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Al volante del Ford Mustang Bullitt: American way!

No hay mejor forma de celebrar el 50 aniversario de la película “Bullitt” que lanzando una versión especial del Mustang. Ford toma la base del acabado GT para transformar al ponycar en un auténtico superdeportivo gracias a una potenciación de su V8 atmosférico, aunque lo verdaderamente especial de este coche está en los detalles.

Ford Mustang Bullitt 2019

Están los Aston Martin DB5 de “Goldfinger”, el DeLorean DMC-12 de “Regreso al futuro”, el Ford Falcon Coupé XB GT de “Mad Max”, el Toyota Supra de “A todo gas”… y luego está él. Pocos coches como el Ford Mustang tienen el honor de ser un icono mundial, un título que empezó a labrarse a partir de 1968 cuando fue uno más del reparto de “Bullitt”. Los 10 minutos de la persecución cinematográfica más famosa de todos los tiempos, con las calles empinadas de San Francisco como escenario, alzaron a este vehículo, y a su enemigo, el Dodge Charger 440 Magnum, al olimpo de los dreamcar. Así que es todo un acierto que Ford rescate por tercera vez en la historia el apellido Bullitt para bautizar así a una versión de su deportivo de cuatro plazas, justo ahora que se cumplen 50 años de la proyección de la película.

El Mustang al que nos vamos a subir está pintado en color Dark Highland Green, que recuerda al mítico GT 390 Fastback que condujo MQueen, aunque también puede adquirirse con el negro Shadow Black, ambos sin coste. Las llantas de 19 pulgadas van rematadas en negro, lo que genera un buen contraste si se opta por el tono verde para la carrocería. Quizá el rojo de las pinzas de freno Brembo rompan un poco el halo clásico del modelo pero, qué demonios, estamos en el siglo XXI y este Mustang apunta maneras de supercar. También cuenta con unos cromados en las ventanillas y un frontal sin logo. En el portón del maletero aparece el emblema del film, una enseña que, de puertas para adentro, está presente en marcos de las puertas, volante, parte alta de la guantera… la tapicería es negra con pespuntes en verde, un tono que se utiliza en las costuras de la consola central y el salpicadero. Aunque el elemento diferenciador es, sin duda, el pomo del cambio esférico en beige, toda una delicia para los amantes de las transmisiones manuales. 

Estará a la venta por tiempo limitado, independientemente de las ventas que logre.

Los acabados interiores son excelentes y han mejorado sensiblemente con el rediseño que tuvo el Mustang a mediados de año, con materiales blandos al tacto. Por su parte, los asientos estándar cumplen en uso diario debido al confort que ofrecen, pero los bacquets Recaro opcionales por 2.050 euros son bastante recomendables porque sujetan el cuerpo mucho mejor, aparte de que tienen un aspecto mucho más radical que casa con la filosofía de este Mustang.

Hablando de extras, el Bullitt puede montar dos más: la alarma periférica (400 euros) y la suspensión de dureza variable Magneride por 2.200 euros. Esta última es totalmente prescindible porque no cambia en exceso el comportamiento del Ford, ni siquiera a la hora de abordar curvas rápidas.

El Mustang Bullitt americano cuesta 46.595 dólares y el motor da 480 caballos

A nivel mecánico, el V8 atmosférico de cinco litros entrega 460 caballos, 10 más que el GT estándar sobre el que está basado. Esto se debe principalmente a la admisión procedente del Shelby GT350, un elemento perfectamente identificable cuando subes el capó motor y ves un filtro de proporciones estratosféricas. Este incremento de potencia no afecta al par máximo, que sigue intacto, con 58,1 kilográmetros a 4.600 vueltas. En cuanto a prestaciones puras, el 0 a 100 tampoco varía y se mantiene en 4,6 segundos mientras que, la punta, pasa de 249 por hora a 263.

Hasta aquí llegan los cambios. ¿No hay más? Lamentándolo mucho, no. Puede que la diferencia de precio de 6.000 euros respecto a un GT sea excesiva y no justifique dar el salto al Bullitt (55.550 euros), pero siempre es de agradecer que una marca como Ford ofrezca la posibilidad de conducir un automóvil con semejante prestigio. Aunque, para muchos, el debate no existiría si hubiesen metido de serie los citados bacquets y la amortiguación Magneride…

Desde 1964 y hasta agosto de este año, se han fabricado más de 10 millones de Mustang

Las carreteras de la Costa Azul aún están convalecientes del paso de la tormenta Leslie, sucias y empapadas. De hecho, la lluvia no da tregua hasta el mediodía, algo que no nos imposibilita buscar las cosquillas al Mustang. Acelera con mucho ímpetu. A pesar de que un BMW M140i es igual de rápido con 120 caballos menos, el Bullitt parece que corre mucho más de lo que anuncian sus prestaciones. El efecto acústico es el gran responsable de esta percepción. Desde el mismo momento de la arrancada, el ‘brumbrum’ que sale por sus tubarros te descubre un mundo especial, donde la eficiencia y la buena compostura no existen, y eso que cuenta con una función activable por parte del conductor para que el escape ‘despierte’ en modo sigiloso y no alterar el orden público, ideal para el vecino quejicoso de turno. Cada vez que el bloque estira por encima de 3.000 vueltas, los decibelios suben proporcionalmente y al habitáculo llega una melodía excitante y aunque es grave, nada tiene que ver con la de un Mercedes-AMG puesto que todavía es más gratificante.

El cuadro de mandos es digital y tiene una vista idéntica a la del supercar Ford GT

En estas circunstancias adversas, un coche todo atrás con 460 caballos se convierte en una auténtica bomba de cruzadas. La cosa no está para muchos derroteros como bien comprobamos con el programa S+ ya que, a la salida de cada curva, el eje trasero derrapa con muchísima facilidad. Es cierto que tendemos a contravolantear por inercia, pero la electrónica se encarga de poner todo en su sitio sin que toquemos la dirección. Visto el nivel de delicadeza en el que se encuentra el firme, preferimos circular con los modos más relajados y, aun así, siempre existe la percepción de que la zaga va a comenzar a bailar. La función Circuito la dejamos para más adelante…

La dirección tiene una precisión exquisita, como también es exquisita la caja de cambios tanto por ubicación como por recorridos y con la que hay que hacer fuerza para meter o quitar ‘hierros’. Pocos coches ofrecen ese agrado; tal vez un Mazda MX-5… Los frenos Brembos también ayudan a detener los 1.800 kilos que arroja en báscula, quizá el mayor inconveniente que tiene este deportivo americano, junto con el gasto de carburante real, políticamente incorrecto todo sea dicho de paso (la cifra oficial es de 12,4 litros a los 100…).

Aun así, damos las gracias a Ford por crear vehículos así, bonitos, bien hechos y capaces de emocionar desde el primer acelerón. Por eso, gritamos a los cuatro vientos: ¡larga vida a los V8!