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Prueba Skoda Kodiaq RS: SUV, familiar y… ¿deportivo?

¿Puede un SUV de hasta 7 plazas orientado a toda la familia tener verdadero carácter deportivo? ¿Y si además fuese acompañado de un motor diésel? Analizamos a fondo el nuevo Skoda Kodiaq RS, llamado a no dejar indiferente a nadie.

Skoda kodiaq rs portada 2

El grupo Volkswagen tiene entre su cartera cuatro importantes marcas – Volkswagen, Audi, Seat y Skoda - que con ligeras diferencias compiten entre sí. Skoda, parecía destinada a perder las versiones más deportivas de sus modelos en detrimento de las otras marcas, pero con un bagaje en competición que se remonta incluso a antes de la primera guerra mundial, los responsables del fabricante checo tenían una idea muy diferente; la de no solo mantener sus versiones RS, sino ampliarlas a nuevos modelos.

Así es como llegamos al protagonista del artículo, el Skoda Kodiaq RS, un SUV de gran tamaño - hasta siete plazas -, motor diésel y tintes deportivos. El mercado actual se encuentra superpoblado en el segmento SUV, que se ha erigido sobradamente desde hace unos años como la opción de moda. Las ventas mandan y los fabricantes no han dudado en orientar su oferta de vehículos hacia este segmento, encontrándonos una amplísima variedad, tanto en tamaños como en precios.

Donde no estamos tan seguros que las marcas hayan seguido los deseos de los clientes es en el apartado de las motorizaciones, pues con la reciente fobia al diesel y el recurso al downsizing, explicado parcialmente en la necesidad imperiosa de cumplir las normas anticontaminación y contener los consumos, el mercado se ha llenado de vehículos de gran tamaño con pequeños y medianos motores gasolina, que pese a ofrecer cifras de potencia altas, acostumbran a resultar perezosos y más bien 'tragones'.

Skoda se ha desmarcado de esta corriente equipando en exclusiva su Kodiaq RS con el motor 2.0 TDI, su más que conocido bloque de cuatro cilindros que para la ocasión cuenta con doble turbo, elevando la cifra de potencia de los 150 caballos del Kodiaq estándar a unos golosos 240. No obstante, hay una cifra que llama un más la atención que la potencia en sí, 500 Newton/metro bajo el pie derecho ya desde bajas revoluciones. Para entender la importancia de éstos, podemos añadir, que por ejemplo, un Porsche 911 Carrera S de 450 caballos de potencia, ofrece un par máximo de 530 Nm. Un Audi TT con motor 2.0 gasolina de 145 caballos se queda en 320 Nm.

Y es el que el empuje, junto a los consumos, siempre han sido la gran baza de los motores TDI, a la vez que una solución perfecta para este Kodiaq. No hay que olvidar que nos encontramos ante un vehículo de 4,7 metros de longitud y 1,9 metros de ancho, con una altura de casi 1,7 metros, un coeficiente aerodinámico de 0,34 y un peso, que con algo de combustible más el conductor, supera las dos toneladas. Sobe el papel, un molde que no nos invita a buscar altas prestaciones en él, pero que no ha impedido al fabricante checo lanzar al mercado esta versión.

No obstante, hay que dejar claro que no nos encontramos ante un vehículo radical ni extremo, sino ante una excelente opción para aquél que necesite un vehículo de las características del Kodiaq sin que ello signifique renunciar a una serie de sensaciones y posibilidades que muchos conductores quieren mantener a la hora de afrontar un gasto tan importante como es la adquisición de un nuevo automóvil.

Como no podía ser de otra manera, la versión RS llega con cambios estéticos, especialmente en el interior, pero también en el exterior. Ligeras variaciones en el parachoques delantero, unos nuevos retrovisores, así como un paragolpes trasero que incluye una banda reflectante a la vez que incrusta a la perfección dos llamativas salidas de escape. Estos son los cambios más notables respecto al resto de la gama, sin olvidar las llantas específicas de 20 pulgadas y unas pinzas de freno pintadas en rojo. Y sí, los logotipos RS están presentes tanto en la parte delantera del vehículo, como en la trasera.

Con estas ligeras modificaciones, el Kodiaq RS se diferencia del resto de la gama y gana cierto carácter eludiendo muscular de más el vehículo o llenándolo de molduras poco funcionales e innecesarias. Un diseño elegante, ligeramente deportivo, y a la vez capaz de pasar inadvertido en un parking público. El cuento es completamente diferente al acceder al interior del vehículo.

Nos recibe un gran asiento tipo baquet con una combinación de piel y Alcántara, acompañado por unas llamativas costuras en hilo rojo y los logos para que no olvidemos en ningún momento que estamos ante una versión RS. Una butaca de gran tamaño que sujeta el cuerpo a la perfección sin renunciar ni por asomo al confort ni en largas rutas. Los asientos, calefactables, son ajustables completamente de forma eléctrica, pudiendo memorizar tres perfiles diferentes.

Ya acomodados en el habitáculo, nos encontramos un volante de tamaño comedido, con un aro de grosor considerable, especialmente en las zonas de donde se espera que sea agarrado, y ligeramente achatado por su parte inferior. Lo acompañan elementos decorativos que además del mencionado logo RS y algún cromado, suman al igual que los asientos, costuras de color rojo. Tras el volante se esconden dos pequeñas levas que nos permiten seleccionar la marcha de forma manual.

El cuadro de instrumentos es totalmente digital, con una pantalla - Digital Virtual Cockpit - de algo más de 12 pulgadas con numerosos modos de visión. Estrena uno nuevo en el que un velocímetro de gran tamaño se sitúa en el centro. Sin embargo, el modo que combina el GPS en el centro, con el consumo y la marcha seleccionada a la izquierda, y la autonomía y el velocímetro a la derecha, nos ha parecido el más útil para cualquier tipo de trayecto.

En la parte superior de la consola central se encuentra una pantalla táctil de 8 pulgadas, equipada con un sistema que Skoda llama Bolero, y del que hablaremos más adelante. La mencionada pantalla, queda algo alejada, lo que se soluciona al incorporar tanto control por voz como manejo gestual. Bajo la pantalla se encuentra el sistema de climatización con variadas opciones directas que incluyen los asientos y volante calefactable. Destaca una doble pantalla led que nos indica la temperatura en cada uno de los lados del vehículo. También hayamos una serie de botones para activar o desactivar los sistemas de ayuda al aparcamiento, el start/stop, así como luces de emergencia y bloqueador de puertas.

Ya en la parte horizontal de la consola, una tapa revela un hueco para el móvil con recarga de batería contactless, así como dos puertos USB. La palanca de la caja de cambios DSG - única modalidad disponibe - nos permite seleccionar entre el modo automático, el sport e incluso manual. Como en el volante y los asientos, la funda que recubre el pomo comparte los detalles rojos de las costuras, al igual que el reposabrazos. Junto al pomo, un botón para cambiar rápidamente el modo de conducción, el freno automático y de mano, así como un modo 'off-road' que incorpora este modelo y la posibilidad de desconectar el control de tracción.

El reposabrazos central es regulable en longitud y altura, revelando en su interior una amplia zona para meter objetos. Skoda incorpora un accesorio de plástico con hueco para bebidas, llaves y monedas, que la podemos colocar en la parte delantera o trasera del hueco, o directamente extraerla. Es el único portavasos del coche, y además, solo admite vasos o botellas pequeñas. Las zonas donde guardar objetos se complementan con la típica ranura en la parte inferior de la puerta así como una doble guantera en la zona del copiloto, una de ellas refrigerada.

Destacable es también el acabado de la puerta, donde combina los detalles de piel con la alcántara y una muy buena imitación de fibra de carbono que también se repite en la zona de la guantera. Sin embargo, los plásticos que recubren la zona más cercana a la ventanilla son más bien duros, castigando a los conductores que tengan la costumbre de apoyar el codo en esta zona. Añadir que el Kodiaq RS puede incorporar un techo panorámico de gran tamaño, cuya cobertura podemos mover a placer de forma eléctrica, además de abrir el propio cristal, que incluye un útil derivabrisas.

Como era de esperar en un vehículo de este tamaño, el espacio de las plazas delanteras es amplio hasta en personas de gran tamaño, resultando cómodo incluso para quienes tengan tendencia a conducir con las piernas más abiertas y que suelen tener más conflictos con la consola central.

El Kodiaq también destaca en sus plazas traseras, con espacio suficiente para dos adultos de gran tamaño, aunque la central es notablemente más incómoda, tanto por la menor superficie del respaldo y mayor dureza de este, como por la presencia del túnel de transmisión que nos limitará la posición de las piernas. Skoda ha cuidado notablemente la parte trasera del habitáculo, dotándola de salida de aire tanto en la zona de los pies como en la central, donde una serie de botones nos recuerda que los asientos traseros también son calefactables, y que podemos activar o desactivar la climatización en esa zona, cuya temperatura se nos muestra con otra pequeña pantalla led. También incorpora, escondido bajo una tapa, un enchufe USB, un enchufe de corriente de hasta 150W, y otro conector tipo mechero, de 12V.

El asiento central se puede convertir en reposabrazos el cual no tiene la firmeza que cabría esperar, aunque sí cuenta con varios portabebidas. Las plazas traseras son firmes hasta el punto de que el respaldo puede llegar a resultar excesivamente duro. La banqueta se puede desplazar longitudinalmente, y los mencionados respaldos tienen varias posiciones de perpendicularidad. Los reposacabezas admiten ajustes en altura, además de tener un soporte que nos permitirá mantener sujeta la cabeza a la hora de echar una cabezada.

Dado que el Kodiaq puede ser de cinco plazas, o por 1.090€ más, de siete, los asientos traseros se abaten fácilmente para acceder a las dos auxiliares. En esta última fila son de un tamaño menor y tanto el asiento como el respaldo son considerablemente más finos, lo que afecta a la comodidad. Sin duda pueden ser útiles para niños o personas menudas, pero un adulto achacará el paso de los kilómetros.

En la modalidad de 7 plazas, el maletero no desaparece, pero sí se queda en una cifra modesta de 270 litros, a diferencia de los más que generosos 725 litros que puede alcanzar en la versión de 5 plazas. Con los asientos abatidos, se llega a rozar los 2.000 litros, hasta el punto de parecer un vehículo digno de ser ‘camperizado’. Para facilitar su uso, el maletero queda prácticamente horizontal a la apertura del portón, escondiendo distintos compartimentos y cajones en los que guardar cosas, así como multitud de agradecidos ganchos con los que mantener a buen recaudo las típicas bolsas de la compra. El portón se abre y se cierra de forma eléctrica. 

No se pueden obviar los detalles que tanto gustan a Skoda siguiendo su filosofía ‘Simply Clever’, que van desde algunos ya clásicos, como la pinza en el parabrisas para sujetar un ticket de aparcamiento, la linterna del maletero, o el tan socorrido paraguas insertado en la puerta, a otros más novedosos, como un plástico retráctil que aparece al abrir la puerta y que protegerá el metal de golpes contra otros vehículos o columnas.

Al encender el motor, nos llamará la atención el sonido percibido, que no es el esperado en un motor TDI ya que el fabricante ha puesto especial mimo a este aspecto considerando el espíritu deportivo de la versión. Desde la pare trasera, el tubo de escape nos ofrece un satisfactorio rugido que nos invitará a pisar más el acelerador. Siguiendo cierta tendencia de algunos modelos, los altavoces también se encargan de amplificarlo en el interior, si bien este factor artificial se puede ajustar desde el ordenador de abordo o directamente eliminarlo.

Aunque es un detalle muy bien logrado, y el sonido resulta muy agradable a la hora de realizar aceleraciones fuertes, también se pueden dar particularidades como la que se produce a la hora de rodar a bajas velocidades con la ventanilla bajada, donde escuchamos un ruido muy deportivo desde la parte trasera mezclado con el característico de los TDI desde la parte delantera, en una combinación que no es especialmente favorecedora pero que dista de ser molesta.

El RS mantiene el confort de marcha que presenta cualquier otra versión del Kodiaq y que siempre nos pareció una de sus mayores cualidades. Sigue siendo un coche para todos los públicos y para todo tipo de conductores, diseñado para toda la familia pensando en el confort y con la capacidad de tragar kilómetros sin sobresaltos.

A diferencia de otros SUV y al contrario de lo que se podría pensar tanto por su tamaño como por su peso, el Kodiaq se desenvuelve fantásticamente en entornos urbanos, con el plus de tener la suficiente potencia como para hacernos disfrutar en cada pequeña aceleración. Aun en su modo de conducción más deportivo, la suspensión adaptativa absorbe los baches y badenes con nota alta, aunque, eso sí, la dureza de la dirección nos invitará rápidamente a buscar un modo más confortable de entre las seis opciones diferentes que Skoda ha puesto a disposición de los conductores, entre la que se incluye un modo para la nieve.

El modo ECO, el pensado para ahorrar la mayor cantidad de combustible posible, no convierte al coche en un 'monstruo perezoso', algo en lo que algunos modelos están cayendo últimamente, sino que sigue siendo suficientemente vivo como para no necesitar usar otro modo en entornos urbanos. Gracias a la alta cifra de potencia y par, hasta en este modo, el Kodiaq ofrece la potencia necesaria para la gran mayoría de situaciones.

En vías interurbanas, este SUV es donde ofrece su mejor faceta con indiferencia de la exigencia que le queramos imponer. A ritmo suave es un vehículo muy agradecido, cualidad que no pierde al exigirle más. De hecho, las miradas al velocímetro se hacen necesarias con cierta frecuencia, pues si nos dejamos llevar, no será otra cosa que el ruido aerodinámico el primero en alertarnos de que se circula más rápido de lo que se debería.

A la hora de exprimir al máximolo conseguirá sacarnos una gran sonrisa de oreja a oreja, pero hay que tener cierta cautela. Es decir, tiene una aceleración notable con un agarrare que se ve magnificado gracias a la tracción a las cuatro ruedas, la cual, dependiendo de las condiciones, puede ser solo delantera, o hasta mandar el 85% de la potencia a una sola rueda trasera. También posee una dirección capaz de realizar cambios a gran velocidad y con un aplomo sobresaliente, sin embargo, hablamos de casi dos toneladas de vehículo, y es precisamente en las frenadas donde antes se le notan ciertas carencias a la hora de apurar el límite del vehículo.

Y no es que no posea unos frenos magníficos – discos ventilados de 340 milímetros en las ruedas delanteras y 310 milímetros en las traseras - de los cuales destaca una gran mordida y una sorprendente resistencia a la fatiga incluso exigiéndoles en un lugar tan delicado como un puerto de montaña, es que simplemente es la primera característica de este RS que nos recuerda que manejamos un vehículo que se acerca a los cinco metros de longitud y las dos toneladas de peso. 

El peso, el volumen y la resistencia aerodinámica, también se deja notar en los consumos. Con el modo ECO, en un trazado de 30 kilómetros que combina carretera urbana, con vía interurbana y algo de autovía, el consumo medio se quedó en 7,2 litros - el fabricante homologa 6,4 -. En un trayecto de más de 400 kilómetros por autovía, con velocidades que nunca superaron los 130 km/h, el consumo se elevó hasta llegar a los 8,9 litros, usando para este trayecto una combinación de los modo Normal, Confort y ECO. Paradójicamente, en conducción deportiva, exigiéndole el máximo al vehículo por carretera de montaña, el consumo se congeló en 17 litros, siendo realmente bajo para estas condiciones.

Como comentamos anteriormente, el RS cuenta con cinco modos de conducción prestablecidos y uno totalmente configurable. Si bien las diferencias son notables al saltar del modo ECO al Sport, no lo son tanto al cambiar por el siguiente escalón, es decir, pasar del ECO al confort, o de éste al normal. El modo individual nos permitirá configurar la práctica totalidad de las variables; suspensión, dirección, tracción a las cuatro ruedas, sonido e incluso detalles de la iluminación o la climatización. Destaca también la inclusión de un modo nieve, para facilitar la conducción por este tipo de superficie. Y pese a no ser un modo como tal, también está a disposición del conductor un botón para conducción Off-Road. Pero no nos olvidemos, estamos ante un SUV 4x4, en ningún caso un todoterreno.

Mención especial a la caja de cambios DSG de siete velocidades, con un funcionamiento excepcional en este modelo. Esta cuenta con un modo normal y otro sport, así como con la posibilidad de seleccionar la marcha manualmente de forma secuencial desde el pomo, o bien desde unas pequeñas levas situadas en la parte trasera del volante. No obstante, el manejo manual resulta demasiado restrictivo, pues solo nos permitirá reducir marcha en un rango muy concreto de revoluciones, y al llegar al corte, subirá una marcha queramos o no.

El sistema multimedia que monta el Skoda Kodiaq RS es el conocido por la marca como Bolero, con suficientes opciones y pormenores que merecerían un artículo aparte, por lo que nos centraremos en los aspectos principales, destacando un funcional e intuitivo GPS, que se vuelve más atractivo con una conexión a internet a través de una tarjeta SIM con la que se cargan los mapas satélite vía Google Earth.

El GPS puede ser sustituido con las cada día más avanzadas aplicaciones Android Auto o Apple CarPlay, teniendo la limitación, eso sí, de tener que tener el teléfono conectado a través de cable, además de perder la visualización del GPS en la pantalla del cockpit, algo que sí se puede hacer usando el navegador integrado en el vehículo.

El sistema de ayuda sonora al aparcamiento se complementa con una interminable combinación de cámaras y realidad aumentada que nos permiten visualizar cualquier rincón que resulte interés durante la mencionada maniobra, ayudándonos a poner cada parte del coche exactamente donde buscamos.

En resumen, con el Skoda Kodiaq RS nos encontramos un perfecto vehículo traga kilómetros con el que tener unas sensaciones deportivas más que satisfactorias sin llegar a los niveles que sin ir más lejos puede dar un Octavia RS. Un SUV que a pesar de las altas prestaciones, no renuncia al confort ni a la suavidad, quedando ese lado más salvaje latente solo para cuando lo requiramos. Un modelo más que apto para toda la familia e incluso para todo tipo de conductores, con un fantástico as bajo la manga: la deportividad.

A favor: Prestaciones, confort de marcha, espacio y calidad interior.

En contra: Consumo medio en carretera