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Esta drag race entre un Nissan GT-R y un BMW M440i no termina como todos pensábamos

Si uno comprueba las especificaciones de uno y otro se dará cuenta de la gran diferencia existente entre ambos. Sin embargo, en estas carreras entran en juego otros factores como la habilidad del piloto y el estado de la pista, por lo que el desenlace puede ser inesperado…

Sin titulo

Cuando alguien ve una drag race por primera puede pensar que son carreras sencillas en las que el riesgo está más o menos controlado y los accidentes no hacen acto de presencia. Sin embargo, dado que la potencia y el par motor de los integrantes que suelen componer las carreras es bastante elevado, pueden surgir inconvenientes inesperados.

El mejor ejemplo nos llega desde Estados Unidos, donde una pista de cuarto de milla ha sido testigo de lo acontecido entre un BMW M440i y un Nissan GT-R. A priori, uno puede pensar en una victoria clara del modelo japonés debido a las diferencias existentes entre el rendimiento de uno y otro. Sin embargo, el final de este tipo de pruebas es una incógnita en muchas ocasiones y esta no va a ser menos.

Cuando el semáforo se pone en verde, el GT-R saca a relucir las ventajas de su sistema de tracción total y el potencial de su V6 turboalimentado de 3.8 litros, sacando una clara ventaja al modelo alemán. Todo estaba a favor del Nissan cuando de pronto se produce un giro insospechado en el guion, pues el conductor pierde por completo el control del coche, desplazándose fuera de su carril, impactando contra las paredes laterales. 

Como te puedes imaginar, el deportivo japonés sufrió daños notables en su carrocería y nos dejó una escena bastante llamativa. Afortunadamente, el conductor pudo salir por su propio pie. Quizás la inexperiencia o un mal estado de la pista fueron los detonantes de este final inesperado para todos. Por suerte, el BMW pudo frenar a tiempo.