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Probamos el Porsche 911 GT2 RS: Por encima de todo

Nos ponemos al volante de la criatura más salvaje en llevar el logotipo 911 en su ADN. Con unas prestaciones de infarto y unas sensaciones propias de un coche de carreras, ¿Será el GT2 RS el mejor 911 de la historia? Vamos a comprobarlo.

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Cuando condujimos por primera vez el Cayman GT4, nos introdujimos en el primer nivel de emociones fuertes ofrecidas por los modelos más radicales de Porsche. Ahora, tres años más tarde, hemos conocido el máximo nivel de esa escala de la mano del Porsche 911 GT2 RS, el psicotrópico automovilístico más potente de todos.

Su nombre no es difícil de descifrar y entenderíamos si tu primera reacción es pensar que todo esto es una historia familiar. Mientras las versiones GT3 utilizan motores de aspiración natural que alcanzan altas revoluciones para ofrecer un balance perfecto entre rendimiento y agarre, los GT2 recurren a turbocompresores para entregar una respuesta más brusca y una potencia más generosa. Además, las siglas RS (Renn Sport) nos indican que este coche está enfocado a los circuitos. Mientras la generación anterior del GT2 se conformaba con 620 caballos, este aumenta esa cifra hasta situarse en los 700, gracias a un propulsor twin-turbo bóxer de seis cilindros y 3.8 litros con sistema de inyección de agua para refrigerar el sistema de admisión. Su par máximo, 750 Nm, se entrega a las ruedas traseras a través de una caja automática de doble embrague (PDK) con siete relaciones. A diferencia del GT3, este no cuenta con una opción manual.

Sus cifras son tan impresionantes como esperarías del 911 más rápido construido hasta la fecha. 

Esto se debe principalmente a que el GT2 RS está diseñado para la velocidad tanto en línea recta como en todo tipo de circuitos. El objetivo es reducir al máximo el peso y para ello recurre entre otras cosas a alfombrillas ligeras y a unos cristales con un grosor mínimo parecido al de las pantallas de nuestro teléfono. El paquete opcional Weissach ahorra 18 kilos por un coste de 31.000 $, con un peso total según la firma de 1.470 kg en orden de marcha, dando por hecho de que te tendrás que olvidar del sistema de infoentretenimiento y del aire acondicionado. Porsche afirma que el tiempo para acelerar de 0 a 100 km/h es de 2,8 segundos y que su velocidad máxima (limitada) es de 340 km/h. Todo ello para poder mantener la integridad de los neumáticos.

Todo ello se refleja en unos números de los que Porsche está orgulloso. Hablamos de 6:47.3, es decir el tiempo que le ha convertido en el vehículo de producción más rápido de Nürburgring Nordschleife. Esto supone 31 segundos menos que el anterior GT2 RS y 10 con respecto al 918 Spyder.

Tecnología y equipamiento

Ya te hemos hablado en alguna ocasión sobre la tecnología del GT2 RS, desde las barras estabilizadoras en carbono con sus respectivos tirantes de suspensión como parte del paquete Weissach hasta el sistema de inyección de agua procedente de un depósito de agua destilada situado en el compartimento delantero. La pregunta ahora es ver como se conduce y la respuesta es por un lado con una brutalidad que encandilará a aquellos que busquen el 911 definitivo y por otro, sin las malas maneras que hicieron ganarse el carácter de aterrador a sus antecesores.

En este, el dinero no se ha invertido en confort o perifollos. La cabina del GT2 es minimalista y puede ser ciertamente espartana si tenemos en cuenta que el paquete Weissach elimina tanto el aire acondicionado como el sistema de infoentretenimiento con el fin de ahorrar peso. Cuenta con unos baquets en fibra de carbono con un respaldo fijo en una posición lo suficientemente recta para la competición. Incluso un GT2 equipado al completo carece de muchas comodidades que encontrarías en la versión más barata del Turbo S. Extrañamente, aunque las levas del cambio del paquete Weissach han sido fabricadas en carbono para ahorrar cerca de dos kilos, el GT2 cuenta con un par de posavasos desplegables en la consola central. No hay asientos traseros, pero en su lugar se puede optar por una jaula antivuelco que cubre el espacio vacío (mercado europeo).

Mientras la mayoría de los 911 modernos se han convertido en vehículos tranquilos y relajados, el GT2 RS parece querer volver al origen de las especies. El motor llena la cabina con una intensa nota al ralentí mientras que la suspensión puede escucharse y sentir como trabaja. Además, hay traqueteos y vibraciones que nunca estarían permitidas en un 911 inferior. El conductor y el acompañante están sentados lo suficientemente cerca como para mantener una conversión, sin embargo a altas velocidades necesitarán hablar a voces. La dureza de la suspensión hará que toda la grasa que te sobra se tambaleé incluso en superficies suaves, aumentando el movimiento a medida que la velocidad asciende.

Andreas Preuninger, padre del GT2, afirma que su equipo de trabajo quería desde el primer momento hacer del GT2 un coche que transmita las sensaciones propias de un motor turbo, al contrario de la tendencia actual en esconder la inducción forzada. En este aspecto, francamente han conseguido su objetivo. El motor es dócil pero agresivo en bajas revoluciones, empujando libremente pero con el entusiasmo algo limitado hasta que el tacómetro no supera las 2.500 revoluciones. Por encima de eso, los turbocompresores añaden un empuje que rápidamente aumenta su vigor, dando al GT2 la sensación de esa aceleración exponencial que siempre ha definido a los motores turbo. El pico de potencia llega a las 7.000 vueltas, apenas 200 revoluciones antes del limitador.

Mantener el acelerador al final del recorrido es un auténtico desafío.

El GT2 es verdaderamente rápido y parece serlo aún más gracias a la pura ferocidad que ofrece la respuesta del motor y su forma de devorar unas marchas que han sido acortadas deliberadamente por Porsche –la segunda ‘termina’ en unos modestos 100 km/h. Pisar el acelerador a fondo por algo más de un par de segundos requiere de una carretera bastante recta que nos lleve hasta el distante horizonte. Existe un sistema de control de salida, el cual se activa automáticamente si el pedal de freno se pisa y se mantiene con firmeza antes de acelerar con el coche detenido. Al soltar el freno el RS sale disparado con una ferocidad que no deja dudas sobre la habilidad de conseguir o batir las cifras de aceleración declaradas por Porsche. 

Mientras que la aceleración es asombrosa, el nivel de agarre lateral es igual de impresionante, al menos en pista seca. Los anteriores GT2 luchaban por encontrar la tracción, pero los neumáticos Dunlop Sport Maxx (265/35 ZR20 delante y 325/30 ZR21 detrás, con algunos GT2 montando unos Michelin Pilot Sport Cup 2) de esta unidad encuentran el tipo de adhesión que normalmente ofrecería un Velcro; hablamos de un coche de tracción trasera que se siente con más agarre que sus hermanos de tracción total. La dirección se siente más ligera que un 911 estándar pero es perfectamente proporcional y tiene un tacto excepcional. A velocidades normales no encontramos subviraje, incluso en las rotondas más exigentes que nos hemos encontrado (un sistema de dirección activo en las ruedas traseras ayuda al comportamiento en bajas velocidades y mejora la estabilidad en ritmos altos). Al igual que en el GT3, el control de tracción puede desconectarse de forma independiente del control de estabilidad, pero incluso con todos ellos en marcha es posible encontrar algo de sobreviraje con mucho acelerador.  

Su territorio natural es la pista

Además de ser muy efectivo en carretera, el RS destaca realmente en la pista. Nos hemos ido hasta el circuito de Portimão lleno de cambios de rasante que lo convierten en el Laguna Seca de Portugal. El GT2 se siente como en casa a través de los 4,6 kilómetros llenos de curvas y gradientes, revelando una personalidad diferente a altas velocidades.

El RS es muy rápido, capaz de ganar al Porsche 918 que ha sido utilizado como coche de seguridad en las largas rectas de Portimão. Las características de este circuito nos sirven para explorar más a fondo los límites del GT2. Encontramos algo de subviraje si la velocidad en curvas lentas es demasiado alta, con la trasera deslizando a medida que vamos acelerando. Los frenos carbocerámicos merecen un elogio especial. En la calle se comportan estupendamente pero aquí no muestran cansancio en ningún momento, reduciendo las altas velocidades que alcanza el GT2 una y otra vez sin un ápice de desfallecimiento.

En la cima de los 911

El GT2 RS es un coche fantástico, uno que se asienta en la máxima categoría de Porsche tanto por su precio como por el nivel de rendimiento que ofrece. Si quieres la versión más rápida y la más emocionante entonces indudablemente este es el tuyo. Estamos ante un coche que puede humillar a la mayoría de vehículos exóticos en una pista y que es un éxito para el grupo de trabajo que lo ha desarrollado. La única certeza si tenemos en cuenta el pasado, es que Porsche creará en un futuro no muy lejano algo aún más rápido.

¿Pero es el mejor 911? Todo dependerá de tus expectativas en un coche de este tipo. Para muchos, su rendimiento por si solo contesta a la pregunta, pero su brutalidad puede hacer que recurras al GT3 como un profundo alivio. Los coches atmosféricos puede resultar como un bisturí; el GT2 RS por su parte, como una motosierra. Asique todo depende del tipo de cirugía al que te sometas.

A favor: El 911 más rápido que se ha hecho jamás, carácter visceral, conducción.

En contra: Equipamiento, dureza para el día a día.