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Nueve de cada diez conductores están insatisfechos con los semáforos

En 2014 el semáforo ha cumplido 100 años. En este tiempo se ha ganado un buen número de detractores, su queja principal es el tiempo que malgastan mientras esperan del rojo al verde, provocando incluso que algunos cometan infracciones.

Además de conductores, peatones y ciclistas tampoco respetán los semáforos.

En este año que hoy terminamos el semáforo ha cumplido 100 años. El primero apareció en 1914 en Salt Lake City (Estados Unidos) y, desde entonces, se ha convertido en un dispositivo totalmente necesario para el buen discurrir del tráfico en nuestras ciudades. Sin embargo en estas décadas se ha ganado un número importante de detractores, y es que según un estudio de AutoScout24, nueve de cada diez conductores no están conformes con su funcionamiento. En el caso de los conductores españoles, creen que la espera del rojo al verde dura demasiado, haciéndoles malgastar su tiempo de muchas maneras. 

La mitad de los encuestados reconoce que emplea ese tiempo en mirar a los coches de alrededor para ver en qué condiciones debe reemprender la marcha. Por otra parte, uno de cada cinco se queda absorto observando los demás vehículos, mientras que un tercio aprovecha para relajarse. Algunos también utilizan este rato para picar algo, pues el 16% se dedica a comer lo primero que tiene a mano y el 10% recurre al chicle. No obstante, es curioso como solo el 18% admite aprovechar el tiempo de espera para hablar con sus acompañantes. Por sexo la diferencia radica en que un 21% de las conductoras decide mirarse al espejo o maquillarse frente a un 10% de los conductores.

 

La insatisfacción redunda en infracción

La espera ante un semáforo rojo también es aprovechada para cometer infracciones. Uno de cada diez conductores utiliza su Smartphone o teléfono móvil en este momento, y otros tantos deciden manejar el navegador GPS. Por supuesto, estas acciones están prohibidas y penalizadas por la normativa actual de tráfico. Por ello, lo ideal sería que estos conductores con comportamiento poco ejemplar actuaran como el 20% de los encuestados, que se limitan a observar el semáforo y esperar pacientemente a que cambie la luz para reemprender la marcha, es decir, no hacen nada.

En cuanto a la satisfacción con este elemento eléctrico tan presente en nuestras ciudades, apenas el 9% de los españoles está contento con su actual funcionamiento; eso sí,  coinciden en que es necesario para la convivencia en carretera, si bien el 22% cree que están pensados y programados para incomodarles más que para ayudarles. Estas molestias dan lugar en ocasiones a las trampas, admitiendo casi la mitad de los conductores haber cometido alguna infracción. Lo único que frena estas irregularidades son los niños, pues sus padres son conscientes de que hay que dar ejemplo y enseñarles normas de buen comportamiento.

Pese a todo, los conductores no son los únicos que no respetan los semáforos, puesto que el 22% de los peatones cruza la calle si no hay tráfico aunque esté en rojo, práctica que repiten los ciclistas, incumpliendo la norma un 11% de ellos.

La encuesta también recoge la opinión constructiva de los usuarios para mejorar el funcionamiento actual de los semáforos. La primera petición es que se adapten a las condiciones reales del tráfico. Otra propuesta es la incorporación de un contador que muestre los segundos que restan para la luz, una solución implantada ya en numerosos semáforos, pero que todavía no ha llegado a muchas ciudades. El último punto a mejorar consiste en semáforos que sean autosuficientes energéticamente y se alimenten de placas solares u otros sistemas que rebajen su consumo.