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Probamos el Lamborghini Urus: Aptitudes combinadas

Nos dirigimos a Italia, pero no para disfrutar de sus pequeños pueblos y paisajes pintorescos, sino para probar el primer SUV de la firma de Sant’Agata Bolognese. Además, se olvida de los habituales V12 y V10 presentes en el resto de la gama para resucitar un viejo conocido, el bloque V8.

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El asombro es la característica intrínseca a todos los Lamborghini. Ellos provocan que abras la boca, dilatan las pupilas, ponen la piel de gallina y golpean los lóbulos frontales hacia los parietales. Son poco prácticos, descomedidos, difíciles de ver y estúpidamente calurosos por dentro, pero, demonios, míralos y escúchalos. Ahora nos encontramos con el nuevo Urus, el primer lambo que no hace ninguna de esas cosas. Es lo contrario al Countach, es decir, un SUV.

Si hablamos desde el punto de vista comercial, el Urus era inevitable. El mercado está obsesionado con este tipo de vehículos, e ignorar esto y los beneficios que van de la mano es una fórmula para quedar marginado. Lamborghini necesita un SUV para asegurar su flujo de caja, estabilizar las ventas y reclutar nuevos clientes que quizás quisieran un Aventador o un Huracán pero necesitan un coche para el día a día. Si los italianos venden los 3.500 ejemplares que pretende anualmente, esto significará doblar las ventas de la compañía. ¿Arruinará el éxito a Lamborghini?

El V8 vuelve a cobrar protagonismo

El Urus es el primer Lambo propulsado por un bloque V8 desde que el Jalpa cesara su producción en 1988. Pero mientras el bloque de este era un 3.5 litros con 255 caballos de desarrollo propio, el del SUV es un producto llegado directamente del Grupo Volkswagen. Por tanto, los 640 CV del Urus proceden de una versión del V8 de 4.0 litros que encontramos en modelos de gama alta de Audi, algunos Bentley, y el Porsche Panamera. Los italianos afirman vagamente que se han aplicado algunas modificaciones como unas culatas específicas, pero el ocho cilindros se ensambla en una planta de VW en Hungría y se envía a Lamborghini como una unidad completa.

No es tan carismático como el V10 del Huracán ni tan intimidante como el V12 del Aventador, pero el hambriento V8 húngaro que se esconde bajo su capó define el carácter del coche. Lamborghini le ha proporcionado un sistema de escape que burbujea amenazantemente incluso al ralentí y gruñe ferozmente hasta alcanzar las 6.750 revoluciones de la zona roja. Los turbocompresores twin-scroll situados entre las dos bancadas de cilindros le proporcionan un empuje como ningún otro motor de la marca (todos han sido de aspiración natural hasta ahora). Hay 850 Nm disponibles desde las 2.250 hasta las 4.500 rpm, y mucho más por encima y por debajo de esa zona, asique el V8 cuenta con una personalidad tan cautivadora como la que esperas de un motor Lamborghini. A pesar de que ruge como ningún otro propulsor Lambo.

El V8 cuenta con una personalidad tan cautivadora como la que esperas de un motor Lamborghini.

 Este bloque va unido a una versión de la conocida transmisión automática ZF de ocho relaciones, la cual puede manejarse manualmente usando las levas situadas tras el volante. A su vez, envía la energía a un diferencial central Torsen que puede repartir hasta un 70 % del par máximo al eje delantero o un 87 % al trasero. Pero el verdadero truco reside en un eje posterior direccional con un sistema de reparto del par vectorial que le agrega agilidad a cualquier velocidad.

Genes compartidos

Los beneficios que te ofrecen los genes del Grupo Volkswagen, también te restan. El Urus utiliza la misma plataforma que el Audi Q7, Bentley Bentayga y Porsche Cayenne. En el universo de la ingeniería SUV no hay nada de malo con la arquitectura de Volkswagen conocida como MLB Evo, pero se ha diseñado principalmente siguiendo las preferencias de Audi, con el motor ubicado por delante del eje delantero. Más allá de los típicos problemas de peso, necesita una nariz más desafiante de la que tal vez incluso las exigencias del mercado europeo habrían requerido y puntos estructurales reforzados que son más pronunciados.

El armazón del cuerpo del Urus está construido en la misma planta en Bratislava, Eslovaquia, donde se ensamblan el Q7 y el Cayenne, y luego se envía a la nueva línea de montaje de Lamborghini en Sant’Agata, Italia, con la mayoría de su piel de aluminio ya pintada. Desde allí, los italianos nos aseguran, todo está ensamblado a mano por personas. Los robots en la fábrica mueven partes a las distintas estaciones de trabajo.

Su batalla de tres metros es apenas siete milímetros más larga que la del Q7, y sus 5,11 metros de longitud se estiran 4,3 centímetros más que en el Audi. Pero, conceptualmente, el Urus está más cerca del BMW X6 y del próximo Q8 que del Q7 de tres filas. Ambos asientos delanteros tienen un diseño más agresivo de lo esperado en un SUV, mientras que el banco trasero estándar ofrece tres plazas. Sin embargo, la mayoría de los compradores optarán por la opción de dos asientos traseros, la cual es más acorde con un Lamborghini.  

Interiores exagerados

Los hexágonos dominan el tablero de instrumentos del coche con controles del estilo de la aviación. ¿De verdad es necesario que el botón de arranque este cubierto por una tapa plegable roja? La palanca de cambios es un gran tirador que simula el acelerador de un jet y está rodeado por palancas más pequeñas, la izquierda para seleccionar uno de los seis modos disponibles – Strada (calle), Sport, Corsa (circuito), Neve (nieve) y los opcionales Sabbia (arena) y Terra (off-road), mientras que la derecha sirve para activar el modo Ego personalizable. Piénsalo como junguiano a la izquierda y freudiano a la derecha.

Gran parte de su interior es puro teatro de coches exóticos, pero es desde el asiento del conductor donde el Urus se siente como otros Lamborghinis. Si, estas sentado erguido y relativamente alto, pero es fácil suspender la incredulidad y pensar que el motor no está en el sitio equivocado. Rodeado de puntadas en contraste de microfibra y fibra de carbono en contraste, es más un avión de combate que un coche familiar.

Auténtico atleta

Comparado con casi cualquier SUV, lo que tenemos delante es una bestia increíblemente rápida. Lamborghini dice que este coche apenas necesita 3,6 segundos para alcanzar los 100 km/h y su velocidad máxima es de 305 km/h, lo que le convierte en el vehículo de producción más rápido de su segmento. 

El Lamborghini Urus es el SUV de producción más rápido del mercado.

Equipado con los neumáticos opcionales Pirelli P Zero con medidas 285/35 R23 delante y 325/30 R23 detrás y circulando en el agresivo modo Corsa, el Urus tiene un agarre que parece no acabarse nunca, hasta que de repente lo hace. Durante unas vueltas alrededor del circuito de Vallelunga a las afueras de Roma, la dirección fue asombrosamente rápida, y el morro se comportó de una manera dulce. Pero si te acercas con entusiasmo a las curvas, este te empujará hacia afuera. Que yo sepa, los Lambo nunca habían sufrido de subviraje.

Los circuitos son muy divertidos, pero el Urus es más impresionante en carretera, donde se desplaza a lo largo de un sentimiento de estrés y compostura, si se le exprime fuertemente. A velocidad de crucero, el escape se calma, la transmisión engrana las marchas largas y la velocidad de giro del motor cae apenas por encima del ralentí. Los italianos han construidos modelos espaciosos para piernas largas, incluyendo el 350GT y el Espada, y en cierto modo, este coche representa un regreso al talento perdido de esos vehículos.

Más allá de eso, el Urus también recupera parte de la capacidad del legendario 4x4 LM002 que la firma construyó a finales de los 80 y principios de los 90. Este coche no está ni remotamente tan enfocado como ese rudo todoterreno, pero ha sido fácil de manejar en un pequeño campo de tierra en las afueras de Vallelunga. Sin embargo, el Wrangler sigue estando por delante.

Pocos de nosotros dejaremos caer alguna vez los más 170.000 euros requeridos para adquirir un nuevo Urus. Pero Lamborghini ocupa una parte importante del alma del colectivo formado por los entusiastas. Si este coche tiene éxito y permite a la compañía crear máquinas más espectaculares a medida que contempla el futuro electrificado, habrá cumplido todos nuestros sueños, y habrá hecho para su creador lo que el Cayenne (y ahora el Panamera) han hecho por Porsche.

Un Lamborghini es un Lamborghini porque Lamborghini dice que lo es, aun así es difícil de imaginar que un adolescente tenga un poster de un Urus en su cuarto. Pero es fácil de pensar que sus padres adinerados tengan uno de verdad en el garaje.