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Probamos el Peugeot Traveller by Tinkervan BlueHDI 180: ¿Vamos de excursión?

La acampada es una actividad muy popular en muchos países y para poder disfrutarla en su plenitud, nada como un buen compañero de viaje. Es aquí donde surge la figura de esta furgoneta francesa, camperizada por una empresa española, y con todos estos argumentos...

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Se acerca el fin de semana y no hay nada cómo alejarse unos días de la rutina de la ciudad, desconectar de todos los problemas y preocupaciones para conectarse con la naturaleza en buena compañía. En este sentido, durante los próximos kilómetros tendremos un compañero de viaje muy especial que ha sido diseñado para dar lo mejor de sí en entornos rurales y en especial en una de ellos: las acampadas. Pero no tardemos más en desvelar su nombre: Peugeot Traveller by Tinkervan.

Muchos estarán familiarizados con la furgoneta de la firma francesa, aunque quizás no tanto con el apellido que le acompaña. Este hace referencia a una empresa afincada en Huesca, conocida por realizar importantes preparaciones en este tipo de vehículos, convirtiéndolos en unos productos que ya están preparados para realizar excursiones por los entornos naturales y por todos aquellos lugares que te apetezca. Lo único que tendrás que hacer es comprar tu Traveller, encargar todos los accesorios que encajen mejor con tu estilo de vida y esperar hasta un máximo de dos meses para tener lista tu furgoneta camperizada.

 

El ejemplar que nos acompaña está situado en un lugar intermedio, pues se trata de la versión con carrocería Standard, es decir, presenta una longitud de 4,96 metros pero puede alargarse hasta los 5,31 metros (versión Long) o reducirse a los 4,61(en la Compact). El resto de cotas de la furgoneta francesa son una anchura de 1,92 metros y una altura de 1,89 (incrementándose hasta los 1,98 centímetros si optamos por la cama superior, como es el caso, algo que puede dar algún que otro problema en determinados garajes), con una distancia entre ejes de 3,27 metros.

Además, nuestra compañera de viaje cuenta con la configuración más generosa dentro de las cuatro posibles, la denominada Dreams –las otras tres restantes son las Happy, Sunset, Sunset + techo –, la cual tiene un sobrecoste de 16.800 euros.

A cambio de esta suma de dinero obtendremos una serie de elementos que convertirán a la Traveller en toda una autocaravana lista para acampar en cualquier lugar, despreocupándote por completo y teniendo a tu disposición todo tipo de servicios, ya sea cocina, ducha, zona de recreo o alojamiento. Entre su equipamiento podemos encontrar unos asientos delanteros giratorios, ideales para convertir el habitáculo en una sala de ocio y poder conversar con los pasajeros de detrás, batería auxiliar (pensada para alimentar todos los nuevos elementos), siete tomas de USB y 12 voltios, calefacción auxiliar programable Webasto (alimentada por el propio gasoil del coche), inversor de corriente de 550 W con varias tomas de corriente de 230 voltios, cama de 1,98 x 1,58 situada en el interior del vehículo (se necesita abatir la segunda fila de asientos), cama de 2,0 x 1,30 metros alojada en la parte superior del coche (incluye mantas, almohadas y un saco), muebles con nevera (40 litros), cocina (un único fuego y fregadero de pequeño tamaño) alimentada por gas con su respectivo equipamiento (platos, cubertería, cafetera, copas, vasos, salero), ducha eléctrica (asociada a una garrafa de agua de 12 litros), toldo exterior, mesa extraíble y portabicicletas.

 

Aunque nuestra ‘leona’ no cuenta con un equipamiento bastante extenso, ni con uno escaso, sino más bien está situada en un término medio –el ejemplar que conducimos se asociaba al acabado Active– todo ello nos fue suficiente para disfrutar de un cómodo y plácido viaje por las carreteras del norte de Madrid. Además, contábamos con una serie de ayudas y asistentes a la conducción que nos facilitaron ciertas tareas y su gran utilidad fue uno de los puntos positivos de la experiencia. Nos referimos, por ejemplo, al head-up display, un sistema que funciona a la perfección en el Traveller y que nos mostraba información relevante de la ruta, ya sea la velocidad máxima de la vía, el ritmo de marcha o las indicaciones del GPS con total claridad. Otras ayudas presentes en el vehículo (la mayoría de manera opcional) eran el sistema de vigilancia del ángulo muerto, alerta de rebasamiento involuntario de línea, avisador de cansancio, regulador de velocidad programable, frenado automático de emergencia, conmutación automática de las luces de carretera (faros de xenón) y el denominado Visiopark 1 (cámara aérea de 180º y trasera, combinadas con los 12 sensores del coche), sin olvidarnos del sistema de infoentretenimiento con una pantalla táctil de siete pulgadas (compatible con Apple Carplay y Android Auto).

El pedal de freno ofrece una gran falta de sensibilidad y para encontrar una frenada firme tendremos que realizar cierto recorrido.

Iniciamos la aventura

Llegó la hora de ponernos en marcha. El lugar elegido para pasar la noche junto a nuestra compañera de viajes es la sierra situada al norte de la capital, un entorno repleto de vegetación, con unos preciosos paisajes y un clima  –eso sí– algo frío aunque perfecto para probar el sistema de calefacción. A los pocos minutos de comenzar el trayecto uno se da cuenta de lo cómoda que es esta furgoneta y de la tranquilidad que transmite a todos y cada uno de los ocupantes (en nuestro caso únicamente disponíamos de cuatro asientos, ya que el resto estaba ocupado por el mobiliario de acampada). Con un puesto de conducción muy elevado (el asiento se puede regular en altura, aunque de forma manual), amplio y ergonómico, los kilómetros no tardan en sucederse casi sin darnos cuenta. Además, para aquellos momentos en los que necesitemos descansar nuestros brazos, encontramos un espacio perfecto para ello en la parte superior de las puertas, justo a la altura perfecta para no tener que realizar movimientos extraños. 

La rumorosidad en marcha depende mucho de la velocidad a la que vayamos por lo que si circulamos a ritmos medios o bajos, no tendremos ningún problema ya que el habitáculo parece estar lo suficientemente aislado como para ofrecernos un viaje sosegado. No obstante, al salir desde parado, notamos que lo que tenemos debajo del capó es un bloque turbodiésel de 180 caballos que va asociado a una caja de cambios automática de ocho velocidades por convertidor de par, una combinación de la que hablaremos más adelante, pero que produce una sonoridad notable debido a que la transmisión revoluciona más de lo necesario al propulsor a la hora de iniciar la marcha, una rumorosidad que se mantiene en el resto de marchas. La cosa cambia cuando circulamos a ritmos mayores de 80 km/h, ya que la cama superior que va instalada en el techo se hace notar, ofreciendo una resistencia al aire y filtrando parte del mismo hasta la cabina. De este modo, podemos decir que el aislamiento no es perfecto del todo.

Con el sol totalmente oculto es hora de hablar de la excelente luminosidad e intensidad que proporcionan las luces de xenón de la Traveller, ideales para realizar largas distancias nocturnas sin preocuparnos de la falta de iluminación, con un tono blanquecino y un alcance muy extenso. Sin apenas darnos cuenta de la distancia recorrida, podíamos seguir conduciendo sin problemas dada la comodidad y confort de la furgoneta gala, llegamos al punto elegido para pasar la noche, un lugar en el que nos podemos sentir algo extraños dada la presencia de unas grandes autocaravanas que están completamente preparadas para desarrollar su actividad en este tipo de terrenos, aunque la Tinkervan no tiene ningún tipo de complejo. Como decimos, cuenta con dos camas, una en la parte interior y otra encima del techo, por lo que la escogida para afrontar la noche es la última de ellas, la cual se abre siguiendo un procedimiento bastante sencillo (te lo mostramos en el vídeo que acompaña estas líneas, junto al resto de detalles del coche), ofreciéndonos una altura total en el habitáculo de nada menos que 2,40 metros (con el techo plegado), ideales para moverte con facilidad por dentro de la furgoneta.

Se trata de un motor bastante enérgico que empuja con mucha decisión, aunque eso sí, siempre y cuando superemos las 2.000 revoluciones.

Pero antes de tratar de conciliar el sueño es hora de comer algo y no hay nada mejor como tener los alimentos perfectamente conservados y almacenados en la nevera de 40 litros (enchufada a una toma de corriente de 12 voltios) que tenemos justo entre los armarios posteriores y la pequeña cocina, en la parte derecha según la marcha. Esta última está compuesta de un fuego de gas y un fregadero de pequeñas dimensiones, con los que podremos preparar platos rápidos y no muy elaborados, aunque perfectos para afrontar una noche como esta. Además, si decidimos comer dentro del vehículo, encontraremos una mesa extraíble en el maletero que se puede ubicar en unos carriles situados en las puertas laterales, ofreciéndonos el espacio adecuado para degustar la comida, sin olvidarnos de unas pequeñas bandejas alojadas en la parte posterior de los asientos delanteros. Dado que la luz del día se despidió hace unas cuantas horas, la Traveller cuenta con varias luces LED repartidas por el habitáculo, por lo que la iluminación interior estará garantizada en todo momento.

También hay espacio para el ocio y es que gracias a la presencia de un inversor de corriente y a varias tomas de corriente domésticas podemos enchufar cualquier tipo de artefacto electrónico que se nos ocurra, incluyendo un ordenador portátil con el que poder ver películas o series, acomodándote perfectamente en la cama interior del modelo galo, para lo cual tendremos que abatir los asientos de la segunda fila, ajustar su posición con un tirador de color rojo (ubicado en la parte posterior, tal y como vemos en el vídeo), fijando los cojines con los diferentes velcros que encontramos. La altura de la cabeza también es ajustable, y una vez establecida a la visión ideal, es turno de comenzar la película. En caso de tener algo de frio en el interior, la Tinkervan cuenta con una calefacción estacionaria Webasto bastante sencilla de usar y manejar, pudiendo elegir entre un amplio rango de temperaturas e incluso con un temporizador con el que programar el tiempo que queramos de funcionamiento (presenta un consumo de unos 0,3 litros de combustible a la hora).

Una vez el sueño hace acto de presencia, no nos queda otra que plegar el techo y descubrir el espacio superior reservado para la cama. Para acceder a ella tendremos que apoyarnos en los asientos delanteros y dar un pequeño salto hacia arriba, encontrándonos con una amplia zona en la que pasar la noche. Su protección exterior es bastante fina, por lo que si la temperatura exterior está cercana a los cinco grados centígrados tendremos que hacer uso de la calefacción auxiliar, como así fue el caso. En los laterales podemos encontrar varias ventanas, incluyen mosquitera, aunque estas permanecerán cerradas para evitar que entre la luz del día. En líneas generales la cama es algo dura y es que cuenta con un somier elaborado a base de pequeñas piezas de plástico, y el colchón es bastante fino; pero ninguna de estas cosas te impide coger el sueño y descansar profundamente, algo que si hace la temperatura exterior (pese a utilizar las finas mantas con las que cuenta este ejemplar). Es por ello que decido cambiarme a la otra cama, y de inmediato, notas una mayor comodidad y unas condiciones mucho mejores para conciliar el sueño.

Al día siguiente es hora de recoger, así como comprobar si la batería auxiliar ha sufrido demasiado por hacer uso de los distintos dispositivos utilizados, algo que comprobaremos con una pequeña pantalla ubicada en la parte izquierda del habitáculo, justo detrás del asiento del conductor. Esta indica que el voltaje es el correcto, por lo que ya nos podemos olvidar de este asunto. Aunque no hemos utilizado una bicicleta, la Traveller cuenta con una estructura pensada para el transporte de dos de ellas, las cuales podremos limpiar haciendo uso de la ducha eléctrica que pone a nuestra disposición Tinkervan, aunque no tendremos mucha presión y un caudal excesivo para realizar esta tarea. 

Comportamiento

Algo que no puede pasar por alto son los casi cinco metros de longitud que presenta el Traveller y una distancia entre ejes superior a los tres, por lo que las capacidades dinámicas del vehículo se ven un tanto limitadas, siempre y cuando tratemos de imprimir un ritmo elevado, algo que no tiene mucho sentido en un ejemplar como este. Su suspensión – tipo McPherson delante y rueda tirada detrás – tiene una puesta a punto pensada en la comodidad, lo que justifica un tarado bastante blando que filtra a la perfección los baches y contiene notablemente los movimientos de una carrocería que presenta el balanceo justo en curvas. El equipo de frenos también está a la altura de las circunstancias y detiene a la perfección los más de 1.800 kilos del Traveller, aunque el pedal ofrece una gran falta de sensibilidad y para encontrar una frenada firme tendremos que realizar cierto recorrido. Tampoco podemos pasar por alto su dirección, la cual es bastante blanda y muy lenta, ideal para realizar todo tipo de maniobras, aunque eso suponga perder el tacto que nos gustaría en carretera.

A los pocos minutos de comenzar el trayecto uno se da cuenta de lo cómoda que es esta furgoneta y de la tranquilidad que transmite a todos y cada uno de los ocupantes.

El encargado de mover al Traveller by Tinkervan es un bloque turbodiésel de cuatro cilindros con una cilindrada de 2.0 litros, ofreciendo una potencia de 180 caballos a 3.750 vueltas y un par máximo de 400 Nm. Se trata de un motor bastante enérgico que empuja con mucha decisión, aunque eso sí, siempre y cuando superemos las 2.000 revoluciones, ya que por debajo de este régimen el retardo del turbocompresor es bastante notorio. Los adelantamientos se realizan sin problemas y es muy sencillo alcanzar un ritmo de conducción elevado. Su mejor aliado es una caja de cambios automática de ocho velocidades por convertidor de par, una transmisión que pone a disposición del conductor unas interesantes levas de gran tamaño que están situadas en la columna de dirección (pensadas para utilizar el modo manual del cambio), ofreciendo un buen comportamiento en líneas generales. Además, el Peugeot cuenta con el sistema Grip Control que, aunque no es un 4x4, actúa sobre las ayudas electrónicas para acomodarse de la mejor manera posible a los distintos tipos de terreno que encontremos a nuestro paso (nieve, arena y barro).

Por último, si hablamos de consumos cabe destacar que el peso adicional de todo el equipamiento ofrecido por Tinkervan no es lo suficiente como para que el Traveller supere los 7 litros a los 100 kilómetros, llevando ritmos medios de unos 80 km/h, aunque esta cifra aumentará un litro y medio más si incrementamos nuestra marcha sobre los 120 km/h. No obstante, son unas cifras muy reseñables dadas las dimensiones y envergadura del vehículo. 

A favor: Comodidad y suavidad en marcha, empuje del motor, habitabilidad, equipamiento.

En contra: Ruido a ritmos medios-altos, altura, falta de sensibilidad en el pedal de freno.