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Jordi Gené prueba el Seat León Cup Racer: La magia de las carreras

Se llama Seat Leon Cup Racer, tiene 330 caballos, cuesta 85.000 euros y es la versión de competición del popular compacto español. Y qué mejor maestro de ceremonias para probárnoslo que Jordi Gené, responsable de ponerlo a punto. Agárrate porque ¡vienen curvas!

Los lujos quedan reservados para el coche de producción; aquí todo está pensado para ser lo más ligero posible. Curiosamente el Cup Racer tiene elevalunas eléctricos, que se accinan con un pulsador.

Apenas llevamos unos minutos juntos y me siento como si lo conociera de toda la vida. Bueno, él a mí no porque es la primera vez que tratamos de tú a tú, pero yo a él sí; es lo que tiene apellidarse Gené, ser piloto profesional y haber participado en competiciones como las 24 Horas de Le Mans, la F-3 británica o el Mundial de Turismos WTCC, entre otras pruebas de prestigio internacional.

Bajo la fachada de tipo afable que desprende Jordi se esconde uno de los mejores profesionales de la automoción de nuestro país. Sus manos y sus pies llevan trabajando desde hace más de una década para Seat Sport, la división deportiva de la marca española responsable, entre otros, de diseñar y fabricar los coches de carreras. Los últimos trabajos del catalán no son otros que poner a punto dos automóviles que han sido concebidos en Martorell para hacer historia en la compañía y que tienen el sello inconfundible de Seat Sport: el León Cupra de calle y su homónimo de carreras, el León Cup Racer. Precisamente hemos querido saber más de éste de la mano de Jordi Gené, quien mejor conoce al Cup Racer; por ello estamos en el pequeño circuito de Móra d'Ebre, en Lleida, cerrado en exclusiva para nuestro encuentro.

De otra galaxia
El León con el número 97 que nos espera en la pista luce impoluto, aunque tiene 'heridas' de guerra en su costado izquierdo, fruto del ímpetu de otro piloto que, días antes, apuró demasiado una frenada en Estoril, de donde viene directo este León. En la pantalla digital que hace de cuadro de mandos todavía están grabados los datos del trazado portugués a la espera de que los ingenieros introduzcan los parámetros correspondientes para 'sir' Silverstone–Inglaterra–, la próxima parada de la caravana EuroCup. La pregunta es obligada en este caso: ¿De verdad os da tiempo a ver toda la información que tenéis disponible? De la boca de Jordi sale un rotundo. "Ten en cuenta que aprovechamos las rectas para cambiar el repartidor de frenada y comprobar que todo está bien, incluidas las señales de alarma que a veces saltan", matiza con la tranquilidad que le caracteriza, como si alguien te estuviese contando una sencilla receta de cocina en vez de jugarse la vida en un supercar a más de 250 por hora.

Pero lo que más nos llama la atención es la imagen en sí del León Cup Racer, que no puede ser más radical. "Es lógico; todo ha sido cuidado en el túnel de viento para optimizar la aerodinámica del coche, como la toma sobre el capó, los aletines o el difusor trasero", nos aclara Jordi. Precisamente este kit es una auténtica caja de sorpresas, algo normal teniendo en cuenta que se han invertido muchísimo dinero y tiempo no sólo en vencer la resistencia al aire, sino en buscar ese equilibrio para ir 'pegados' al asfalto. Para darse cuenta de esto, el propio Gené nos desvela, como detalle curioso, que la forma de sujetar el alerón por arriba en vez de por abajo esconde dos soluciones innovadorasmade in Seat: por un lado, reducir el número de turbulencias que se generan y que afectan negativamente al efecto suelo y, por otro, regular los grados necesarios del mismo con dos sencillas tuercas, una operación que se hace en unos segundos.

El paso por curva del León es sobresaliente para tratarse de un tracción delantera

Sobrenatural
El León Cup Racer que tenemos delante incluye las especificaciones de 2016 y lleva mejoras como las que afectan a los amortiguadores o a la salida doble de escape, por la que sale un rugido atronador cada vez que Jordi estruja el pedal del acelerador, y eso que el trazado de Móra d'Ebre en el que estamos, muy ratonero, tampoco permite sacar el temperamento que de verdad esconde el Cup Racer, que es mucho.

"La refrigeración también se ha revisado porque, en pistas como la de Tailandia o la de Dubai, el motor alcanzaba temperaturas muy altas y los rebufos no se aprovechaban bien ya que, para proteger la mecánica, saltaba un modo seguro que reducía cualquier peligro que acortara la vida del propulsor. Ahora se ha logrado bajar ese calor interno unos 15º lo que nos permite ir un poco más al límite" explica Jordi señalando la toma frontal del capó, una abertura específica por la que asoma el intercooler, un radiador que sirve para enfriar el aire que va directo a la admisión del bloque, aumentando su densidad y mejorando con ello la combustión. Termina su exposición con un "son cosas que, por juventud, no estaban pulidas pero que ahora hemos trabajado con los datos acumulados y el resultado es magistral".

Tú lo podrías llevar…
Sentado en el bacquet y con el cinturón bien abrochado, intenta quitarse el casco tras darse varias vueltas, no sin dificultades lógicamente porque el interior del León es tosco en pro de la seguridad. Las comodidades quedan para el coche de calle porque aquí se han eliminado guarnecidos, asientos y demás equipamientos de confort, lo que ha permitido borrar de un plumazo cerca de 250 kilos de peso. No obstante los pilotos disfrutan, si se puede decir así, de dos lujos: uno es un tubo que introduce algo de aire al habitáculo y que da vida al piloto en condiciones muy extremas; el otro es la posibilidad de beber agua, siempre y cuando se haya instalado un depósito, que algunas veces se suprime para ganar esa décima extra a costa de unos gramos.

A pesar de todo, el Cup Racer es un coche bastante dócil, con una dirección eléctrica "que transmite muy bien lo que sucede bajo las ruedas, por no hablar de que su comportamiento es bastante neutro, a pesar de que a la entrada de las curvas se muestra algo subvirador". ¿Y alguien que no fuese un profesional podría conducirlo? "Claro que sí porque el cambio DSG facilita todo mucho, aunque otra cosa sería ir al límite… El motor también ayuda porque es muy plano entre 3.500 y 6.000 vueltas. Donde realmente hay diferencias es en el freno, con el que hay que ser muy agresivo para detenernos".

El set up responde a las exigencias de Gené tras rodar más de 300 vueltas en Nürburgring

Una labor envidiable
Jordi se baja del coche con una sonrisa y nos mira mientras apuntamos las últimas indicaciones que nos da: "El Cup Racer no sólo se muestra rápido en recta, sino que en curva es capaz de ir bastante más rápido de lo que cabría esperar, en parte, por el trabajo que hace el diferencial, que garantiza la motricidad de las ruedas delanteras cuando das gas, así como la propia suspensión, que también tiene su parte de protagonismo cuando se 'muerden' los pianos". Para nosotros, el verdadero protagonista es él ya que el León Cup Racer no sería lo mismo sin su experiencia… 

Así funciona el volante

1. Radio
2. Antiniebla
3. Climatización
4. Acceso a diversos programas para en la pantalla
5. Desbloqueo del cambio
6. Mapas de diferencial y limitador de velocidad
7. Arranque y Speed Limit
8. Agua para beber
9 y 10. Limpias
11. Luces

León Cup Racer, basado en el León Cupra de 290 caballos

Apenas les separan 40 caballos de potencia, un mundo, ¿verdad? En realidad el Cup Racer comparte más elementos de los esperados con el León Cupra como pueden ser el propio propulsor turbo de gasolina, la caja de cambios automática de doble embrague DSG o el diferencial electrónico. Pero hay más: según nos desveló el propio Gené, el programa Cupra del León de calle del que él es responsable era tan extremo que, desde Volkswagen, se tomó la decisión de dulcificarlo para permitir que todo el mundo, tuviese o no experiencia con coches tan potentes, pudiese conducirlo por la calle sin exigir un nivel de pilotaje profesional. Esa misma función Cupra –con modificaciones en dirección, suspensión, autoblocante y respuesta en la dirección, entre otros– son los que Jordi desarrolló especialmente en el Infierno Verde para conseguir que el León Cupra se alzase con el título de vehículo de tracción delantera más rápido en el trazado alemán, un trofeo que el Seat se disputó en su momento con el Renault Mégane RS. Afortunadamente este modo tan 'salvaje' no se ha perdido y ha pasado directamente al Cup Racer…