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Citroën 2CV VS. Citroën C4 Cactus: El encanto de lo diferente

En estos tiempos de globalización, diferenciarse es una clara ventaja. El Citroën 2CV ya lo consiguió hace casi 70 años y ahora el C4 Cactus lo ha vuelto a conseguir con la funcionalidad como concepto

El 2CV Charleston que hemos conducido era una delicia, agradecemos a su propietario, Francisco García.

En el Salón del Automóvil de París de 1948 Citroën presentaba el mítico 2CV. En un primer momento la prensa no lo acogió con muchos elogios pues su aspecto y su color integral gris no eran especialmente atractivos, pero el público vio rápidamente las ventajas de sus soluciones sencillas y funcionales, pensadas principalmente para el medio rural pero que triunfaron con fuerza en todas las ciudades europeas. El simpático Citroën se convirtió en el modelo que motorizó a la Francia de posguerra pero el fenómeno 2CV pronto se extendió a muchos otros países, especialmente a los de influencia francesa pero también a España y Portugal. Cuando el asequible Citroën ya era un éxito también se fabricó aquí, en la factoría de Vigo entre 1966 y 1972, lo que permitió su expansión y su verdadera popularización en nuestro país.

Parece que en los 42 años que estuvo en producción, el 2CV cambió poco, pero sí que lo hizo. En las primeras unidades no había tercera ventanilla lateral y el techo de lona enrollable se prolongaba hasta el paragolpes trasero, sin tapa del maletero, además de contar con el característico capó delantero ondulado. En 1957 la luneta trasera se hace más amplia y por fin tiene tapa de maletero pero hubo que esperar hasta 1965 para que llegara la ventanilla lateral trasera. En 1970 se incorporaban los intermitentes en las aletas delanteras antes de dar paso a uno de los elementos menos acertados de su evolución, los faros rentangulares que se instalaron en 1975 pero que, afortunadamente, desaprecieron unos años después.

Soluciones mecánicas como el embrague centrífugo, que permitía iniciar la marcha con solo pisar el acelerador, o su peculiar y flexible suspensión, con una considerable altura libre al suelo, lo convertían en el vehículo perfecto tanto para el campo como para la ciudad. Además, su longitud era de 3,80 metros, inferior a la de un C3 actual.

DOS ÚNICOS CILINDROS

Desde el principio el 2CV utilizó un propulsor de dos cilindros opuestos refrigerado por aire, la absoluta sencillez mecánica pensada para la fiabilidad. Las primeras unidades tenían 375 centímetros cúbicos y una potencia de nueve caballos, una cilindrada que fue aumentando con los años hasta llegar a los 602 centímetros cúbicos y los 29 caballos de las últimas unidades, con cambio manual de cuatro relaciones, siempre situado en la parte superior del salpicadero como en el original.

Aventurero incansable, el 2CV protagonizó algunas de las travesías más duras por el norte de África en las décadas de los 50, 60 y 70, cuando los jóvenes buscaban explorar nuevos territorios. El simpático Citroën tuvo incluso su propia competición exclusiva, el Pop-cross, unas curiosas carreras que se celebraban en circuitos de tierra con los 2CV aligerados al máximo, incluso con las carrocerías recortadas.

Desde su nacimiento en 1948, el 2CV ha sido y sigue siendo un símbolo de libertad.

Y LLEGÓ EL CACTUS

En 2014 Citroën presenta un modelo difícil de clasificar y que mezcla conceptos de urbano, SUV y compacto. Cuando se cumplían 66 años del lanzamiento del primer 2CV, el C4 Cactus recuperaba el concepto de originalidad, sencillez y funcionalidad del modelo que hizo historia en los años 50 y 60.

El Citroën C4 Cactus no se parece a nada de lo que hay en el mercado y lo primero que llama la atención son sus Airbump, las protecciones acolchadas que cubren los laterales y le dan una imagen casi tan peculiar como las ruedas traseras carenadas del 2 CV. El habitáculo del C4 Cactus es uno de los más originales del momento, con una disposición inédita de algunos elementos como el airbag del acompañante situado en el techo, los tiradores de las puertas similares a los empleados en los primeros 2CV o el enorme techo panorámico de cristal en lugar de la lona enrollable que descapotaba al 2CV. Los motores gasolina del C4 Cactus son de tres cilindros, mucho más sofisticados que los del 2 CV, pero tres veces más potentes y con un consumo más reducido a pesar de que el modelo del siglo XXI pesa el doble.

En sus escasos dos años de vida comercial el C4 Cactus todavía no ha tenido tiempo de ser 'modelo' de grandes firmas de moda, como ya lo fue el 2CV, pero su primera versión especial ha sido vestido por la marca de ropa y accesorios de surf Rip Curl, además de añadir el Grip Control para mejorar la tracción.