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Al volante del Mazda CX-3 2019: Extra de eficiencia y dinamismo

Desde que lo conocimos en 2015, el Mazda CX-3 se posicionó como uno de los SUV más atractivos disponibles en el mercado. Tres años después, mantiene su esencia intacta y la refuerza con importantes mejoras que afectan tanto al rendimiento mecánico como al diseño.

Mazda-CX-3-2019

Conducir un Mazda siempre es agradable y más si se trata del CX-3. Porque, bajo su apariencia todocamino, se esconde un vehículo digamos que con cierto carácter, principalmente por el enfoque y la puesta a punto del coche. Echando un vistazo a su carrocería, frente a otras propuestas un poco más clásicas como Renault Captur, Peugeot 2008 o Seat Arona, el CX-3 sobresale por una imagen rompedora, al más puro estilo Peugeot 3008, de líneas futuristas. De hecho, el diseño es uno de sus puntos fuertes, más ahora que estrena elementos como la parrilla frontal con ocho láminas, los pilotos con iluminación de led, las llantas de 18 pulgadas, el color Soul Red Crystal de las imágenes, que es más brillante… Siendo realistas, la estética del CX-3 es tan personal que no hacía falta mucho más para rejuvenecerla.

Dentro también hay retoques enfocados a hacer la vida a bordo más fácil. Entre otros, se ha sustituido la palanca del freno de mano por un botón, ya que ahora el estacionamiento es eléctrico, lo que permite incluir la función AutoHold, que mantiene el freno pisado en semáforos y retenciones sin necesidad de que presionemos el pedal correspondiente.

El hueco dejado ha permitido introducir un pequeño apoyabrazos con cofre entre los asientos delanteros, en cuyo interior se pueden dejar enseres de pequeño tamaño, como un teléfono móvil o la cartera.

Mide 4,27 metros de largo, 1,76 metros de ancho y 1,53 metros de alto; la batalla, 2,57 metros

Salvo ese detalle y alguno que otro más, como ciertos cromados de mejor aspecto visual, el habitáculo del CX-3 sigue siendo igual de 'top'. Y decimos esto porque su puesto de mandos es relativamente bajo y envolvente y el pomo del cambio queda tan a mano, que estamos deseando conducirlo.

El CX-3 tiene unas plazas traseras no muy grandes y un maletero no muy capaz (350 litros) si se piensa como coche familiar

Tras los primeros kilómetros, el CX-3 se comporta todavía mejor. La dirección ha sido revisada y la precisión a la hora de trazar es la nota dominante; lástima que el radio de giro no sea tan bueno. La suspensión también se percibe un poquito más firme debido a los nuevos amortiguadores y muelles. Incluso la insonorización del vehículo está más lograda debido al mayor material fonoabsorbente empleado.

Los cambios van más allá y afectan a toda la mecánica, revisada en su integridad. Se siguen ofreciendo idénticos 2.0 gasolina atmosféricos con 121 y 150 caballos, pero ahora son más eficientes debido a una serie de retoques internos. El Diesel, a pesar de su poca acogida en España (sólo representa el 10% de las ventas) es ahora más interesante ya que es nuevo: basado en el anterior 1.5, aumenta la cilindrada hasta los 1.759 centímetros cúbicos y entrega 115 caballos, por los 105 de antes.

El CX-3 más demandado es gasolina, manual, tracción delantera y acabado Zenith, el más alto

Durante nuestra toma de contacto hemos tenido oportunidad de conducir el CX-3 con los propulsores gasolina de 150 caballos y Diesel. El primero de ellos viene de serie con la tracción integral AWD, herramienta de gran ayuda durante la ruta por los alrededores de Ronda, en Málaga, con carreteras comarcales con asfalto resbaladizo y al que sumamos el agua de los típicos chaparrones de verano. Lógicamente al ser atmosférico echamos en falta la patada de los turbo a la que estamos tan acostumbrados, pero es una gozada estirar hasta 5.000 vueltas con absoluta progresión. Es muy silencioso y no hay vibraciones (8,8 segundos en el 0 a 100, 200 kilómetros/hora de punta y consumo medio de 7,0 litros a los 100).

El turbodiésel, como es lógico, tiene mayor pegada y una mayor sonoridad, a pesar de que los ingenieros han trabajado a fondo para reducir la rumorosidad que llega al habitáculo (9,9 segundos en el 0 a 100, 184 de punta y 4,4 litros a los 100). La principal ventaja es el consumo de carburante, mucho más contenido, del orden de un par de litros menos en conducción real que el SkyActiv-G de 150 caballos.

Se ha trabajado en el aislamiento del vehículo, que cuenta con mayor material fonoabsorbente en las cuatro puertas

El nuevo Mazda CX-3 ya está a la venta desde 20.645 euros para el gasolina de 121 caballos, 21.845 euros para el Diesel de 115 caballos y a partir de 27.580 euros para el gasolina de 150 caballos. Estos importes pueden bajar unos 3.000 euros en caso de sumar las promociones vigentes, como la de lanzamiento (2.000 euros) y la de financiación (1.096 euros). Estos importes son prácticamente idénticos a los del anterior CX-3 tras la entrada en vigor de la normativa WLTP de consumos de combustible; de hecho, el Diesel es 750 euros más barato y los gasolina se encarecen sólo 300 euros, un importe que se compensa por el mayor nivel de equipamiento de serie. En el acabado Origin ahora se añade freno de mano eléctrico, apoyabrazos frontal y trasero para dos posavasos; en Evolution se introduce sin coste la alerta de cambio involuntario de carril y en Zenith se suman el sensor de aparcamiento trasero, la conectividad Apple CarPlay y Android Auto y un cromado para el paragolpes.

El CX-3 también se comercializa bajo renting a particulares, con una cuota de 10 euros al día con todo incluido.