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Probamos el Skoda Scala: Un nuevo actor en escena

La baza de Skoda en el segmento medio es este compacto de cinco puertas y carrocería única que sustituye tanto al Spaceback como al Rapid ya que, según la marca, los sedán ya son cosa del pasado.

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El nuevo Skoda Scala apuesta por la filosofía de la marca dando así prioridad al espacio interior y al confort de los pasajeros, sobre todo lo demás. Ya se observa en el estilo exterior, que sitúa las ruedas en los extremos del vehículo para conseguir una batalla de más de 2,7 metros, que permite tener unas cotas interiores iguales a las de coches 30 centímetros más largos. Además presume del maletero mas grande de su categoría, que varía entre 467 litros y 1.410 si se abaten los asientos traseros.

Nada mas entrar apreciamos estas cualidades. Atrás pueden ir cómodamente sentados tres pasajeros sin preocuparse por la altura y con un espacio para las rodillas de 730 milímetros. Los asientos delanteros son confortables y acogedores y el grosor y tacto del volante son excelentes. El revestimiento del tablero de abordo, en espuma suave que simula una estructura cristalina, transmite calidad en sus materiales y acabado.

En el tablero de instrumentos esta disponible la pantalla multifunción que puede ir desde 6,5 a 9,2 pulgadas, situada de manera fácilmente accesible para el copiloto y, por supuesto para el conductor. Este dispone, según equipamientos, de un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas – el más grande de su segmento- que puede configurar a su gusto, incluido el mapa de navegación para no desviar la vista de la carretera.

En el plano mecánico, el Scala llega con dos motores de gasolina y uno diésel. El primer escalón es el tricilíndrico de 1.0 TSI que proporciona 115 caballos y va unido a una caja manual de 6 relaciones. Antes del verano llegará una versión de este motor de 95 caballos y a fin de año una de 90 que podrá funcionar con gas natural comprimido, para abaratar el coste de combustible y permitir con su etiqueta eco circular por el interior de las grandes capitales.

El alto de gama en gasolina es un 1.5 TSI que proporciona 150 caballos de potencia y va unido al cambio automático DSG de 7 velocidades. También estará disponible con la caja manual a finales de año. La mecánica diésel en un 1.6 TDI 115 caballos con la posibilidad de incorporar las dos cajas ya señaladas con un sobrecoste para el cambio DSG de 1.700 euros.

Con cuatro niveles de equipamiento posibles, este Skoda Scala dispone desde el nivel más bajo de faros led, aire acondicionado, sensor de aparcamiento y ayudas para el cambio de carril y frenada de emergencia en ciudad. Como opciones destacables están los faros full led que incorporan esta tecnología en todos los puntos de luz y disponen de intermitentes traseros dinámicos que se encienden de dentro hacia fuera del vehículo.

EN MARCHA

Para la prueba en carretera disponíamos de los dos motores de entrada de la gama. Estaban equipados con la opción de chasis Sport que rebaja la altura en 15 milímetros y añade la posibilidad de escoger entre cuatro modos de conducción que cambian los parámetros de suspensión, dirección y respuesta del motor. A falta de probar la suspensión de serie el chasis Sport hace honor a su nombre.

Su comportamiento neutro transmite seguridad y permite ir rápido, incluso en zonas viradas, ya que en ningún momento nos aproximamos a sus límites. 

A priori de un tricilíndrico de 999 centímetros de cilindrada no se esperan grandes prestaciones. La verdad es que nos ha sorprendido por su silencio y elasticidad ya que, incluso en relaciones altas de la caja de cambios, se recupera sin ningún problema al mismo nivel que su hermano de gasoil a pesar de tener 5 kilográmetros menos de par. El escalonamiento de la caja de cambios, con relaciones algo más cortas que en el diésel justifica esta igualdad. 

Entre los dos nos quedamos con el de gasolina, ya que el segundo es algo más ruidoso en frio y en circulación a bajas vueltas, y añade un sobrecoste de 2.000 euros. En función de los kilómetros de recorrido anual el comprador tendrá que valorar si se compensan con el ahorro de 1 a 1,5 litros de combustible cada 100 kilómetros. Pudimos probar también la caja automática DSG en el motor diésel. Hace honor a las cualidades que ya ha demostrado en otros modelos del grupo Volkswagen. Tanto en consumo que, en la homologación esta por debajo de la manual, como en anticipación es una solución muy recomendable, aunque su precio es un poco alto para popularizar este equipamiento que dispone, además, de levas en el volante para el que quiera imponer la relación de marchas a su voluntad. 

En resumen, tenemos una nueva opción en el mercado, que destaca por su espacio interior y sus prestaciones. Y a un precio competitivo que, con los descuentos y las ayudas por financiar se sitúa en 13.990 euros para la versión más básica de gasolina y 15.590 euros con el motor diésel.

A favor:

Espacio interior, prestaciones.

En contra:

Precio sin descuentos; cambio DSG como opción costosa; sonoridad del motor diésel.