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Honda HR-V vs. Mini Countryman vs. VW T-Roc: ¿Sólo familiares?

El Volkswagen T-Roc llega con descaro y sin ningún tipo de complejos para enfrentarse a modelos tan exclusivos como el Honda HR-V y el Mini Cooper Countryman…

PORTADA

Tener un hijo te cambia la vida en todos los aspectos, especialmente a la hora de analizar el maletero de los coches. No son pocos los "por si acasos" que tienes que llevar de viaje contigo cuando la familia se amplía y es entonces cuando el maletero del coche cobra una importancia crucial. Bien lo saben los tres todocaminos compactos aquí reunidos, opciones más que interesantes para cualquier familia de clase media que vamos a analizar a continuación, porque no sólo son asequibles y manejables, también presumen de capacidad.

De este trío, hay uno que se lleva todas las atenciones por ser el último en llegar: el Volkswagen T-Roc. Conquista por su aire jovial y una estética potenciada, en este caso, por el acabado Sport, que realza el lado racing, pero sólo a nivel estético, con sus faldones y llantas específicas. Porque, a nivel dinámico, no hay preparación de ningún tipo. Más allá del aspecto, se trata de un SUV muy racional en el que no hay lugar a improvisaciones, como buen germano. El nivel de terminación es bastante correcto y su interior tiene partes de otros coches de la casa, lo que le da valor… y se lo resta también por falta de originalidad debido al precio de esta versión.

No hay que olvidarse que el T-Roc, dentro de poco, tendrá que rivalizar con su hermano pequeño T-Cross. Estará basado en el Seat Arona y previsiblemente será más barato que el T-Roc, aunque éste está a la venta a día de hoy desde 19.600 euros, con promoción, campañas de fidelización y de financiación incluidas en este importe.

A su lado, el Mini Countryman sigue siendo tan llamativo como de costumbre. El principal ‘pero’ ya lo conoces: un precio de venta más elevado que sus rivales, justificado en parte por una calidad de acabados bastante elevada, la más alta en este caso, con plásticos blandos ajustados al milímetro en salpicadero, consola, paneles de las puertas… A eso se añade una lista interminable de extras para personalizarlo, lo que ayuda a tener un Countryman casi único a costa de sumar euros a la factura. De esta forma, se consigue un coche tan exclusivo que es más probable que te toque la lotería que cruzarte con un Countryman configurado exactamente como éste, con extras como cambio automático, Head Up Display, llantas de 19 pulgadas, calefacción en asientos, cámara de marcha atrás, techo panorámico practicable, control de velocidad de crucero activo, equipo de audio Harman Kardon… Una unidad de pruebas, la de las imágenes, que sobrepasa los 40.000 euros, rozando así lo prohibitivo para muchos bolsillos.

De la ‘vieja escuela’ hemos querido traer a un representante como el Honda HR-V y comprobar, asimismo, si el paso de los años se nota tanto como muchos creen. Porque el japonés sigue defendiéndose como el mejor de los guerreros samurai, con soluciones tan interesantes como el Magic Seats, un sistema de plegado de los asientos traseros que deja un espacio de carga uniforme, operación que se realiza con tirar de dos palancas sin el más mínimo esfuerzo. Este espacio plano de carga es posible gracias a la reubicación del depósito de combustible, que pasa a estar bajo los asientos delanteros en vez de los traseros, como sucede normalmente. Además, es el que más fácil lo pone para entrar y salir de todas sus plazas, en especial de atrás, con unas puertas que prácticamente abren a 90º, y una banqueta sobreelevada, lo que permite, por ejemplo, poner una sillita sin necesidad de doblar la espalda.

Ninguno de sus rivales consigue la modularidad del HR-V pero es que ¿quién dudaba del Honda?

Centímetro a centímetro

Countryman y T-Roc intentan sobreponerse ante estas soluciones tan interesantes para la familia con argumentos como el comportamiento. De los dos, el primero es el que se siente más dinámico, transmitiendo siempre deportividad. Para empezar, la dirección es tan precisa que, con un mínimo giro de volante, el coche entra en la curva con una asombrosa facilidad. Conviene aclarar que, en parado, la desmultiplicación de la dirección no facilita las maniobras, y a veces, acabamos cansados porque los mandos son duros en su manejo. Continuamos con la amortiguación, de tarado firme, lo que reduce las inclinaciones de la carrocería al máximo. Los pasajeros únicamente notarán los giros cerrados en sus asientos ante el mínimo agarre lateral de los mismos, así que si te lo puedes permitir, añade las butacas JCW para que el cuerpo quede encajado… eso u olvidarse del cuero.

Si primas las sensaciones, el Countryman no defrauda. Es un Mini genuino

Para el final cabe mencionar el buen trabajo de la tracción integral, que deja siempre libertad al eje delantero hasta que se complican las cosas. Hablamos en el asfalto porque, a pesar de su imagen aventurera y de contar con menús específicos para ver cómo se comporta en pistas, el Mini es poco amigo de las excursiones off road salvo que sean relajadas. De hecho, se puede pedir a fábrica sin 4x4, lo que baja el precio de venta 2.000 euros.

El Volkswagen, como dijimos al principio, es deportivo sólo de aspecto. Los exagerados neumáticos que monta en medida 225/40 restan bastante alegría al conjunto, principalmente porque transmiten ruido al habitáculo y afectan a la amortiguación haciéndola más seca de lo debido, por no hablar de que limitan bastante las cualidades 4x4; una lástima ya que es el único modelo que cuenta con un control de descenso de pendientes. Aún así, el T-Roc nos traslada a un segmento superior por lo fino que va, como el del Tiguan. El conjunto es sobresaliente y sólo se puede matizar el excesivo subviraje de este SUV, que sería más problemático de no ser por la tracción 4Motion. El acabado Sport se asocia irremediablemente con la caja de cambios DSG de siete marchas en este motor de 150 caballos, de ahí el precio final del Volkswagen, el más elevado de la comparativa –34.605 euros, por 32.100 euros del Mini y 29.050 euros del Honda–. Este DSG no lo hemos percibido tan rápido como en otras ocasiones y ha aparecido cierto titubeo a la hora de reducir en aceleraciones fuertes, algo que se ha mitigado en parte con el programa Sport. Un motor, el dos litros de Volkswagen, que conocemos de sobra del Grupo. Suele mostrarse algo tosco, como a veces ha sucedido al dos litros del Mini, aunque éste siempre va más fino, incluso con la transmisión automática de convertidor de par.

Resulta sorprendente que el HR-V logre autonomías reales por encima de 1.200 kilómetros

El ahorrador

Para fina, la mecánica del nipón a pesar de tener un déficit de 30 caballos, una cifra importante, sí, pero no para marcar una barrera insalvable respecto a sus rivales. Es cierto que el i-DTEC logra peores prestaciones –hablamos de velocidad punta y el 0 a 100–, pero lo que sí consigue es estirar la autonomía como ningún otro SUV del momento, ni siquiera más pequeño. Sus cifras oficiales son difíciles de conseguir en circunstancias normales de tráfico, salvo que seas un conductor ecofriendly; entonces te podrás acercar a ellas. En circunstancias normales, el ordenador de a bordo registra entre 4,5 y 5,0 litros a los 100 cuando sus rivales se aproximan más a los seis, consecuencia entre otros, de la mayor caballería de T-Roc y Countryman, la tracción integral y el cambio automático que montan. En el Honda, la diferencia entre llevar activo el modo Econ y no tampoco varía mucho los resultados. Un botón, por cierto, que se encuentra en una posición poco práctica, casi escondida, que obliga a apartar la mirada hasta que te haces con su ubicación por intuición. Menos mal que por su color verde se identifica de un vistazo…

¿Qué buscas?

Si la eficiencia del Honda nos gusta, porque con un depósito de combustible puede sobrepasar los 1.000 kilómetros con facilidad, más lo hace su puesto de mandos. Mientras que en el T-Roc y Countryman nos encontramos con un cockpit similar al de un turismo, en el HR-V la sensación es la de ir sentado unos centímetros arriba, como en un todoterreno. Y eso que el Honda carece de una herramienta para ello: el 4x4. A pesar de este pequeño ‘problema’, el Honda tiene el suficiente desparpajo para mostrarse hábil cuando afrontamos caminos de tierra o la carretera se retuerce, con un reparto de pesos más equilibrado.

Si Alejandro hablara, me diría que fuese a por el Honda si primase, ante todo, la familia. Pero me diría “papá, eres un aburrido”. No se lo negaría, pues en mi cuerpo treintañero hay un ‘viejoven’. “Quédate con el Mini o el Volkswagen y así nos lo pasamos mejor”. Yo, sin aclararme, y mi chica pensando en ir a por el segundo…

Nos gusta más del Honda HR-V 1.6 i-DTEC…

Consumo y habitabilidad.

Nos gusta menos…

Visibilidad y sistema multimedia.

Nos gusta del Mini Cooper Countryman D ALL4…

Equipamiento e imagen.

Nos gusta menos... 

Precio y lista de opciones.

Nos gusta del VW T-Roc Sport 2.0 TDI 4Motion DSG…

Imagen y capacidad rutera.

Nos gusta menos…

Precio y plásticos duros.