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Uno de los 250 Volkswagen XL1 construidos está de nuevo en venta

La mejor prueba de que un híbrido también puede tener una buena cotización entre los coleccionistas de automóviles, es este extraño Volkswagen, el último gran proyecto de Ferdinand Piech.

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A principios de los 2000, la marca de Wolfsburgo recibió un encargo muy especial de parte de su mandamás, Ferdinand Piech. Obstinado en su empeñado de diseñar y producir un vehículo que fuera capaz de moverse con un gasto medio de un sólo litro de carburante a los 100 kilómetros, el entonces CEO de la compañía puso en marcha un proyecto que dio como resultado este Volkswagen XL1, un vehículo híbrido, diésel y de características realmente particulares.

Finalmente, el proyecto se materializó en 2013 y damos fe de aquello porque fuimos uno de los primeros medios en conducir este automóvil, concretamente en las inmediaciones de la Osnabruck, la fábrica de la que salieron sus 250 unidades. Con un bastidor y una carrocería realizados en CFRP –plástico reforzado de fibra de carbono–, este aerodinámico biplaza solo se levantaba 1,15 metros del suelo y prescindía hasta de los espejos retrovisores a cambio de unas cámaras de visión trasera.

Pero sin duda, lo más particular era su mecánica híbrida, que asociaba un motor TDI de 0.8 litros –la mitad de un 1.600 cc– a otro eléctrico para alcanzar los 69 caballos, unos potencia justa pero bien administrada gracias a la transmisión DSG de siete marchas que se encargaba de conducirla a las ruedas traseras. Su velocidad máxima, de 160 km/h no le impedía garantizar un gasto medio homologado –según la normativa de entonces– de 0,9 litros a los 100 kilómetros.

Volkswagen pretendía iniciar toda una revolución con este modelo, agena entonces al tsunami que se iba a desatar en la propia compañía años después y que desembocaría en la demonización del diésel que perdura aún en nuestros días. Pues sí, para los que no lo supierais, hubo un tiempo en el que los modelos más futuristas y eficientes llevaban mecánicas de gasoil y en casos como éste, eran especialmente limpias y eficientes.

Las escasas unidades de este modelo, lo más parecido a un concept car de serie, se despacharon a una media de 80.000 euros cada una. Ahora, en la subasta que organiza Silverstone Auctions para el 12 de enero en Birmingham –Reino Unido– se estima que este modelo alcanzará un valor de entre 95.000 y 110.000 euros. Ahí es nada. Por supuesto, hablamos de un ejemplar en perfecto estado de conservación y con sólo 502 kilómetros en su marcador.