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Conducimos el Porsche 911 Cabrio 2019: Descapotable para todo el año

La generación 992 del mítico nueve once pierde el techo fijo y se convierte en uno de los descapotables más atractivos, rápidos y exclusivos del momento. Ya está a la venta desde 154.395 euros en su versión Carrera S de 450 caballos…

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Podríamos resumir el contacto del nuevo Porsche 911 Cabrio con un “va igual que su hermano coupé”, pero sería injusto quedarnos ahí porque el 911 Cabrio es uno de los descapotables más exclusivos y veloces de la reciente historia del automóvil. Es bonito y tiene una calidad de fabricación más propia de una berlina de altísima gama. Pero lo que de verdad nos deja sin palabras es su comportamiento, prácticamente idéntico al de su hermano a pesar de que la rigidez, en teoría, se ha resentido tras sustituir el techo rígido por una revolucionaria capota, cuya composición y estructura es más compacta de lo que se estila en este tipo de vehículos, algunos de los cuales optan por un techo duro escamoteable, más pesado y con problemas de estanqueidad a la larga.

El sistema electrohidráulico que la mueve realiza la operación de capotado y descapotado en tan sólo 12 segundos incluso en marcha, siempre y cuando no se circule por encima de 50 kilómetros/hora. Esta capota está realizada en material textil con piezas unidas entre sí, lo que permite un plegado en un espacio más pequeño. A pesar de esta innovación, las plazas traseras han tenido que adelantarse respecto a las del Coupé, perdiendo de esta forma espacio para las piernas. La situación es tal que quedan reducidas a la mínima expresión y son más pequeñas que las que ofrece cualquier monovolumen o SUV en su tercera fila de asientos.

Además, estas dos escuetas butacas se anulan por completo cuando se instala el deflector, que se pliega y despliega de forma automática tras presionar el botón correspondiente, justo al lado del mando del techo, tras el curioso pomo del cambio que recuerda a una conocida afeitadora. Reduce considerablemente las turbulencias de aire que entran al habitáculo hasta el punto de que con ella podemos charlar con nuestro acompañante y, sin ella, nos tenemos que comunicar a través de signos para entendernos con el copiloto.

Como curiosidad, el 911 Cabrio se puede capotar/descapotar a distancia, incluso con el coche cerrado, siempre y cuando estemos a una distancia considerable y se apriete el botón correspondiente de la llave telemática.

El Cabrio monta ayudas a la conducción como reconocimiento de señales, cámara de visión nocturna, avisador de cambio de carril… 

Bajo su pulida y aerodinámica carrocería se esconde, una vez más, un motor de seis cilindros opuestos, que va colocado por detrás del eje trasero. Se trata de la misma unidad que empleaba la anterior generación, aunque convenientemente retocada para ser más potente y eficiente. Un bloque que tiene 2.981 centímetros cúbicos, entrega 450 caballos a 6.500 vueltas y logra un par de 54 kilográmetros entre 2.300 y 5.000 revoluciones.

Pero no es lo único que hereda del 991 puesto que la práctica totalidad de componentes del chasis son idénticos a los de su antecesor, como suspensión o dirección, aunque ingenieros y pilotos probadores han trabajado para modificar el set up del coche hasta el punto de que este Cabrio transmite una pisada muy superior. El habitáculo es el mismo del Coupé, así que aquí puedes leer más de lo que nos pareció aunque, a modo de resumen, el cockpit es bajo y los asientos tienen un excelente agarre, si bien en opción están disponibles unos más deportivos que sujetan un poquito mejor el cuerpo.

Para conseguir ese extra de rigidez se ha utilizado masivamente aluminio en detrimento del acero

Tanto si circulamos ‘cerrados’ como al aire libre, el 911 Cabrio es un supercar de los pies a la cabeza. Va pegado al asfalto y no muestra ningún síntoma de debilidad, ni cuando aceleramos a fondo en recta o cuando exigimos lo mejor de su chasis en cambios de apoyo. En estas circunstancias se nota y mucho la evolución y las medidas introducidas para hacerlo más estable, como que los neumáticos posteriores tengan una pulgada más que las ‘gomas’ delanteras. Sólo si anticipamos el gas a la salida de las curvas, el Cabrio pierde un poco de rueda, pero todo está bajo control gracias a la electrónica. La melodía del escape difiere tanto en función del modo como si opcionalmente se ha montado una línea más deportiva. La dirección es tan precisa como la del Coupé, con un tacto durito, y la suspensión tiene un punto confortable que nos gusta ya que no bajamos ‘baldaos’. Y el Launch Control es magia.

Los frenos de nuestro 911 Cabrio no son carbocerámicos, aunque tampoco los echamos en falta en un vehículo destinado más al placer que a rodar a fondo en un circuito. En los dos ejes se montan discos ventilados y perforados de 350 milímetros.

La dirección trasera ayuda a que el Cabrio entre y salga con más soltura de los giros más cerrados

Tras un par de minutos con lluvia intensa, el coche detectó un exceso de agua en la calzada y recomendó activar el modo Wet con un mensaje en una de las cuatro esferas digitales –la central, la del cuentarrevoluciones, es analógica–. Gracias a esta función, la electrónica se ajusta para hacer que el Cabrio tenga unas respuestas más sosegadas y más tranquilas ante un pico de potencia que pueda causar un sobreviraje. En caso de producirse éste, los controles intervienen a la mínima para mantener una estabilidad casi impropia para un 911, o mejor, para un ‘bicho’ de 450 caballos todo atrás.  

La caja de cambios de ocho marchas satisface las necesidades de quien desea conducir de forma relajada o del que prefiere ir deprisa. Se trata de una PDK de ocho relaciones que modifica sus leyes en función del programa de conducción elegido. Así busca la máxima eficiencia haciendo que el motor gire lo más bajo posible de vueltas o lo estira hasta el corte por necesidad… o por diversión. En cualquiera de estos casos, el PDK interpreta muy bien lo que queremos hacer y realiza unas transiciones mucho más efectivas que si tiramos de levas, ya que en estas generación se ha eliminado la posibilidad de cambiar secuencialmente a través de la propia palanca.

Mide 4,51 metros de largo, 1,29 metros de alto y 1,85 metros de ancho, con una distancia entre ejes de 2,45 metros

En la fase inicial de lanzamiento, el 911 Cabrio está disponible únicamente con este Bóxer de 450 caballos, el Carrera S, con tracción a las ruedas posteriores, aunque como opción se puede pedir con la integral, un extra que vale unos 9.000 euros. La diferencia principal entre ambos recae exclusivamente en la motricidad, pues las prestaciones son prácticamente calcadas a pesar de que el 4S es 50 kilos más pesado –0 a 100 de 3,7 segundos en el S y 3,6 segundos en el 4S; velocidad punta de 306 kilómetros/hora en el S y 304 en el 4S–. Tampoco hay variaciones significativas en el consumo, pues el S consume de media 9,1 litros a los 100, por los 9,0 del 4S…

A favor:
Diseño. Eficacia chasis. Calidad. Capota. Sonido.

En contra:
Consumo carburante. Precio. Respuestas al límite. Plazas traseras testimoniales.