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Dixon salió ileso de un accidente que partió el coche en dos

El poleman terminó prematuramente su carrera con uno de los accidentes más sobrecogedores de la historia reciente de las 500 millas de Indianápolis.

Porta2

Corría la vuelta 53 de las 500 millas de Indianápolis. Jay Howard había sufrido problemas y luchaba por mantenerse en carrera cruzando los dedos por una carrera accidentada e incluso con la aparición de la lluvia que le hiciese recuperar el terreno perdido, un terreno de nada menos que siete vueltas.

Su ritmo no era el mejor, y aunque él intentaba no perder más distancia, los rivales le adelantaban con cierta facilidad. Ryan Hunter-Reay le ganó el interior con cierta facilidad. Howard debía levantar para entrar tras el piloto de Andretti, pero las ganas por ir rápido le hicieron no levantar el pie y entrar en la curva desplazado por Hunter-Reay, por la zona sucia. El desenlace, mil veces visto anteriormente. El coche no giró y a pesar de frenar, nada se pudo hacer para chocar contra el muro, poniendo fin a su carrera cuando, doblado, se encontraba rodeado de los pilotos favoritos.

Aunque por norma, el vehículo que impacta contra el muro suele deslizarse sobre él durante un tiempo, Howard había frenado, intentado no golpear, por lo que fue un contacto atípico, un contacto que le hizo rebotar y le mandó rápidamente a la trazada desencadenando el drama.

Scott Dixon, el poleman, uno de los favoritos a la victoria, nada pudo hacer. Ni con visión directa y los reflejos propios de un piloto ni con la ayuda de su Spotter. Dixon se encontró con un muro, un muro atravesado. El neozelandés giró el volante lo justo para que el golpe con Howard no fuera totalmente trasversal, lo que en cierta medida provocó que usara el vehículo como rampa de lanzamiento, elevándose por los aires de forma impactante.

El vehículo de Dixon regresó al suelo, de lado, golpeando con uno de los muros de protecciones de la peor manera posible, tanto, que el vehículo se partió en dos. Afortunadamente, años de investigación e intensificación de las medidas de seguridad no han sido en vano, y el cockpit, el habitáculo que recoge al piloto, mantuvo su estructura intacta, tanto que el piloto salió por su propio pie de forma inmediata al tiempo que el público, que veía la repetición por primera vez por las pantallas gigantes, mostraba su asombro por las características del golpe. Un accidente que provocó incluso la aparición de la bandera roja, pues hubo que reparar la valla de protección.