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Jordi Gené enfrenta a los Ibiza y León Cupra en circuito: ¿David contra Goliat?

La denominación Cupra marca el clímax deportivo en los dos modelos más vendidos de Seat. Jordi Gené se enfunda el mono de carreras para decirnos cuál de los dos hermanos es más rápido en circuito en este particular mano a mano.

En el currículum de Jordi Gené figuran cargos como el de piloto probador de la escudería F-1 Benetton o de los fabricantes Audi y Seat. En la firma española ha sido responsable de la puesta a punto de los modos más extremos del León Cupra.

Hagan sus apuestas ahora que este negocio se está poniendo de moda en España, con casas florenciendo en cada esquina como en su momento sucedió con los bazares chinos. La lucha fratricida que traemos entre los Cupra más deportivos de la historia de Seat incita a jugarse unos euros porque, ¿cuál de los dos será más rápido? ¿Y el que mejor se comporte en curva? A priori el Ibiza es más ligero y pequeño, perfecto para ratonear en un circuito ‘retorcido’ como el de Móra d’Ebre, en Tarragona, pero el León es mucho más potente y tecnológico… Por eso mismo, nosotros no tenemos tan claro el vencedor como tampoco Jordi Gené, uno de los mejores pilotos del panorama nacional y quien va a enfrentarlos donde debe: en la pista.

Antes de ponerse el casco y lanzarse a la carrera, Jordi se ‘enternece’ cuando habla del León Cupra, normal teniendo en cuenta que ha sido responsable de la puesta a punto del programa de conducción más extremo del mismo, conocido también con el nombre de Cupra. Para lograr el set up perfecto ha invertido varios días en recorrer más de 8.000 kilómetros en Nürburgring, lo que traducido en vueltas se aproxima a las 400. Bendito trabajo… Verde como este particular infierno no, pero colorao sí que se está poniendo el Ibiza que, con su tono Rojo Emoción, parece enfadarse debido a la atención que estamos prestando a su hermano mayor. ¿Y él qué? “Lo cierto es que el cambio de motor que ha tenido le ha sentado de maravilla porque ahora se ‘nota’ más deportivo que antes –montaba un 1.4 TSI de 180 caballos– y, a mi parecer, es un acierto el haber quitado la caja de cambios automática DSG porque la manual es tremendamente efectiva y precisa”. Nosotros pensamos como Gené, una decisión que, en el fondo, ha permitido ‘afinar’ tanto el peso como el precio de venta, pues ahora está disponible por unos 15.000 euros si se suman todas las promociones disponibles; un auténtico chollazo.

Esto está bien, aunque los números que nos interesan en estos momentos son otros: los que recoja el cronómetro que tenemos en la mano. Desde lo alto de la torre de control observamos a los dos Cupra perfectamente alineados en la línea de meta pero, ¿en cuál estará Jordi? Intentamos que nos responda por el walkie pero no hay manera; quiere jugar al despiste… De repente, el León sale picando rueda dejando tras de sí una pequeña nube de humo. Empieza lo bueno.

Cómo se las gastan
Los 290 caballos del compacto se notan de inmediato, con una respuesta desde bajas revoluciones muy vivas. “¿Vas con el modo Cupra?”, preguntamos antes de que comience la vuelta lanzada, a lo que Jordi nos contesta con un “” seguido de una explicación: “Si fuese con uno de los programas más confortables, el diferencial te permitiría derrapar un poco más y el balanceo se notaría más, por lo que el chasis no sería tan efectivo como lo es ahora y los tiempos que obtendría serían peores de los que esperamos de un vehículo de este calibre”.

Apunta bien con la dirección porque el Ibiza es muy 'escurridizo'

La suspensión regulable en diferentes posiciones es otro punto a favor ya que permite tener mayor precisión al volante, un elemento compartido con el Ibiza ya que se trata de un sistema introducido en la actualización de éste y del que carecen la práctica totalidad de sus rivales como pueden ser los Opel Corsa OPC–210 caballos–, Renault Clio RS–200 caballos– y Peugeot 208 GTI–208 caballos–, entre otros. En la práctica el comportamiento tampoco varía radicalmente pero los cambios percibidos son suficientes para que León e Ibiza pisen con la firmeza requerida.

¡Vamos, vamos!
En las zonas más complicadas, el Ibiza recupera el terreno perdido como vemos en los tiempos. “Me sorprende lo bien que aprovecha la frenada y, a pesar de ser un poco más nervioso en apoyo y al no llevar un autoblocante tan evolucionado como el del León, que es electrónico en vez de mecánico para que la respuesta sea más rápida, es necesario abrir un poquito más la dirección para hacer que el coche no sólo entre bien en los giros cerrados, sino que salga con el suficiente ritmo para no perder la marcha”. Y vaya si lo logra porque, en la secuencia de curvas de Móra d’Ebre, el Ibiza da la campanada ¡y adelanta con descaro al León! “Es tremendamente juguetón gracias a su menor distancia entre ejes y a un peso 150 kilos inferior, por lo que su carácter es perfectamente predecible”; furia española lo llamarán otros…

Pero la alegría dura poco porque, de nuevo, el León toma la delantera rebasando al Ibiza con descaro, como si un Airbus A320 apoyado en sus dos turbinas a reacción pasase a un ‘sencillo’ turbohélice Pilatus PC-6. La potencia es la que manda en estas circunstancias y es que entre ambos existe una diferencia de 100 caballos, tampoco excesiva como nos aclara Jordi pero suficiente como para que el compacto salga ‘escopetado’ en cuanto terminan las curvas porque quiere recuperar su liderazgo por orgullo. “A pesar de esto, he sentido al TSI de 192 caballos del Ibiza con mucha fuerza desde abajo gracias a la ayuda del turbo, que da esa fuerza cuando más la necesita, sobre todo, al recurrir a las marchas más cortas de la transmisión”. Pero es que el bloque del León tiene una configuración idéntica por lo que el contraataque es perfecto. “A mí con esas” parece que le dice a su hermano pequeño, que no cesa en su empeño de superarlo.

"Corre que te pillo", parece decirle el Ibiza al León. Y así sucede en curva; en recta, la cosa cambia

Y el ganador es…
En los últimos metros, el Ibiza parece dispuesto a ‘comerse’ la bandera a cuadros, pero las ganas no son suficientes para ello porque el León esprinta en las dos rectas que tiene a tiro y consigue arañar finalmente un margen de dos segundos que le dan la victoria, deteniendo el crono en 1:01.21 segundos por los 1:03.34 del Ibiza. El piloto catalán se lo imaginaba desde el principio aunque no nos lo quiso decir, pero lo que no pensaba es que la diferencia iba a ser tan reducida. “Creía que la distancia entre los dos iba a ser más grande. La verdad es que el Ibiza me ha sorprendido muy gratamente y ha hecho frente con honores al todopoderoso León. Estoy aún que no me lo creo”.

Lo que está claro es que el León vuelve a ser el rey, esta vez sobre el asfalto mojado de Móra d’Ebre. Quizá Montmeló, el Jarama o Motorland sean trazados en los que barra literalmente al Ibiza y demuestre que si es el elegido para crear una copa específica a nivel mundial es por algo, no sólo por su cara bonita, sino porque tiene galones de líder. Y si no que se lo digan a Jordi, que sabe muy bien de esto. Palabra de Gené, palabra de Cupra.

Prueba extraída del número 254 de CAR and DRIVER, en la que encontrarás más información de los Seat Cupra.