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Probamos el Audi R8 2019: Deportividad a raudales

Cambios sutiles pero importantes los que presenta el supercar de Audi para este nuevo curso. Además de contar con un diseño más deportivo, Coupé y Spyder han mejorado sus prestaciones. Nosotros ya lo hemos podido comprobar...

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Si eres un apasionado del motor, sabrás que un coche como el Audi R8 es realmente especial. Por eso cuando Audi nos convocó al circuito de Ascari para probar las novedades del superdeportivo germano, los nervios estaban a flor de piel. Sometido a una profunda actualización, la venta al público se producirá a principios de año, llegando las primeras unidades a los concesionarios comienzos de enero.

Lo primero que llama la atención al abri el dossier de prensa que me dan antes de comenzar la prueba es que su designación ha cambiado, pasando de Audi R8 V10 5.2 FSI quattro y Audi R8 V10 plus 5.2 FSI quattro, a Audi R8 V10 quattro y Audi R8 V10 performance quattro. Lo que no ha cambiado ha sido el número de carrocerías, diponiendo como siempre con el modelo Spyder y el Coupé. Lo que no está tan claro es si llegará una versión RWS pero el tiempo lo dirá.

A simple vista, parece haberse transformado en un coche más feroz pese a que cuenta con la misma base. Y es que el equipo de diseño ha trabajado especialmente su carrocería para darle un aspecto más radical. Esta labor ha incluido, una nueva parrilla Singleframe más ancha y plana, faros rediseñados –ahora son más estrechos por arriba– con tecnología led, tomas de aire más grandes y una triple abertura bajo el capó que nos recuerda a la del mítico Sport Quattro y que también ha estrenado el Audi A1 Sportback en su segunda generación.

Lateralmente también se observan algunos cambios, sobre todo en las entradas de aire, aunque donde se lleva la palma es en su zaga, en la que podemos observar unas gigantescas salidas de escape ovaladas y un enorme difusor trasero heredado, sin duda, de la versión de competición. Y digo heredado porque esta actualización del R8 comparte el 50% de sus componentes con la versión para los circuitos –de hecho se ensamblan en la misma línea de montaje–. 

Si pasamos al habitáculo las cosas mejoran todavía más. El aroma de competición también se respira dentro, sólo tienes que mirar el estupendo cuadro de mandos Virtual Cockpit o los asientos tipo bucquet forrados en Nappa. Además, para incrementar esa sensación de estar ante un vehículo de competición, Audi ha creado un puesto de conducción tipo 'monoposto' que evoca la atmósfera de un cockpit. Hasta el aspecto de los controles del climatizador automático recuerdan a las turbinas de un avión. Eso sí, en función del R8 que escojamos los asientos variarán.

Para la versión V10 más sencilla, los dos ocupantes contarán con asientos deportivos con ajuste eléctrico y neumático, además de calefacción. Por el contrario, si escoges la variante más deportiva –Perfomance– equipará unos magníficos bacquets con ajuste eléctrico en altura y reglaje longitudinal manual. Lo que sí tendrán las dos unidades es un espacio de carga detrás de ellos con un volumen que asciende hasta 226 litros, muy aprovechables si eres una de esas personas a las que le gusta las escapadas, al que hay que sumar 112 debajo del capó

Pero dejemos de hablar de las novedades y empecemos a disfrutarlas. La primera sensación que tienes al apretar su botón de arranque es que el tiempo se para. El poderoso V10 ha perdido parte de su sonido para cumplir con las exigentes normativas de emisiones europeas –ahora cuenta con filtro de partículas–, lo que ha obligado a la marca a realizar algunos ajustes. Entre ellos se encuentran unos nuevos árboles de levas en titanio o una nueva gestión térmica con la que consigue mejorar su rendimiento y capacidad de respuesta. De este modo el V10 quattro aumenta su rendimiento de 540 a 570 caballos, mientras que el Performance  pasa de 610 a 620 caballos. Y precisamente fue este último bloque el que probamos en Ascari.

Tras dos vueltas de cortesía siguiendo al safety car que nos enseñaba los puntos de frenada máxima llegó el momento de dar el do de pecho. Y la verdad que no decepcionó. El coche sale disparado como una flecha desde el ralentí, siendo capaz de progresar con contundencia por todas sus marchas –en las que llegas a rozar las 9.000 vueltas antes de cada cambio–. El bastidor también ha recibido algunas mejoras para conseguir un comportamiento más eficaz en curva, lo que unido a los nuevos tarados de la amortiguación Magnetic Ride, le convierten en un auténtico misil. Tanto que por un momento nos creímos auténticos pilotos de GT3. A ello ayudaba su facilidad de manejo, motivado sin duda alguna por su tracción quattro, con la que sientes que puedes ir fuerte desde los primeros compases.

Si buscas su límite lo encontrarás, aunque te avisará de la manera más noble, con pequeños deslizamientos de su tren trasero, fácilmente controlables.

Sin duda, las mejoras lo han convertido en un vehículo más divertido, más eficiente en el paso por curva pero sobre todo, en un deportivo con el que divertirte en cualquier tipo de situación con un riesgo bastante contenido. El nuevo Audi R8 estará a la venta a principios de 2019, concretamente en el primer cuatrimestre. El  precio de partida para la variante Coupé es de 199.900 euros mientras que el Spyder parte de los 214.700 euros.