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A subasta este singular Belly Tank Lakester de 1940

Quizás sea uno de los vehículos más extraños de todos los tiempos y esto se debe a que su carrocería proviene de un avión de combate de la Segunda Guerra Mundial. Cuenta con un bloque V8 y transmisión manual, así como un mantenimiento realizado este mismo año.

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Algunos de los garajes más ostentosos del mundo presumen de tener una colección de vehículos de alto rendimiento compuesta por modelos de distintas épocas y nacionalidades, unos vehículos que la mayoría de entusiastas conoce y desearía tener. Sin embargo, existen ejemplares exclusivos mucho más desconocidos en algunas partes del planeta buscando formar parte de alguna colección de este tipo.

Uno de ellos está siendo subastado en Bring A Trailer y su historia no puede ser más singular, a la vez que atractiva. Nos referimos al Belly Tank Lakester, un modelo que nació en la década de los 40 y que probablemente no sea conocido por la mayoría. Si uno se fija en las imágenes, de inmediato se dará cuenta de la rareza y exclusividad del coche, pues fue concebido partiendo de un avión de combate de la Segunda Guerra Mundial y utilizando elementos de un Ford T para adaptarlo a la carretera.

Nacido para competir y batir récords de velocidad en el lago californiano El Mirage, en el desierto de Mojave (Estados Unidos), sus creadores, So-Cal Speed Shop, decidieron utilizar el depósito de combustible de nada menos que un Lockheed P-38 Lightning para darle forma a la carrocería, además de un chasis procedente del primer vehículo de producción en serie, es decir, el citado Ford T. Sin embargo, el Lakester desapareció tras unos años en activo y no fue hasta hace unos 15 años cuando volvió a ser encontrado en las proximidades de Victorville, California, siendo adquirido por su actual propietario.

Bajo el capó de esa estructura metálica se encuentra un modesto propulsor V8 de 2.2 litros con carburadores dobles Stromberg 81, así como un colector de admisión Eddie Meyers, un motor de arranque eléctrico y una caja de cambios manual de tres velocidades. El conductor se tenía que sentar en un asiento de aluminio muy peculiar y ayudarse de los tres relojes de los que disponía el coche para controlar parámetros como la temperatura del agua o la presión del aceite, así como las revoluciones alcanzadas por el motor.

Para transmitir la potencia al firme se utilizaron unos neumáticos firmados por Firestone y el equipo de frenos encargado de detener el vehículo contaba con unos tambores hidráulicos perforados procedentes del Model T. Este mismo año se sometió a una buena sesión de mantenimiento en la que se reparó una fuga en la transmisión y se instaló una nueva batería. La puja actual del coche está en 45.000 dólares, es decir, unos 39.400 euros al cambio.