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Conducimos el Kia Stonic: Algo está pasando en Kia

El anti-Juke de Kia ya es una realidad, se llama Stonic y está a la venta desde 12.900 euros. Sí, su precio es tan tentador como su imagen y teniendo en cuenta la popularidad del segmento, está claro que tiene madera de superventas así que no hemos querido esperar más: ya lo hemos probado.

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Kia vive un proceso de transformación importante y sostenido en el tiempo. Desde que Peter Schreyer se puso al frente del equipo de diseño allá por el año 2006, la casa coreana no ha dejado de sorprendernos. Ahora, en su última ofensiva, la marca quiere acaparar nuestra atención con modelos todavía más ambiciosos como el gran turismo Stinger o este mini SUV denominado Stonic que ya está a la venta en nuestro mercado y que quiere ponerle las cosas todavía más difíciles a los Nissan Juke, Renault Captur, Peugeot 2008 o Seat Arona.

La estética es una de sus armas principales en una categoría en la que parece que todo vale para llamar la atención. El Kia Stonic no sólo es un punto más desenfadado y juvenil que sus hermanos mayores, los Sportage o Sorento, tiene la personalización como máxima. Así, se ofrece hasta en 20 combinaciones diferentes entre carrocería –opcionalmente bitono– e interior, con el color como protagonista. El techo, los pilares A y las carcasas de los retrovisores pueden ser de cinco colores diferentes al resto de la carrocería, mientras que en el interior encontramos algunas molduras en la consola central, el salpicadero y los asientos también en tonos llamativos.

No obstante, Kia no ha querido poner los alardes estéticos por encima del aspecto funcional en un vehículo que se presenta como una alternativa tan válida al Rio –con el que comparte bastidor– como al Cee'd. El Stonic mide 4,17 metros de largo por 1,76 de ancho y presenta una altura máxima de 1,52 metros gracias a su suspensión elevada. Ésta le permite ofrecer una altura libre al suelo notable: 18,5 centímetros, pero también una suspensión rígida que impide que esta cualidad se traduzca en unos mayores balanceos de la carrocería.

A España llega con tres motorizaciones. La 1.25 MPI de 84 caballos es la de acceso y le permite presentar un precio realmente ajustado, pero prometen ser mucho más populares las otras dos, tanto por rendimiento, como por consumos. Nos referimos al 1.0 T-GDI, un gasolina tricilíndrico con turbo e inyección directa que desarrolla 120 caballos y entrega un par máximo de 172 Nm desde las 1.500 rpm y hasta las 4.000; y al 1.6 CRDi, un turbodiésel de 110 caballos con un par de 260 Nm, consumo medio homologado de 4,2 l/100 km y unas emisiones de 109 gr/km de CO2.

Por el momento, ambos están asociados a un cambio manual de seis marchas, de funcionamiento agradable por su buen tacto y su precisión, si bien el próximo año se podrán pedir con el automático de doble embrague y siete marcas DCT. Además, en ese momento se unirá a la gama un 1.0 T-GDi de 100 caballos y también un par de alternativas Diesel más potentes, hasta alcanzar los 136 caballos. Cuando se incorporen estas opciones, el Stonic presumirá de una oferta mecánica realmente acertada y completa, pero los 1.0 T-GDI 120 y 1.6 CRDi 110 prometen acaparar un grueso importante de las ventas y por eso nos centramos en conducir ambos durante nuestra toma de contacto.

Dispuesto sobre la plataforma del Rio, resulta incluso más dinámico que éste por su suspensión. A diferencia del Hyundai Kona, no puede tener tracción total.

Empezando por el gasolina, descubrimos un propulsor muy enérgico desde bajo régimen, que entrega la potencia de forma progresiva pero con contundencia más que suficiente para realizar adelantamientos o encarar pendientes con garantías, sin tener que recurrir demasiado al cambio de marchas. Las seis relaciones están perfectamente calibradas, con una sexta un poco más larga, de desahogo. En ciudad marcha cómodo en segunda a bajas velocidades y responde en cuarta sin dificultades en torno a los 50 km/h. Además, pese a ser un tricilíndrico ofrece un tacto suave y escasa rumorosidad, incluso en altas revoluciones.

Al cambio de volante, el 1.6 CRDI se aprecia bastante más áspero, tanto por la forma de entregar la potencia como por el nivel de sonoridad y vibraciones. Sin embargo, valoramos positivamente un mayor par y también unos niveles de consumo tanto en ciudad como en carretera notablemente inferiores, algo que lo hace preferible para quienes vayan a recorrer más kilómetros al año y especialmente, en trayectos de media o larga distancia. En ciudad, el gasolina resulta más agradable y evitará posibles problemas para acceder a la misma por sus escasas emisiones.

Por lo demás, el Kia Sonic marcha perfectamente asentado en carretera. Su estabilidad lineal es uno de sus puntos fuertes, motivada por unos neumáticos de grandes dimensiones, pero también por una suspensión rígida, bastante más que la de otros competidores como el Peugeot 2008 o el Renault Captur. En zonas abruptas esta cualidad puede hacerle menos preferible a ambos, pero en carretera se agradece y mucho, pues evita oscilaciones de la carrocería en los cambios de apoyo y genera mucha confianza al volante. Recordemos que estamos ante un vehículo con una gran altura libre al suelo.

Por dentro, valoramos el colorido y la originalidad del diseño, pero también un espacio más que adecuado para cuatro adultos y un maletero que alcanza los 352 litros ampliables a 1.555 si plegamos los asientos traseros. Además, el cofre ofrece un buen acceso gracias a una boca de carga amplia y de formas regulares y cuenta con un doble fondo y el hueco para una rueda de repuesto de emergencia. A nivel de materiales y calidad general de los ajustes está en la media del segmento, con plásticos duros en su mayoría pero de buen aspecto, lo mismo que el tapizado de los paneles de las puertas y los asientos, que pueden ser de cuero.

No sólo es coqueto, el Stonic resulta práctico gracias a sus cotas interiores y a su maletero de formas regulares y buen acceso.

El puesto de conducción no es demasiado alto para tratarse de un crossover lo que transmite cierta deportividad. Lo curioso es que el acceso y salida del habitáculo sí resulta más cómodo que en utilitarios convencionales. Además, los asientos delanteros recogen bien el cuerpo y presentan un buen mullido. En los traseros laterales dos adultos de talla media –1,80 m.– viajarán de forma cómoda aunque a costa de restarle espacio a plaza central posterior, más discreta. Por otro lado, el equipamiento ofrece otros extras más interesantes como la calefacción para el volante multifunción o los asientos, una toma USB para las plazas traseras o un equipo multimedia con pantalla de 7 pulgadas y conectividad total para los smartphones de iOs o Android.

En definitiva, estamos ante un perfecto mini Sportage, pues presenta una de las imágenes más potentes de su categoría –algo que no era fácil de conseguir–, una oferta mecánica moderna y adecuada, un comportamiento dinámico satisfactorio y una relación calidad/precio que lo convierte en una de las alternativas más interesantes de este segmento. Ya está a la venta en España con unos precios que van desde los 12.900 a los 17.400 euros aunque éstos incluyen casi 4.000 euros de descuento, 2.000 por la campaña de lanzamiento. Fabricado íntegramente en Corea, el Stonic tiene como objetivo principal el mercado europeo y sólo en nuestro país la marca espera matricular unas 15.000 unidades anuales de este modelo. Saben ponerse el listón alto.