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Prueba Mercedes A 180 d: Un diésel con estrella

El nuevo compacto de Mercedes llega plagado de argumentos a nuestra prueba en profundidad, incluido un motor 1.5 turbodiésel de origen Renault que en su última evolución presenta más potencia, suavidad y eficiencia que nunca. ¿De verdad no vas a darle una oportunidad?

Mercedes-clase-a-delantera

El Mercedes Clase A se ha consolidado como todo un clásico de nuestro mercado y es que han transcurrido nada menos que 21 años desde el estreno de aquel coqueto utilitario con formas propias de monovolumen. No fue hasta el año 2012 cuando este modelo sufrió una auténtica metamorfosis que disparó su popularidad y también sus ventas, ratificando que definitivamente, “algo estaba pasando en Mercedes”, como rezaba el anuncio de la época.

Bandera de aquella gran transformación que ha derivado en que hoy Mercedes sea una de las marcas más solventes y con mayor proyección del momento, el Clase A ha seguido fiel al concepto de aquella tercera generación aunque en esta cuarta no sólo presume de un chasis más ligero y algo más grande que el de su antecesor –con una batalla de 2,73 metros por los 2,70 de antes– también presenta una carrocería notablemente más voluminosa algo que su atlético diseño camufla a primera vista.

El metro sin embargo, no engaña. Estamos ante un compacto de 4,42 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,44 de alto de modo que ha crecido en todas sus cotas pero muy especialmente en su longitud, hasta 12 centímetros por los dos de ancho y el uno de alto. No obstante, su carrocería resulta ahora más afilada y aerodinámica, gracias a detalles como la reconocible 'nariz de tiburón' de su frontal, importada del último Mercedes CLS, pero también a otros más disimulados como unos parachoques envolventes o una línea del techo marcadamente más baja en su zona posterior. Los faros y también los pilotos son más amplios y horizontales, lo que contribuyen a mantener una proporcionalidad en su diseño muy similar a la de su antecesor. Sí, es un Clase A reconocible a primera vista, pero también es un modelo perfectamente identificable como nuevo.

Detalles valiosos

En el interior no sólo resulta más patente el cambio de talla, también el aspecto general ha mejorado de forma sobresaliente. A nivel de espacio, las plazas traseras son las que salen más reforzadas con una distancia más generosa a la altura de las rodillas y también con un ancho considerable, aunque la central trasera sigue siendo bastante más incómoda por estrecha y baja, pero también por la presencia de un túnel central que resta espacio a los pies. De la misma forma, el acceso también es mejorable y es que la marcada caída del techo –descrita antes– nos resta espacio para la cabeza a la hora de entrar y salir del habitáculo.

El maletero, en cambio, ha ganado en todos los sentidos ofreciendo 20 centímetros más de boca de carga y 12 de profundidad,  lo que permite introducir con mayor facilidad bultos voluminosos y sobre todo alargados en un cofre con 370 litros disponibles, 29 más que su antecesor, sin ir más lejos. Nuestra unidad incluía también unos asientos posteriores con respaldos abatibles en proporción 40, 20, 40 que le otrogaban una mayor modularidad. Pero sin duda, lo mejor del interior del nuevo Clase A es su puesto de conducción: acertado, futurista e inigualable a nivel estético pero también funcional. 

A primera vista destaca por sus dos pantallas flotantes, que se unen para ofrecer toda la información del cuadro de mandos y el habitual display central y que sí, son de serie. Nada que ver con la pantalla flotante anterior. No son exactamente estas que estáis viendo, de 10,2 pulgadas cada una, sino otras de siete que ofrecen la misma presentación y funcionamiento aunque a escala reducida  –7 pulgadas–. Además, también se aprecian unos materiales de mejor calidad, unos ajustes a la altura de lo que se espera en un coche de su categoría y numerosos huecos útiles, desde el ubicado bajo el resposabrazos hasta el que descubrimos bajo la consola central, tan ideal para dejar nuestro smartphone, como sucede con el porta-botellas de las puertas delanteras.

Los asientos calefactados y –en opción ventilados– también resultan satisfactorios en un habitáculo que de todos modos presume de una perfecta climatización gracias a los cinco aireadores disponibles, una dotación superior a lo que es habitual en este segmento y que lejos de ser meros elementos estéticos, funcionan a la perfección. Otro aspecto especialmente cuidado en el Clase A es la iluminación, con una amplia gama de colores disponibles para los led que recorren tanto el salpicadero, como los paneles de las puertas y que también están presentes en las citadas tomas de ventilación y en el touchpad de la consola central, otra de las grandes mejoras introducidas en este modelo. Desde este dispositivo, desde la propia pantalla de la derecha –que es táctil–, así como desde el volante multifunción o por comandos de voz, podemos manejar el completo sistema multimedia MBUX que es inteligente, rápido e intuitivo, en cualquiera de sus manejos.

El interior resulta más sofisticado que el de cualquiera de sus rivales, pero sorprende también por su funcionalidad y calidad general.

Hora de pasar a la acción

Perfectamente acomodados en un puesto de conducción tan futurista como intuitivo, iniciamos la marcha en este Mercedes A 180 d. Las piernas quedan semiflexionadas y el cuerpo en una posición baja, aunque la visibilidad es buena y el asiento recoge el cuerpo a la perfección. En frío, el sonido del motor 1.5 turbodiésel se cuela ligeramente en el habitáculo, pero tanto el nivel de ruido como las vibraciones son ínfimas y no tardan en desaparecer casi por completo a medida que la mecánica coge temperatura. 

Este A 180 d está disponible únicamente con la caja automática de doble embrague y siete velocidades, que es de nuevo desarrollo y que resulta rápida y fluida en su uso general, aunque peca de ser algo brusca sobre todo a la hora de maniobrar a bajas velocidades. El motor, en cambio, es intachable porque responde con rapidez al acelerador, resulta vigoroso también a medio régimen y más elástico de lo que cabría esperar, de modo que permite aceleraciones y recuperaciones realmente brillantes para un bloque de 116 caballos. Llaneando, llegamos a cuestionarnos incluso si no se trata de un bloque más potente pues es capaz de mantener cruceros muy elevados en autopista sin que el consumo se resienta lo más mínimo y manteniendo un nivel de sonoridad escaso.

Lo normal al volante de este compacto diésel es gastar entre 5 y 5,5 litros de media, aunque si eres cuidadoso con el pedal de acelerador y el terreno es favorable, tampoco resulta complicado mantenerte en torno a los 4,2 ó 4,5 litros que declara en su gasto mixto homologado. La transmisión, con desarrollos bastante largos favorece esta circunstancia, así como las altas velocidades de crucero que permite mantener y es que entre las 1.750 y las 2.500 vueltas, este motor entrega su par máximo, 260 Nm.

En marcha destaca por su suavidad mecánica y su confort general, características propias de un gran rutero aunque en curvas, sorprende por su agilidad.

Respecto al chasis, el nuevo Clase A se percibe un punto más cómodo que antes, aunque sigue siendo uno de los vehículos más ágiles de su segmento al menos en la configuración probada, con esquemas de suspensiones independientes en ambos ejes y con unos amortiguadores de dureza variable, que modificaban su respuesta claramente al seleccionar el modo Sport o Confort. De la misma forma, también se aprecia un un grado más en cuanto a calidad de rodadura e insonorización interior, que agradecerán los que busquen un coche más completo al estilo del Volkswagen Golf o el Audi A3 y no sólo ágil y emocional como pueda ser el BMW Serie 1, sobre todo en su primera generación. Al límite, este Clase A presente una tendencia natural al subviraje, pero no es nada exagerado y hace que su conducción resulte sencilla e intuitiva.

Por último, el equipamiento de este A 180 d es extenso e incluye de serie elementos valiosos como los faros led, el selector de modos de conducción, el climatizador, la cámara de visión trasera o el citado sistema multimedia MBUX. Incluso, el kit estético AMG de la unidad que estáis viendo también está disponible sin coste en estos primeros meses de vida comercial de este modelo y otros elementos interesantes como la frenada de emergencia en ciudad o el sistema de mantenimiento de carril también estaban disponibles sin coste para esta unidad, a los que hay que añadir el citad cambio automático. Así, sus 32.700 euros de precio base son una cifra mucho más razonable de lo que pueda parecer para un vehículo de sus características, aunque por supuesto, como buen Mercedes ofrece una lista de equipamiento opcional repleta de asistentes a la conducción y elementos de lujo capaces de disparar ese importe algo que a nosotros, no nos parece necesario. Al final, lo mejor es disfrutar de su comportamiento equilibrado, sus buenas prestaciones y sobre todo, sus escasos consumos, que te permitirán tanto cubrir largas distancias cómodamente, como disfrutar de los tramos más revirados y todo sin pasar demasiado por la gasolinera.

A favor:

Dinamismo. Niveles de consumo realmente bajos. Interior práctico y tecnológico.

En contra:

Acceso a las plazas traseras. Plaza central trasera. Respuesta del cambio a baja velocidad.