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Jolyon Palmer se despide de la F1 tras dos temporadas

El piloto británico se marcha con unos pocos puntos en su cartera tras dos años en un equipo oficial.

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Jolyon Palmer se adelantó a los acontecimientos este fin de semana, anunciando antes de que lo hiciera Renault, Toro Rosso o Carlos Sainz, que la de Suzuka, sería su última carrera con Renault Sport F1 Team. Su prematuro anuncio precipitó una serie de anuncios que han llevado a la confirmación de que Sainz estará con Renault hasta el fin de la temporada.

Más allá de lo curioso que resulta que Toro Rosso haya accedido cuando Sainz era su fuente de puntos y el equipo se encuentra en plena lucha del mundial de constructores luchando entre otros con Renault, lo cierto es que esto supone el fin de una etapa en un piloto que no ha pasado desapercibido desde su entrada en la Fórmula 1, siempre con su calidad cuestionada.

Cabe recordar, que hijo de Jonathan Palmer, ex piloto de Fórmula 1 y promotor de campeonatos y propietario de varios circuitos, Jolyon ha contado siempre con muchos medios a su disposición así con una prensa británica muy favorable. Más allá del Karting, Palmer comenzó su andadura en los T-Cars, un extinto campeonato de turismos para menores de edad, no muy diferente a lo que es hoy en día la Ginetta Junior.

Sin embargo, el siguiente paso en su carrera fue hacia los Formula, entrando en una de las categorías administradas por su padre, la Formula Palmer Audi, una categoría creada para rivalizar con la Fórmula 3 con un coste más contenido, algo que siempre ha buscado MSV, la promotora de Palmer. Sin lograr destacar, Palmer dio paso a un nuevo campeonato, también gestionada por MSV, la Fórmula 2.

Dicha serie prometía bajar los costes de categorías como GP2 o World Series by Renault y usaba un sistema de gestión en el que los ingenieros y mantenimiento provenía de la propia organización, por lo que el piloto solo debía preocuparse por pilotar. Con unos potentes monoplazas construidos por Williams, lo cual ayudó a salvar su economía, la Fórmula 2 gozó de cierta popularidad, especialmente en sus dos primeras temporadas las cuales fueron ganadas por Andy Soucek y Dean Stoneman. Estas dos primeras temporadas, fue precisamente en las que estuvo presente el propio Palmer, siendo un absoluto desastre en la primera y escalando mágicamente en la segunda, convirtiéndose en un piloto competitivo hasta lograr el subcampeonato.

Acto seguido, Palmer centró sus esfuerzos en la GP2, comenzando a competir en la extinta GP2 Asia Series para acabar haciendo la temporada completa, temporada que tras 22 carreras acabó sin un punto. Así Jolyon inició un ciclo de cuatro años en la categoría en la que fue cambiando de equipo hasta acabar en DAMS, considerado el mejor equipo de entonces y con el cual consiguió llevarse el título en una de las temporadas más flojas que se recuerdan.

Como campeón de la GP2, Palmer reclamaba su sitio en la Fórmula 1, mientras que para los equipos un piloto que en cuatro años había logrado siete victorias y apenas cuatro pole position, no resultaba apetecible. Entonces, apareció Lotus F1 Team, que ya con problemas económicos ofreció la oportunidad al británico de ser piloto de pruebas en 2015, junto a Carmen Jordá, a un módico precio. Finalmente, Palmer acabó participando en trece sesiones de viernes, catorce si alguien quiere contar la sesión de Austin cancelada por la climatología.

El premio gordo para el británico llegó hacia el final de temporada. Con una Lotus comida por las deudas y con una más que previsible venta a Renault, los dirigentes de equipo prepararon a los franceses un bonito regalo en forma con contrato con una alta bonificación por incumplimiento, una bonificación que tendrían que asumir los nuevos propietarios del equipo, es decir, Renault.

Así fue como Jolyon Palmer se convirtió en piloto oficial, gracias a pagar una cuantía, se estima que menor a la habitual, y donde Renault, de haber roto el contrato, hubiera tenido que compensarle. Un ‘win-win’ para Palmer, que de la noche a la mañana conseguía el ansiado puesto de piloto de fábrica.

2016 fue una muy mala temporada, tapada por el mal rendimiento de un vehículo heredado en el que se había invertido muy poco en desarrollo, amén de los problemas de fiabilidad que seguía teniendo Renault. El equipo acabó la temporada con solo 8 puntos, de los cuales, 7, estuvieron logrados por Kevin Magnussen y uno solo por Palmer, que conseguía así acabar empatado a puntos con Vandoorne, que corrió una única carrera, y con Wehrlein y su Manor.

Cuando todo indicaba que Palmer saldría del equipo en 2017, pues su rendimiento no había convencido, fue beneficiado directo de la batalla que el responsable de Renault, Cyril Abiteboul, y Kevin Magnussen, el cual se había marchado a Haas. Abiteboul se encargó de recalcar que sí, que Magnussen había traído los puntos, pero que Palmer era un piloto que les hacía pensar que iba a ir a más, que evolucionó durante el año y que su mejora era palpable desde los entrenamientos libres del viernes hasta la carrera del domingo. Empeñado en demostrar que tenía razón, Abiteboul dio un año más a Palmer.

Y así llego Palmer a repetir un segundo año en un Fórmula 1, un segundo año en Renault. Y si con Magnussen no salía muy favorecido en la estadística, Hulkenberg acabó de cavar su tumba. Nico ha sido más rápido, mucho más rápido, desde el primer momento, dejando al británico en evidencia en cada sesión de clasificación, en cada carrera. Nico no tardó en traer puntos a casa mientras Palmer se quedaba continuamente a las puertas.

Los rumores no tardaron en aparecer, pues Renault se impacientaba, pensando seriamente en Robert Kubica como un sustituto real, pues entre la lista de pilotos reservas, colaboradores o asociados, no había ninguno realmente preparado para asumir el reto. Renautl ha echado el resto para hacerse finalmente con los servicios de Carlos Sainz, que sustituirá así a Palmer. Irónicamente, paralelamente a estos movimientos, Palmer lograba su mejor resultado en Fórmula 1, un sexto en el alocado Gran Premio de Singapur, donde además lograba sus primeros y únicos puntos de la temporada. 8 puntos a 34 en la comparativa con Hulkenberg y dando gracias una y otra vez a ese Gran Premio de Singapur.

Así pues, Palmer se despide de Renault, agradeciendo el equipo los servicios prestados durante este tiempo. Casi tres años y a cuatro carreras de completar dos temporadas de piloto titular con un bagaje de nueve puntos logrados. Ahora, el británico mira hacia la Indycar, sin dejar de lado la resistencia como posibilidades de futuro.