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Al volante del Land Rover Defender Works V8: el Defender definitivo

Probamos el que posiblemente sea el Defender perfecto creado por Land Rover Classic para celebrar los 70 años de la marca británica, con un motor V8 atmosférico con 400 CV.

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Land Rover está de celebración por sus 70 años y en medio de este aniversario hemos querido conocer una de las más sorprendentes creaciones bajo esta marca. Porque cualquiera puede meter un gran motor en un coche. El verdadero reto está en conseguir que funcione como si fuera de fábrica. Eso es lo que hace que este Defender Works V8 de Land Rover Classic sea realmente especial.

"Todas las ayudas de tracción funcionan en en sincronía con el tren motriz, y nadie más que JLR es capaz de hacer eso". Me lo dice Greg King, ingeniero en Land Rover Classic Works, y el hombre tras esta todoterreno que ves aquí, el Defender Works V8.

Más allá de los modelos vendidos en Norteamérica entre 1994 y 1997, los Defender no solían ofrecer motores V8 y transmisiones automáticas. La gente de Land Rover quería hacer este tipo de coche como un modelo de producción regular para reemplazar al viejo Defender que ya dejó de producirse en 2016, pero habría sido prohibitivamente costoso.

Sin embargo King y su equipo quisieron hacerlo para celebrar este año el 70 aniversario de Land Rover. Con todo, técnicamente no es un nuevo Defender. Para crear las 100 unidades que pretenden lanzar, todas vendidas ya dicho sea de paso, Land Rover Classic Works se hace con un Defender de la generación 2012-2016 y luego lo adapta con todas las actualizaciones.

El motor es grande, y no sólo metafóricamente. Es una versión atmosférica del típicamente sobrealimentado V8 5.0, que en este modelo ofrece 400 CV. Está asociado a la misma caja automática de ocho velocidades que utiliza el Range Rover Sport y que envía la potencia a un diferencial central automático. También hay ejes reforzados para ayudar a lidiar con todos los caballos y el par.

Cuando cometes la locura de pisar a fondo la transmisión cambia rápidamente, una válvula en el escape se abre y sales disparado de una manera que en teoría este viejo todoterreno de granja no debería alcanzar.

En un breve tramo con un prototipo del Defender Works V8, ese brillante funcionamiento se revela casi de inmediato. A velocidades normales el coche se siente casi como un americano. Hasta que decides volverte realmente estúpido con el acelerador. En ese punto, la transmisión cambia rápidamente, una válvula en el escape se abre y sales disparado de una manera que en teoría este viejo todoterreno de granja no debería alcanzar.

Pero más allá de la aceleración pura, con un 0 a 100 km/h en 5,6 segundos, y de todo el sonido este coche no es un potro desbocado, todo está bajo control. El control de tracción y el diferencial central se ponen a trabajar rápidamente, enviando la potencia a donde debe estar. Aquí no vas a encontrar ruedas patinando ni problemas de ningún tipo. El Defender simplemente se escapa.

Da las Gracias al diferencial y el control de tracción, pero Land Rover Classic también ha reforzado todo lo demás para manejar la potencia del coche. Los amortigadores, resortes y barras antivuelco son nuevas y también hay grandes frenos con discos ventilados y pinzas Alcon.

Y todo ha sido desarrollado adecuadamente. King me confesó que su equipo estuvo probando los dos prototipos previos en un viaje desde el Reino Unido hasta el Sahara con remolques de más de 2.200 kilos. Cuando llegaron, desengancharon los remolques, dedicaron un buen rato a probar la conducción off-road, volvieron a enganchar los remolques y regresaron a casa. Todo sin ningún problema.

"En términos de versatilidad y capacidades, no hemos comprometido en absoluto al Defender todoterreno", dice King. "Pero además tienes el rendimiento extra y el comportamiento dinámico que no tienes con el coche original".

Por supuesto, todas estas mejoras no pueden ocultar sin embargo que el Defender Works V8 sigue siendo, en el fondo, un viejo todoterreno con ejes rígidos en la parte delantera y trasera. Pero podrías decir lo mismo de un Mercedes-AMG G. Y este Land Rover tiene una dirección más precisa y agradable que la del viejo todoterreno alemán.

A nivel de conducción sigue siendo de la vieja escuela pero puede ser un buen coche para la ciudad, lo suficientemente pequeño para maniobrar por facilidad por las estrechas calles europeas.

La experiencia de conducción sigue siendo todavía claramente de la vieja escuela. Mido 1.70 y ya estaba realmente apretado dentro del Defender y con mi pierna rozando la puerta. La visibilidad, como puedes esperar en un viejo 4x4, es excelente y sorpendentemente cómoda. King reconoce que quería que fuera un coche para largos viajes y que también pudiera comportarse dentro de la ciudad. Si puedes lidiar con las facturas de la gasolinera, se convierte en un buen coche para ciudad, sutil pero elegante y lo suficientemente pequeño para maniobrar por facilidad por las estrechas calles europeas.

Y resulta ser un coche bastante calmado, aunque sus 400 CV sugieran lo contrario. El escape sólo se desmelena cuando pisas a fondo, en cualquier otro caso gorgotea placenteramente y de forma bastante discreta. Podrías conducirlo diariamente y no sentirte tentado de soltar la caballería. Pero, por supuesto, cuando lo hagas estarás sonriendo de oreja a oreja.

"Como apasionado del Defender, creo que este es el coche que todos los fans de este modelo siempre quisieron que fuera", dice King. Y es difícil llevarle la contraria

Con este coche Land Rover Classic Works recibió el presupuesto, el tiempo y el sofware OEM necesarios para crear el Defender definitivo. Es la evolución definitiva de un icono, uno que aún recuerda sus orígenes, allá por 1948.

Por eso nos parece una muy buena forma de celebrar los 70 años de Land Rover.

Vía: Road&Track