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Toro Rosso festejó por todo lo alto la carrera de Gasly

Celebración incluso más efusiva que la que el mismo equipo disfruto en el último Gran Premio de Singapur, con Carlos Sainz.

Bahrein f1 gasly celebracion

Toro Rosso vivió sin duda en sus comienzos momentos de ensueño con Sebastian Vettel al volante. Al alemán le costó seis carreras alcanzar los puntos, pero cuando lo hizo, fue nada menos que con un cuarto puesto en el Gran Premio de China de 2007, resultado redondeado con el sexto de Vitantonio Liuzzi.

En 2008, Vettel lograría un quinto puesto en varias ocasiones, así como un cuarto lugar en la última carrera de la temporada. Pero aquel año pasaría a la historia como la primera y hasta la fecha única victoria del equipo de Faenza, la lograda en el Gran Premio de Italia en Monza. Aquel año promovió un cambio de reglamento por el que Toro Rosso dejaba de disfrutar de algunas ventajas de estar al amparo de Red Bull, lo que se tradujo en resultados más esperables para un equipo cantera.

Por ahí pasaron Buemi, Alguersuari, Riccciardo y Vergne, consiguiendo este último los resultados más notables con dos sextos puestos en Singapur y Canadá. En 2015, se inició una nueva etapa en el equipo con la llegada de Max Verstappen y Carlos Sainz. El neerlandés deslumbró al equipo y en su temporada de novato logró dos cuartas posiciones, en el Gran Premio de Hungría y en el de Estados Unidos.

Carlos Sainz haría lo propio en 2017, en la que parecía que iba a ser la última carrera del piloto español en el equipo de Faenza, en Singapur. Toro Rosso no esperaba aquel resultado, por lo que la celebración fue desorbitada. Entonces ya se sabía que Toro Rosso montaría motores Honda la próxima temporada, algo que todo el mundo entendía como un futuro gris para el equipo.

Ni Gasly ni Hartley tienen la planta que mostraba Verstappen en su primer año, ni el motor Honda tenía la competitividad que mostró el Ferrari o el Renault en el pasado reciente del equipo. El desastre llegaba en Australia, con rotura y un rendimiento muy pobre, tanto, que para la segunda carrera del año, Gasly estrenaba un segundo motor de tres que se pueden usar en un año, así como MGU-H y turbo nuevo para los dos vehículos.

Y entonces, el milagro. Gasly ganó la carrera quitando a los intocables. Ni Renault, ni McLaren ni la potenciada Haas pudieron seguir el ritmo de un Toro Rosso Honda que no descendió durante la carrera, borrando de un plumazo los rumores de alto consumo de combustible que en pasadas temporadas resultaban ser una de las taras del propulsor.

En un año que se presumía negro para Toro Rosso, con dificultad incluso para conseguir puntos, Gasly sorprende con una cuarta posición que, aunque se le puede achacar la fortuna de los abandonos de Red Bull y Raikkonen, ganó al resto de contrincantes sin ningún tipo de ayuda, ni de coche de seguridad ni parecido.

Por lo que la celebración, como si de un podio se tratase, con abrazos y saltos entre los mecánicos y un posterior manteo al piloto, parece estar más que justificada.