertido de conducir, a una máquina realmente eficaz. Se nota especialmente la acción del autoblocante en las zonas más viradas, así como una trasera más aplomada, consecuencia de la nueva suspensión trasera y especialmente de los amortiguadores Koni.

De esta forma, ganamos confianza y ritmo, aprendiendo a contrarrestar levemente a la dirección, que 'tira' rápido hacia el interior de la curva cuando aceleramos demasiado, sin perder motricidad. Por supuesto, los frenos Brembo resultan igualmente eficaces y es que al tratarse de un coche bastante ligero –1.290 kilos– seguramente serían lo único prescindible del pack, a menos que abusemos de los mismos en un descenso muy largo. En definitiva, en zonas viradas resulta un deportivo a tener muy en cuenta porque desde luego poderío tampoco le falta al 1.6 Turbo, muy al contrario, resulta enérgico a cualquier régimen y estira bien por encima de las 5.000 vueltas.

La electrónica completa el conjunto añadiendo un modo "competición" en el ESP que permite desconectarlo parcialmente, resultando poco intrusivo e igualmente eficaz. Quizá el cambio, manual y de seis marchas, sea la única mácula de este Corsa OPC y eso que sus recorridos son bastante cortos y se maneja con soltura, pero quizá no sea todo lo preciso que uno desea en conducción decidida y además, muchos rivales cuentan con cajas de doble embrague más eficaces que cualquier conductor. En cualquier caso, éste es un gasto de mantenimiento menos y un elemento que te ahorras en el precio de uno de los coches más a tener en cuenta de la categoría.