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Citroën C4 Cactus BlueHDI vs. Nissan Juke dCi: Bienvenidos a la ciudad

Utilitarios y compactos no ven con buenos ojos la llegada del Citroën C4 Cactus y el renovado Nissan Juke. ¿Por qué? Tienen diseño, son muy eficientes y se mueven con soltura y mucho descaro...

¿Crossover, SUV o todoterreno? La palabra adecuada para referirse a estos dos automóviles es la primera, puesto que son derivados de turismo, siendo éste un vehículo sin cualidades off road.

Como si se tratara de una familia que acaba de mudarse a una urbanización, donde los vecinos miran con descaro a los nuevos inquilinos, el recién llegado Citroën C4 Cactus y el actualizado Nissan Juke se sienten observados allá por donde van. Es imposible pasar desapercibidos con ellos, algo que ocurre principalmente con el Cactus, señalado en cada semáforo y fotografiado más de una vez al estacionar en plena calle o en marcha. Nos sorprende la sensación que este Citroën causa entre los conductores, sobre todo porque hacía tiempo que un coche ‘para todos los públicos’ no despertaba tanto interés. Su curiosa silueta tiene mucho que ver, así como los Airbump que se llevan buena parte de la atención. Son unas protecciones plásticas con burbujas de aire en el interior que van colocadas en las puertas y en los paragolpes delantero y trasero. ¿Su finalidad? Evitar daños ante roces con columnas, entre otros ‘accidentes’ caseros. En esta ocasión son de color chocolate –únicamente disponibles en la versión tope Shine–, si bien el cliente dispone de tres tonalidades más –gris, negro y crema–.

En el caso del Juke, su inconfundible línea presenta ahora novedades estéticas y de equipamiento por las que preguntan los ya propietarios del más pequeño de la familia crossover de Nissan, como luces diurnas de led en forma de zeta –recuerdan a las vistas en los prototipos Friend-Me y Resonance de 2013–, techo solar, faros de xenón e inéditas llantas de hasta 18 pulgadas. Aunque la evolución más significativa del Juke se encuentra en el interior: el maletero ha aumentado su capacidad de 251 litros a 354 gracias a la eliminación de parte del guarnecido que recubría el mismo; todo un acierto para garantizar la funcionalidad.

Mismo concepto pero…
La verdad es que, aunque ambos vehículos poseen unas dimensiones similares, frente a frente demuestran enfoques diferentes. El Nissan ofrece una imagen más 4x4, con una altura al suelo superior y unos ángulos de ataque y salida más favorables, lo que nos garantiza salir a pistas con más confianza. Indudablemente, esta característica afecta a la posición del cockpit, más cercana a la de un todocamino que a la de un utilitario. Esto no quiere decir que haya que ‘subirse’, sino que basta con levantar ligeramente la pierna para sentarse. En el Citroën, la postura es como la de un C3 Picasso –modelo sobre el que está desarrollado–.

El Cactus inclina ligeramente en curva; al Juke le gusta más la carretera

En cuanto a espacio, el Juke es más estrecho en las plazas delanteras y la visibilidad resulta escasa debido a sus formas exteriores; en este último sentido el C4 toma ventaja. En las traseras ocurre algo similar: la suave caída cupé del techo del japonés perjudica levemente a los pasajeros, cuyas cabezas rozarán con los marcos de las puertas –sobre todo, los adultos–. Al margen, por dimensiones de la banqueta y centímetros existentes para las piernas, son prácticamente calcados y a pesar de estar homologados para cinco pasajeros, lo ideal es que viajen cuatro.

Bajo mantenimiento
Las dos apuestas turbodiésel que elegimos son una garantía en cuanto a relación prestaciones-consumos se refiere –en el Nissan es la única opción disponible mientras que el Citroën cuenta con una versión light de 92 caballos, que lleva cambio automático de serie–.

El BlueHDI de 100 caballos es experto en exprimir cada gota de gasóleo. Esta particularidad se da tanto en ciudad –gracias a un cambio de relaciones bien elegidas– como en carretera, a medias entre 90 y 100 kilómetros/hora. A esos regímenes, el 1.6 se muestra infalible; se deja sentir más de la cuenta en el interior en forma de rumorosidad y vibraciones, pero esto lo olvidamos cuando vemos los registros en el ordenador de a bordo, con una autonomía que sobrepasa los 1.000 kilómetros de largo por depósito. Lástima que no tenga una sexta velocidad que desahogue al motor en autopista…

El 1.5 dCi del Nissan, procedente de Renault, es también muy equilibrado. A pesar de lo que queda reflejado en la ficha técnica, este propulsor tiene más ‘chispa’ y se muestra más redondo desde bajas revoluciones; sin duda, un peso superior y unas ruedas exageradas –en medida 225/45 R18 por las 205/50 R17 que monta el Citroën– lastran este poder de empuje. Adicionalmente, el Juke demuestra tener un comportamiento más deportivo por dirección y suspensión –significativamente más duras– y unos pedales y caja de cambio con unos recorridos cortísimos frente a los largos del Citroën C4 Cactus.

A ritmos de 90-100 kilómetros/hora, el Cactus arroha medias de 3,8 litros a los 100; increíble

Particularidades
En igualdad de condiciones, el Citroën es una media de 1.000 euros más barato que el Nissan. Esta diferencia de precio se justifica en cierto modo por la utilización de algunas soluciones para abaratar el conjunto, como es la ausencia de agarradores en el techo y de espejos de cortesía en los parasoles o las ventanillas traseras de apertura tipo compás. Ahora bien, para ser justos hay que citar que el equipamiento de la unidad probada incluye un cristal panorámico fijo con protección contra los rayos ultravioleta que ocupa todo el techo –de serie en el acabado Shine–, un innovador airbag para el copiloto que sale del citado techo y los mencionados y muy prácticos Airbump contra pequeños golpes.

El Nissan sobresale por una importante dotación tecnológica que incluye avisador de ángulos muertos –muy útil en calles estrechas–, sistema de visión 360º que nos ayuda a aparcar, chivato de cambio de carril involuntario, cámara de marcha atrás y detector de objetos en movimiento en la zaga.

Versión 2.0
No podíamos finalizar la prueba sin hablar de los sistemas multimedia que incorporan. El del Citroën lo hemos conocido con anterioridad en los 308 de Peugeot y en los familiares C4 Picasso y Grand C4 Picasso –es el mismo en todos ellos–. Su visibilidad y manejo es intuitivo aunque, a veces, no responde con total fluidez a nuestras peticiones. El del Nissan es prácticamente calcado al de anterior Juke, aunque añade el Nissan Connect, un instrumento de navegación con una interfaz simplificada y que permite copiar la ruta planificada en Google Maps y manejar diversas apps.

Precio, equipamiento y ficha técnica del Citroën C4 Cactus BlueHDI 100 caballos

Precio, equipamiento y ficha técnica del Nissan Juke 1.5 dCi 110 caballos