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Prueba Mazda 2: Ajeno a las modas

El utilitario japonés es ya casi un compacto y se acaba de renovar con mejoras de equipamiento que permiten contar con un vehículo que además convence por diseño y comportamiento dinámico. Estas son nuestras impresiones tras someterlo a una completa prueba.    

Mazda 2

Mazda ha presentado la ultima evolución del 2, que en esta ultima renovación incluye nuevos niveles de acabado, un equipamiento de serie más completo y opciones de personalización más amplias, antes sólo disponibles para modelos de un segmento superior. Ahora el Mazda 2 se puede elegir entre 4 niveles de acabado: Origin, Evolution, Black Tech Edition y Zenith.

Nosotros hemos probado la versión cuya denominación comercial es 1.5L Skyactiv-G 90 CV AT Zenith Navegador. Sin embargo una de las novedades principales del Mazda 2 2018 es la desaparición de los motores diésel. Por lo tanto sólo está disponible con el gasolina 1.5 de 75, 90 y 115 caballos. Tampoco está disponible con carrocería de 3 puertas, algo que cada vez es más habitual.

El Mazda 2 llegó a nuestro mercado en febrero de 2015 y la verdad es que no es uno de los modelos más conocidos ni de más éxito comercial de la marca, algo que añade exclusividad a esta opción en un segmento competido que incluye rivales tan solventes como el Skoda Fabia, Renault Clio, Volkswagen PoloNissan Micra por citar solo algunos ejemplos.

Una de las cualidades del Mazda 2 es que además de ser un modelo poco visto, si lo comparamos con la competencia, es que su diseño es bastante llamativo e inconfundible. Su línea se inspira en el concepto que la marca denomina Kodo, una palabra japonesa que simboliza movimiento, dinamismo, algo en lo que sin duda Mazda es toda una referencia, dado que sus coches no se caracterizan por ser aburridos de conducir. Transmiten sensaciones y dinámicamente aportan un toque deportivo, siempre sin olvidar el tipo de coche ante el que nos encontramos.

El Mazda 2 supera los 4 metros de longitud, se aproxima bastante a un compacto y de hecho hace algunos años sería considerado como tal. Mide en concreto 4,06 metros de largo, 1,69 de ancho y 1,49 de alto. Tiene una distancia entre ejes de 2,57 metros. Unas cotas que se completan con una estética moderna y atractiva. El frontal es probablemente lo más carcaterístico, dado que incluye una parrilla que ya es una seña de identidad de Mazda.

El acceso al interior es fácil gracias al buen angulo de apertura de las puertas, sobre todo las traseras. La posición de conducción no plantea problemas gracias a las amplias posibilidades de ajuste tanto del asiento del conductor como del volante, que permite regulaciones tanto en profundidad como en altura –esto último sólo el del conductor–. 

El puesto de conducción está bien resuelto y es bastante ergonómico. El volante de tres radios multifunción permite controlar multitud de parámetros sin tener que desviar la vista de la carretera, a lo que se añade un head up display que proyecta información sobre la conducción sobre una lámina de plástico situada encima del volante. Si bien desde el punto de vista estético resulta “raro” es bastante eficaz dado que su visibilidad es muy buena. En esta versión además es de serie.

Uno de los aspectos que diferencia al Mazda 2 es su motorizacón. Como es habitual en la marca, recurre a un bloque atmosférico. 

El salpicadero es bastente moderno e incluye una pantalla táctil a color de 7 pulgadas desde la que se controla la última evolución del sistema de infoentretenimiento de Mazda, denominado MZD Connnect. Este dispositivo también se puede manejar desde una práctica rueda situada entre los asientos delanteros. Su manejo es bastante intuitivo y su ubicación centrada facilita el manejo por parte del acompañante. También bien situados están los controles de la climatización a base de ruedas, muy fáciles de manejar. Sin duda un acierto. En el interior se incluyen conectores USB.

La habitabilidad del interior es correcta en las plazas delanteras pero algo inferior a la media en la traseras, sobre todo en lo que a anchura se refier, dado que la altura disponible es también correcta. La capacidad del maletero es de 280 litros, ampliable hasta los 950 si se abaten los asientos posteriores, en una proporción 60/40. No es una referencia en este sentido, porque el Renault Clio o el Skoda Fabia tienen más capacidad, ambos superan los 300 litros. Además la superficie resultante no es plana y el diseño posterior penaliza la anchura de la boca de carga, que está bastante alta en comparación con algunos de sus rivales. 

Uno de los aspectos que diferencia al Mazda 2 es su motorizacón. Como es habitual en la marca, recurre a un bloque atmosférico y de una cilindrada “considerable” dado lo que se lleva actualmente. Aquí no hay downsizing ni sistemas de sobrealimentación. Esta configuración aporta como principal ventaja un tacto de conducción agradable. De hecho el motor se muestra muy suave si bien a bajas revoluciones es algo perezoso. Por ello es recomendable mantener un régimen de giro más alto y mantener el propulsor en la zona media de revoluciones. 

Si mantenemos el motor en la zona media de utilizacion a cambio la entrega de potencia es muy lineal y progresiva y no se aprecian vacíos de potencia. Las prestaciones son adecuadas, en lo que ayuda sin duda el ajustado peso del vehículo, en torno a 1.000 kilos. De hecho esta es una se las señas de identidad de la llamada tecnología Skyactiv, que busca lograr la máxima eficiencia.

Nuestra unidad de pruebas llevaba de serie un cambio automático de 6 velocidades. Es de convertidor de par y cuenta con levas detrás del volante para un manejo manual. Si bien no es tan rápido ni eficaz como un doble embrague cumple sobradamente para las pretensiones del Mazda 2. Su utiliación es muy suave, con una transición entre velocidades adecuada.

Cuenta con un botón sport que retrasa los cambios y revoluciona más el motor para aprovechar la potencia. Su utilización hace que el sistema sea más brusco por lo que sólo es recomendable si queremos exprimir las prestaciones del motor y practicar una conducción más enérgica.

Con el último restyling el Mazda 2 puede incluir sistemas de ayuda a la conducción hasta ahora inéditos en este segmento. Por ejemplo el head up display comentado, un dispositivo de detección de obstáculos en el ángulo muerto, otro de frenada automática a baja velocidad –hasta 30 kilómetros/hora– o uno de cambio involuntario de carrril. Este último, según el tipo de carretera y la visibilidad, se vuelve demasiado intrusivo en determinadas circunstancias.

En carretera, este Mazda 2 de 90 caballos es bastante equilibrado si bien lo suyo es mantener el motor en la zona media de revoluciones para lograr una repuesta enérgica. En este rango de revoluciones se comporta de forma neutra y segura. Se muestra muy estable, transmite sensación se seguridad y es bastante ágil en los cambios de trayectoria. No plantea problemas en este sentido, si bien el sistema de frenos podría ser más potente, algo que a buen seguro mejoraría con unos discos traseros, en lugar de los tambores que monta. 

Ademas de agradable, el motor en nuestro recorrido de pruebas no se mostró especialmente “sediento” dado que es posible conseguir un consumo de 6,5 litros. Incluso apurando el motor, se pueden conseguir registros de en torno a 7 litros, un dato bueno.

En ciudad el comentado tacto del motor unido a la comodidad del cambio automático hacen del Mazda 2 un coche muy cómodo. Tan solo penaliza en lo que a visibilidad trasera se refiere. Un diseño de la luna pequeño no ayuda, así que resulta fundamental la cámara de visión trasera que en nuestra unidad de pruebas es de serie. 

En cuanto al precio esta versión muy equipada tiene un coste de 19.000 euros, un coste similar a varios de sus rivales como puede ser el Opel Corsa o el Skoda Fabia. 

A favor: Acabados. Comporamiento. 

En Contra: Visibilidad trasera. Recuperación.