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El enigma Toro Rosso en 2018

El equipo motorizado por Honda tuvo un rendimiento muy pobre en comparación con la última cita en Bahréin.

Toro rosso china f1 2018 04

China acostumbra a ser un lugar complicado. Una masa grisácea acostumbra a cubrir por completo el circuito internacional de Shanghái hasta el punto de costar dilucidar si se tratan de nubes o de mera contaminación. No quizás al punto del ausente circuito de Buddh, donde no había duda, se trata de contaminación, pero sí suficiente para hacer dudar.

No es extraño que esta masa grisácea, que a veces se mezcla con las nubes, deje caer agua, enrareciendo la evolución del asfalto, a lo que hay que añadir unas temperaturas, no sorprendentes, pero si poco agradables con unos neumáticos que no suelen tolerar bien el asfalto frío. A ello, hay que añadir unas rachas de viento realmente fuertes durante los entrenamientos libes, y algo menos en clasificación, que han dificultado el pilotaje.

Hay quién ha aprovechado estas difíciles condiciones para hacerse fuerte, como Force India, que hay regresado a la Q3. O como Ferrari, que ha dejado en evidencia a Mercedes endosándole medio segundo en clasificación. Y hay quién lo ha pasado verdaderamente mal, como Toro Rosso, especialmente teniendo en consideración el rendimiento del equipo de Faenza en Bahréin.

Si en Bahréin, Pierre Gasly consiguió derrotar a la nutrida zona media, en China sorprendía quedando eliminado en Q1, embutido entre unos Williams que, si bien superaron a unos nerviosos Sauber, continúan sumergidos en su propia crisis que bién merecería un capítulo a parte. 

El rendimiento de Toro Rosso dejó perplejos a muchos en Bahréin, como de nuevo esos muchos no logran explicarse la variación de competitividad de una carrera a otra, regresando más a lo visto en la carrea inaugural de Australia que a otra cosa. Desde el equipo, que en Bahréin no ofrecieron más justificación que un nuevo fondo plano, ahora hablan de paso atrás.

Los mismos pilotos eran conscientes de que iba a ser muy complicado quedar entre los 10 primeros, pero esperaban al menos rozar esos puestos y no quedar eliminado en Q1 y último en Q2. Tras la jornada del viernes, donde Toro Rosso no alcanzó la competitividad de la última carrera, los ingenieros modificaron la puesta a punto, y como ocurre en ocasiones, cambiarlo todo te puede llevar a dar un pequeño paso hacia delante, o un gran paso hacia atrás, como ha ocurrido en esta ocasión.

Gasly explicaba que con los nuevos cambios el vehículo se volvió nervioso e ingobernable, teniendo varios sustos durante la jornada y perdiendo la competitividad, al no poder siquiera sentir los neumáticos ultrablandos, algo esencial a la hora de realizar una vuelta rápida. Hartley por su parte achacaba la falta de competitividad al viento y la temperatura, afirmando que “No digo que tenga las respuestas, pero parece ser una tendencia, pues en Australia también ocurrió.”

La temporada 2018 no ha hecho más que comenzar, pero sin duda, Toro Rosso y su unión con Honda han centrado uno de los puntos de atención más allá de la lucha por la victoria, como en el pasado lo fuesen los duelos Sainz – Verstappen o Pérez – Ocon. No tanto por las filias y fobias de quienes desean cobrarse venganzas personales, que también, sino porque el rendimiento de los de Faenza parece ser todo un enigma, hasta la fecha, indescifrable.