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Una vuelta con el Caterham Seven 620R a Goodwood no es una vuelta cualquiera

Sencillamente espeluznante. Así es la subida a la colina de Goodwood vista desde la cámara onboard de uno de los Caterham más salvajes del momento. Agárrate fuerte, despegamos.

On-boad-caterham-goodwood

Pocas máquinas son capaces de ofrecer sensaciones tan directas como el Caterham Seven, un modelo que no por casualidad cumplió recientemente su 60º aniversario. Sí, el biplaza británico data nada menos que de 1957, una época en la que las carreras eran otra cosa y lo mejor de todo es que todavía sigue vivito y coleando –nunca mejor dicho–.

El escenario de esta vuelta de exhibición que vas a ver a continuación tampoco puede ser más apropiado. Estamos en el Festival of Speed de Goodwood y con todo listo para subir a la mítica colina en un recorrido corto pero estrecho, delimitado con balas de paja y con un asfalto pulido. La subida se completa en poco más de un minuto, pero da tiempo de sobra para percibir lo que se siente al volante de un bólido de sólo 572 kilos de peso con una potencia superior a los 300 caballos y sin asistencia electrónica de ningún tipo.

El Caterham Seven 620R monta el motor 2.0 Duratec de Ford, un atmosférico que entrega 310 caballos a 7.700 vueltas y al que vale la pena escuchar con detalle. Con un centro de gravedad bajo, una suspensión firme, una dirección sin asistencia de ningún tipo y un cambio corto y directo, este coche no sólo pasa de 0 a 100 km/h en unos 2,8 segundos, tiene todo lo necesario para que emules por unos instantes a los pilotos de carreras más legendarios. 

En el vídedo todo pasa a una gran velocidad, se perciben las múltiples vibraciones del habitáculo y se contempla perfectamente la escasa distancia a la que el piloto viaja del asfalto. El gesto de este al acabar la vuelta lo dice todo.