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Conducimos el Honda CR-V hybrid: SUV sí, pero con respeto al medio ambiente

El Honda CR-V se convierte en el primer SUV híbrido que la marca japonesa vende en Europa y lo hace con una tecnología revolucionaria que no te dejará indiferente.

Cr-v hybrid (11)

Desde que se lanzase el primer modelo en 1995, el Honda CR-V ha ido mejorando generación tras generación como si fuese un buen vino. Si no nos crees, sólo tienes que echar un vistazo al modelo recién estrenado para darte cuenta de la evolución que ha sufrido. Esta última versión del popular SUV de Honda pretende superar las expectativas de los clientes, gracias a sus características mejoradas y exclusivas.

Para ello, el CR-V cuenta con un diseño exterior renovado en el que se han incluido unos pasos de rueda más anchos y atléticos, unos contornos más definidos en el capó y en los paneles traseros, así como el frontal distintivo más reciente de Honda, con sus característicos faros. En el interior, el nuevo modelo eleva el listón en cuanto a calidad, refinamiento y espacio. Tomando como referencia las marcas premium del segmento, el nuevo CR-V ofrece ahora una mejor calidad de marcha, respuesta de la dirección, control de la carrocería y gestión del ruido, vibración y rumorosidad (NVH). El nuevo CR-V representa una evolución en todos los aspectos, ofreciendo más confort, comodidad y conectividad que nunca.

Sus proporciones exteriores son ligeramente superiores, y la mayor distancia entre ejes y su presencia más robusta hacen posible un interior mucho más espacioso y confortable. Esto se evidencia al entrar, con un espacio generoso para todos los ocupantes, así como por un maletero más ancho y profundo. Además, entre las novedades cuenta con un portón trasero eléctrico "manos libres" que permite acceder con comodidad a la carga. Por si esto fuera poco, sus funciones inteligentes hacen que el nuevo CR-V sea más fácil de usar todos los días. La flexibilidad de la cabina se ve reforzada por los tres modos de almacenamiento de la consola central y los nuevos respaldos de los asientos traseros, abatibles con una distribución 60:40 con un solo movimiento en la segunda fila, permitiendo una carga más rápida y fácil.

Pero hablemos de su mecánica. El nuevo modelo es mucho más eficiente que el anterior para dar respuesta a las exigentes medidas anticontaminación impuestas en Europa. Un hecho que ha motivado que Honda se replantease su ofensiva y contemplase por primera vez comercializar la versión híbrida que ya vendía por tierras norteamericanas. Eso si, previo al ajuste de varias medidas y haciéndolo conicidir con el gusto y refinamiento Europeo. Así las cosas, el CR-V Hybrid ha llegado a nuestro continente con dos opciones motrices –4x2 y 4x4– utilizando la tecnología Intelligent Multi-Mode Drive –i-MMD–, que combina dos propulsores eléctricos –generador e impulsor– con un bloque de gasolina y una batería de litio.

El funcionamiento de todo esto es algo complejo pero, gracias a los tres modos de conducción con los que cuenta –EV Drive, Hybrid Drive y Engine Drive–, el conductor apenas se entera de lo que sucede bajo sus pies. En el primer modo, el eléctrico puro, la batería de 1 kWh de capacidad es la encargada de alimentar el motor de propulsión eléctrico. En el modo híbrido el motor térmico no impulsa directamente las ruedas sino que carga el generador y este a su vez se encarga de alimentar el impulsor que finalmente mueve las ruedas. Algo parecido a lo que ya utilizaba el Opel Ampera-e. En el último de ellos, el motor de combustión proporciona la energía directamente a las ruedas a través de un embrague que puede acoplarse o desacoplarse en función de las necesidades de cada momento. Como puedes deducir, la potencia total del conjunto viene dada por el motor eléctrico, que con sus 184 caballos es más que suficiente para mover este vehículo con soltura. En función de su tracción varía la altura al suelo.

En nuestra primera toma de contacto tuvimos la oportunidad de movernos, primero, con el tracción delantera. La impresión que nos generó al arrancar e iniciar la marcha es que nos encontrábamos ante un vehículo mucho más veloz de lo que dicen sus prestaciones. Sale desde parado con la contundencia de muchos deportivos. En carretera, las sensaciones que transmite son las mismas que las del CR-V estándar, destacando la reducida sonoridad del conjunto. El silencio de rodadura es tal que sólo al superar los 80 kilómetros por hora se aprecia la mecánica.

Lo más destacable más allá del silencio y la suavidad en marcha, es la capacidad de aceleración que ofrece, sobresaliente para un coche de su peso y consumo.

Insistimos en la capacidad de aceleración porque el CR-V Hybrid es un coche con un peso de 1.614 kilos. Y aun con todo, el consumo que arrojó en nuestra toma de contacto fue sorprendente. Al principio, el ordenador de a bordo registró 6,2 litros a los 100 kilómetros. En el momento que nos pusimos a 'jugar' con sus levas –a través de ella se tiene acceso a cuatro modos de regeneración energética, más o menos como sucede en un Mitsubishi Outlander PHEV–, logramos bajar la cifra a 4,7 litros. 

Con el tracción total –utiliza un embrague multidisco para conectar el eje trasero–, tuvimos la sensación de que perdía parte de su celeridad, motivado sin duda por el propio sistema 4x4. Sin embargo, las reacciones siguen siendo igual de nobles, transmitiendo una elevada sensación de aplomo en todo tipo de circunstancias. Cabe destacar el buen hacer de la suspensión, así como el espacio interior, excelente en todas plazas e independientemente de la tracción. En una versión u otra se prescinde de las dos plazas auxiliares de la tercera fila ya que, recordemos, bajo el maletero se alojan las baterías de iones de litio. En resumen, la variante híbrida mantiene las conocidas bondades del CR-V con unos consumos muy ajustados y con la indispensable etiqueta ECO que nos permitirá movernos por el centro de las grandes ciudades sin ningún problema.

Para aquellos que estén interesados, decir que la gama parte desde los 34.200 euros de las versiones de tracción delantera y acabado Comfort. Con el acabado Elegance su precio asciende hasta los 36.580 euros, mientras que el Lifestyle sube hasta los 40.000 euros. Si prefieres el modelo 4x4, su acabado siempre partirá desde el Elegance, que se sitúa en 40.200 euros. Lifestyle y Executive tendrán un valod de 43.350 euros y los 46.850 euros respectivamente.