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Renault Captur 1.5 dCi VS. Peugeot 2008 1.6 e-HDI: Bienvenidos al asfalto

A pesar de que son novatos, llegan con la lección aprendida: apariencia de 4x4 pero sólo con tracción delantera, eficientes motores Diesel de baja cilindrada y una modularidad interior de monovolumen.

Ambos rivales son dos coches de tamaño medio –poco más de cuatro metros– económicos y habitables y están clasificados dentro de la categoría SUV o crossover.

Si buscas un coche de tamaño medio, económico y habitable, atento a estos dos protagonistas: Peugeot 2008 y Renault Captur. Ambos están clasificados dentro de la categoría SUV o crossover que tan popular se ha hecho gracias a Nissan y sus exitosos Qashqai y Juke. Nacidos a ‘rebufo’ de éstos, los dos modelos franceses aterrizan cargados con los argumentos que muchos conductores buscan: un todocamino amplio, práctico para el día a día y barato de mantener.

Fabricado en Valladolid para toda Europa, el Captur muestra sus encantos desde el primer instante con una línea más atractiva que la de su ‘hermano mayor’ Koleos; no obstante, se trata de un Clio con suspensiones elevadas. En el caso del 2008, en el que se emplea la base del utilitario 208, se ha optado por un diseño prácticamente calcado al del prototipo Urban Crossover Concept que Peugeot mostró a mediados de 2012. Al respecto, Captur también se anticipó como showcar en 2011, aunque el vehículo de producción poco ha heredado de éste, excepto la idea y el nombre.

NI RASTRO DEL 4x4

A pesar de sus aspectos, lo único que nos permiten hacer –y si no es de forma muy frecuente– son ciertas escapadas por caminos en buen estado o pistas no muy complejas. No tenemos la ayuda de la tracción integral –ni como opción–, aunque el Peugeot dispone de un dispositivo denominado Grip Control sólo para el acabado más exclusivo, con el que se eligen entre varios programas para que el ESP y el ABS intervengan más o menos. Tampoco disponemos de unos ángulos de entrada, salida y ventral de todoterreno así como control electrónico de descenso de pendientes… Y eso que sus distancias al suelo son más elevadas: 16,5 centímetros en el Peugeot -2,5 centímetros más que un 208- y 17 centímetros en idéntico valor para el Captur.

Así que donde realmente sobresalen es en asfalto y lo apreciamos en el tarado de las suspensiones. Tanto 2008 como Captur apuestan por una amortiguación que tiende a ser dura, si bien no resulta incómoda cuando encontramos baches o roturas del firme. Esta sensación la percibimos mejor cuando tomamos curvas, puesto que las carrocerías no tienden a inclinarse como suele ocurrir en los cada vez más extendidos SUV; un punto a su favor. En este aspecto, los asientos del Peugeot tienen un agarre lateral menor que los del Renault.

Centrados en el puesto de conducción, en el Captur nos encontramos en una posición más alta que la de su rival, muy en la línea de un Scénic, si bien las butacas no son tan cómodas como cabría esperar –éstas, opcionalmente, poseen unas fundas con cremalleras que se limpian en la lavadora cuando se manchan–.

En el Peugeot, por su parte, vamos más bajos, como en cualquier turismo medio de la marca, algo que se acentúa con dos detalles: el pequeño volante ubicado a menor altura y el cuadro de mandos, que visualizamos por encima del aro del mismo. Esta postura ha sido estudiada por los ingenieros para mejorar el flujo sanguíneo y evitar que los músculos de la espalda y los brazos se tensen y sobrecargen con el paso de los kilómetros.

En la segunda fila de asientos, tanto Renault como Peugeot ofrecen una desahogada amplitud en todas las cotas, por lo que se acomodan niños o adultos sin problema. Por distribución e, incluso, planteamiento, son de familiar.

Uno de los puntos más llamativos de 2008 y Captur radica en los múltiples huecos repartidos por todo el habitáculo. El Renault nos sorprende con unos situados en las puertas delanteras, un pequeño cofre en la parte alta del salpicadero y una guantera de 11 litros que se abre como si de un cajón de mueble se tratara. En ellos podemos dejar desde las llaves a los teléfonos móviles pasando por todo tipo de bártulos de tamaño medio. Incluso los ocupantes posteriores cuentan con unas tiras detrás de los asientos delanteros que permiten guardar pequeños enseres, eso sí, quedándose a la vista.

Dentro de la funcionalidad, el Renault se distancia de su rival con un maletero más capaz y modulable, puesto que la banqueta posterior se desliza hasta 12 centímetros, ganando espacio para los ocupantes o para alojar bultos de mayor tamaño, en función de las exigencias de cada momento. Con esta particularidad, se alcanzan los 1.235 litros frente a los 1.194 litros del Peugeot cuando abatimos los asientos posteriores.

GARANTÍA DE ÉXITO

Los fabricantes apuestan por mecánicas no muy potentes –el tope está en 120 caballos, los dos en gasolina– en la que los Diesel siguen siendo los protagonistas. En esta ocasión, nos detacantamos por las opciones más equilibradas en cuanto a potencia-prestaciones-precio: 1.6 e-HDI de 92 caballos y 1.5 dCi de 90. Estos propulsores son conocidos dentro de sus respectivas gamas y se muestran muy aptos para estos automóviles, si bien cuando se viaja cargado, aparecen ciertas limitaciones.

Los dos, principalmente, pecan de una rumorosidad elevada y, en el caso del Peugeot, se transmiten más vibraciones a bajas vueltas. Aun con ésas, el e-HDI del 2008 demuestra mayor voluntariedad a la hora de acelerar, algo en lo que influyen sus primeras relaciones del cambio, más cortas, con un quinta final muy larga. Esta viveza contrasta con la mayor tranquilidad del dCi, acompañado por un escalonamiento de las cinco velocidades del cambio más confortable. La palanca del Captur, además, ‘cae’ más a mano que la del 2008, ubicada en una posición más baja.

En el caso de las direcciones, de tacto suave, están muy asistidas en ciudad para maniobrar mejor. Al salir a carretera se endurecen de forma progresiva, por lo que transmiten mayor confianza, aunque la del Renault es más ‘blanda’ en estas circunstancias; con ella no percibimos realmente lo que pasa bajo los neumáticos.

El Peugeot nos permite ganar unas décimas al consumo por depósito gracias a la ayuda de su dispositivo de arranque y parada, muy útil cuando circulamos por ciudad. No hace falta que nos detengamos por completo para que actúe, sino que por debajo de 20 kilómetros/hora, deja al motor en estado de reposo. De esta forma, se recorren bastantes metros aprovechando la inercia hasta que nos paramos definitivamente. Incluso si el tráfico permite seguir la marcha, insertamos la segunda velocidad y retomamos el camino marcado. Además, el sistema Start&Stop arranca de inmediato cuando pisamos el embrague, siendo uno de los más rápidos del mercado en este sentido.

Los 1.6 e-HDI de 92 caballos y 1.5 dCi de 90 son las opciones más equilibradas en relación potencia/prestaciones/precio.

Por su parte, el del Renault actúa sólo cuando nos paramos, por lo que no es tan eficiente en este aspecto. No ‘reinicia’ el bloque al instante, por lo que las salidas no son tan fulgurantes. Pero contamos con un aliado: la función ECO. A través de ésta, se limita la caballería disponible al igual que la climatización, que optimiza los recursos para que el bloque gaste menos.

A TU GUSTO

Peugeot ha creado un catálogo de opcionales estándar para equipar su 2008, mientras que Renault ha optado por diseñar un completo paquete de personalización compuesto por diversas pegatinas con formas tribales, colores llamativos –además del naranja está un azul ‘pitufo’–, embellecedores y llantas de hasta 17 pulgadas. A pesar de esta pomposidad, se han desatendido otros campos igualmente interesantes, como la posibilidad de instalar faros bixenón, airbags de cortina o techo solar panorámico, aspecto que el 2008 cuida con más mimo.