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Prueba Porsche Macan GTS: Deportivo por encima de todo

No es el primer coche que te viene a la cabeza cuando piensas en un Porsche pero el Macan se ha consolidado como el modelo más vendido de la marca, algo que nos ha parecido motivo más que suficiente para volver a probarlo, ahora en su estimulante versión GTS y como no podía ser de otra forma, ¡a fondo!

Porsche-macan-gts-01

El tiempo pasa a toda velocidad, algo de lo que sabe y mucho, Porsche. Quizá por ello, cuando en la marca de Stuttgart se plantearon lanzar su primer SUV compacto, un modelo dirigido a uno de los segmentos más prolíficos y populares de los últimos años, decidieron imprimirle un diseño especialmente moderno. Así nos lo contaron en Lepzig, durante una presentación internacional a la prensa que tuvo lugar en febrero de 2014 y ahora, cuatro años y pico después estamos en la posición perfecta para confirmarlo.

El Porsche Macan ha resistido especialmente bien el paso del tiempo y el ‘truco’ es que sus creadores se inspiraron en el 918 Spyder, el modelo futurista por excelencia de la marca alemana. Así, el todocamino resulta hoy tan atlético y robusto, como moderno y sofisticado gracias a detalles como faros con tecnología full led e iluminación en sus cuatro esquinas, su afilado capó, sus pilotos traseros o al volante, de tres radios y con los controles fundamentales integrados en él. En el momento de su debut, el parecido de todos estos componentes con los del 918 resultaba llamativo y a la vez anecdótico, ahora no piensas en ello pero sabes que ha cumplido su función: perdurar en el tiempo.

Bienvenido, a su cockpit

En el interior nuestra primera impresión es igualmente positiva. La postura de conducción no puede ser más Porsche, ni más acertada. El asiento es envolvente y queda hasta 70 milímetros más bajo que el de un Cayenne de modo que el volante está más elevado de lo normal, sin llegar al nivel de un 911 pero muy a mano, lo que posibilita que el cuadro de mandos se lea perfectamente por debajo del mismo.

Eso sí, que nadie espere una gran dotación de pantallas en este Macan porque es un coche diseñado por y para puristas. La lectura de la instrumentación es perfecta, especialmente la del cuentavueltas que resalta en posición central y en color rojo, justo debajo del mismo tenemos un velocímetro digital –de apoyo al analógico de la izquierda– y un indicador de marcha, es decir toda la información que necesitamos saber para conducir de forma deportiva, servida en formato ‘real’ y nada más. Bueno, a decir verdad sí porque en el lado derecho, contamos con la habitual pantalla del ordenador de viaje que ha evolucionado en un pequeño display digital realmente completo que además de reflejar los típicos datos de consumo medio o distancia recorrida, se transforma en un navegador, en el sintonizador de la radio o nos aporta datos interesantes de telemetría como el reparto de la tracción en tiempo real, la presión de los neumáticos o –como no podía ser de otra forma en un Porsche– el tiempo de vuelta en un circuito.

El detalle puede parecer exagerado pero no lo es en absoluto porque estamos al volante de todo un GTS, una denominación mítica que responde a las siglas Gran Turismo Sport y que Porsche rescató del 904 de 1963 para los modelos de su gama provistos de un completo paquete deportivo, tanto técnico como estético, pero con un motor –digamos– ‘terrenal’, sin caer en los excesos de los GT2, GT3 o GT4. Así, encontramos detalles exclusivos en este interior como las inserciones de fibra de carbono del salpicadero y los paneles de las puertas, que se pueden extender al volante y al pomo del cambio de forma opcional; los asientos deportivos forrados en cuero y Alcantara o los logotipos GTS que visten los reposacabezas de los mismos, el cuadro de mandos y la consola central.

Por lo demás, el acceso a las plazas delanteras es perfecto y aunque en las traseras resulta bastante más dificultoso, una vez dentro disponemos de un espacio muy apropiado a nivel de anchura y longitud e incluso para la cabeza, una cota en la que este Macan es mejor que la mayoría de sus rivales de apariencia deportiva, la mayoría catalogados como coupés. Dos adultos viajarán cómodamente aquí y tres con ciertos apuros debito a una plaza central bastante más estrecha, pero tanto a nivel de climatización como de iluminación y equipamiento, es un espacio realmente confortable. Un maletero de 500 litros de capacidad, ampliables a 1.500 litros si abatimos los respaldos de los asientos –40/20/40–, sitúa a este compacto todocamino de 4,68 metros de largo como un vehículo realmente aprovechable.

Un detalle curioso es que el portón puede abrirse de forma automática, mediante un botón situado en la parte delantera o mediante otro oculto en el limpiaparabrisas posterior pero lo que realmente se echa en falta en este modelo a nivel de confort es un equipamiento más moderno y asequible. Sí, este apartado es el único que demuestra los casi cinco años que tiene a su espalda el modelo que estamos probando, algo que revela su pantalla central de siete pulgadas que resulta casi testimonial al lado de las que equipan sus competidores más directos hoy en día.

En su defensa, hay que decir que ofrece un manejo rápido e intuitivo, con numerosos controles directos y también con funciones táctiles pero el tamaño importa, sí, igual que el precio y los extras de este Macan pueden dispararlo. Es el caso del asistente de cambio de carril que sólo emite una vibración en el volante a menos que añadamos 1.330 euros al presupuesto, los sensores de aparcamiento que sólo son delanteros y traseros y están apoyados por cámaras con 1.493 euros más a gastar y lo mismo sucede con el control de velocidad adaptativo –casi otros 1.400– o con los faros led dinámicos, 781 euros más que nos causaron una grata sensación en tramos nocturnos de curvas cerradas. El gran techo panorámico practicable –1.833 euros– o el citado navegador de 7 pulgadas que estás viendo –1.800 euros– tampoco son de serie, claro.

Has venido a disfrutar

Nada más poner en marcha el motor, insertando el mando como si fuera una llave y girándolo –por supuesto– con la mano izquierda como en todo Porsche que se precie, descubrimos el carácter del propulsor que tenemos entre manos. A medio camino entre el Macan S y el Turbo, este GTS comparte motor con el primero de ellos –el contrastado 3.0 biturbo– pero con 360 en lugar de 340 caballos y con una dotación técnica mucho más parecida a la del segundo. De hecho, al primer vistazo este GTS resulta más llamativo incluso que el poderoso Turbo de 400 CV.

Este V6 despierta de forma enérgica emitiendo un sonido poderoso y natural, el que proviene directamente de un escape que ofrece dos modos de sonoridad, si bien ambos son deliciosos y no existe una gran diferencia entre sí. Con 360 caballos bajo el pedal del acelerador y un par máximo de 500 Nm disponibles ya desde las 1.650 vueltas y hasta las 4.000, su empuje se deja notar desde los primeros metros, aunque también su sed. Para ser justo, no es especialmente ‘glotón’ para las prestaciones que ofrece, más bien al contrario, pero es que conducimos un vehículo al que le faltan 30 kilos para alcanzar las 2 toneladas de peso y lo hacemos a un ritmo realmente endiablado algo que obligatoriamente dispara el gasto.

El Macan GTS declara un gasto de 8,8 litros a los 100 kilómetros pero lo normal es rondar los 10 litros, siempre que no abusemos del acelerador.

Como referencia, sirva decir que con el Launch Control activado es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 5 segundos –5,2 sin este sistema– y que su velocidad punta es superior a la de cualquier deportivo autolimitado, 256 km/h que nos hicieron maldecir a nuestra suerte por no tener una Autobahn a tiro.

En cualquier caso, la conducción del Macan GTS es más estimulante en carreteras de montaña, con curvas cerradas pues es donde apreciamos una capacidad para camuflar su peso y derrochar precisión absolutamente única. A la alegre respuesta del motor desde abajo se une la rapidez del cambio PDK de doble embrague y siete marchas y la gran motricidad que brinda una tracción total permanente y a la vez adaptativa como la PTM de Porsche, que es capaz de enviar el 100% del par motor a cualquiera de los dos ejes en función de las necesidades.

El paquete técnico se completa con una suspensión igualmente activa que es 15 milímetros más baja que la del Macan S, un equipo de frenos específico con discos ventilados de 360 milímetros de diámetro en en el eje delantero y unos neumáticos Michelin Latitude Sport de gran tamaño, 265/45 delante y 295/40 detrás. ¿El resultado? Sencillamente alucinante. El Macan responde a cada una de nuestras órdenes de forma instantánea, nos permite introducir o reducir marchas sin soltar el volante gracias a las grandes levas situadas tras él y gracias a una dirección que informa con igual precisión de todo lo que pasa debajo de nosotros, enlazamos curvas con una rapidez pasmosa. En definitiva, su puesta a punto resulta tan racing que juraríamos estar conduciendo cualquier cosa menos un SUV, cualquier cosa más que un Porsche. Y además, cuando llegan los baches en carretera o los badenes en ciudad, los superamos con gran entereza, como por arte de magia.

En definitiva, estamos ante un perfecto GTS, deportivo por los cuatro costados y reconocible a primera vista, pero con un carácter equilibrado para ser un Porsche y desmesurado en comparación con cualquier SUV ‘terrenal’. Su precio también lo es, 87.450 euros a los que no dudarás en añadir algunos de los extras descritos arriba por los que te costará entre 15.000 o 18.000 euros más que un Macan S. Sí, es lo que te costaría un segundo coche como un Renault Clio pero es que la distinción tiene su precio.

A favor: Tacto general preciso y deportivo. Dinamismo. Espacio y versatilidad.

En contra: Pantalla central pequeña. Precio. Extras numerosos.