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A los mandos del Kia Stinger: Esto va en serio

Kia lanza una berlina de corte deportivo por encima del tradicional Optima. Y aunque no será un superventas como el Stonic, es desde este momento el buque insignia de la firma por diseño y tecnología.

Kia-Stinger

Suena pretencioso afirmar que el Kia Stinger apunta directo a pesos pesados como Volkswagen Arteon, BMW Serie 4 Gran Coupé o Audi A5 Sportback. Pensarás que han sido los propios directivos de la compañía surcoreana los que nos han ‘contaminado’ con sus declaraciones, pero no. Son ellos mismos los que rebajan el nivel de su berlina cupé e insisten en el que el Stinger no es un modelo de los denominados premium. Nosotros creemos que se equivocan.

Para empezar por su precio, porque se mueve en una horquilla que va desde 37.900 euros del Diesel 2.2 CRDi de 200 caballos a 54.150 euros del GT V6 de 370 caballos, por lo que automáticamente se convierte en un vehículo de representación muy atractivo si se recurren a fórmulas como el renting, ya que no habrá ningún tipo de descuento en su compra. Continuamos con la imagen, en la que se mezclan estilos de marcas de referencia como Jaguar –frontal–, Maserati –trasera– o Mercedes –interior– y continuamos con la calidad percibida, la mejor de todas las vistas en un Kia, al menos hasta el momento. Queremos matizar al respecto ya que se han cuidado detalles que a veces suelen quedar relegados a un segundo plano por ahorro de costes; así, la apertura y el cierre de las puertas logran una hermeticidad que recuerda a la de vehículos mucho más exclusivos y caros, la botonera del habitáculo está perfectamente encastrada y existen detalles prácticos como unas pequeñas tapas que protegen del polvo a las tomas USB y a las de 12V. Pero hay más.

Dentro de uno o dos años podríamos conocer una variante shooting brake del Stinger

El Kia Stinger es un modelo que mide 4,83 metros de largo, 1,87 metros de ancho y 1,40 metros de alto, con una batalla de 2,90 metros y un maletero algo escueto para las dimensiones, ya que sólo tiene 406 litros, aunque el acceso es bueno gracias al portón eléctrico y las formas, muy regulares.

Además está homologado para cinco pasajeros. Los que viajen en las plazas delanteras lo harán de forma gracias a unas butacas confortables, con regulaciones eléctricas, ventiladas y calefactadas y en las que no se han descuidado ni siquiera el agarre lateral, sobre todo en la versión GT, la top. Detrás la situación se complica debido a la caída del techo, que perjudica la cota de altura, y el túnel de la transmisión es algo voluminoso, restando confort a la persona que vaya en la plaza central. El túnel es tan ancho porque la tracción es a las ruedas posteriores, si bien en función del motor puede ser integral, como sucede en la GT de 370 caballos, que se asocia irremediablemente al cambio automático de ocho marchas de convertidor de par.

El equipo de audio Harman Kardon transforma el habitáculo en una sala de conciertos

Precisamente nuestra primera toma de contacto con el Stinger GT ha sido en circuito. ¿Veis como en Kia apuntan alto? El ratonero trazado de Llucmayor, en Mallorca, nos sirvió para comprobar que la berlina coreana no es un deportivo al uso a pesar de tener incluso función Launch Control –para activarlo, basta con pulsar más de tres segundos el botón que desconecta el ESP–. Es verdad que es muy 'juguetón', principalmente del eje trasero a la salida de las curvas ya que recibe la práctica totalidad de par del V6 biturbo –52 kilográmetros entre 1.300 y 4.500 vueltas, del cual puede mandar hasta un 40% delante–, pero los cambios de apoyo se le atragantan debido a las casi dos toneladas de peso que arroja en la báscula.

Así que dinámicamente es más torpón que su competencia, y eso que incluso monta de serie frenos Brembo, caracterizados por una mayor resistencia a la fatiga frente a los que estándar del gasolina de 255 caballos y del Diesel de 200 caballos. En lo que respecta al propulsor, el seis cilindros se ‘suelta’ con los programas Sport y Sport+, diferenciados únicamente porque con este último se desactiva el control de estabilidad, lo que permite que la zaga deslice todavía más.

La suspensión de dureza regulable ayuda a cambiar el comportamiento del coche

La otra versión que hemos tenido ocasión es la Diesel, aunque sólo en carretera. Evidentemente echamos en falta la ‘patada’ del V6 y la finura mecánica de éste porque el bloque de 2.2 litros es perezoso frente a lo que dicen las cifras oficiales facilitadas por el fabricante –0 a 100 en 7,6 segundos y velocidad máxima de 230 kilómetros/hora– y más ruidoso de lo esperado, principalmente en aceleración. Donde no hay quien le gana es en el gasto de carburante, mucho más contenido que en el V6 con registros que oscilan entre los cinco y los seis litros a los 100 frente a las medias del gasolina, que superan los 10 litros a los 100 incluso con el modo más económico.

Los trazos definitivos del Stinger se vieron en forma de concept en 2011 con el GT

Se comercializa con cuatro acabados siendo Style el más bajo –climatizador bizona, GPS, cámara de marcha atrás– y GT el más alto –tapicería de cuero, llantas de 19 pulgadas–. Entre medias se sitúan xTreme –Head up Display, techo solar– y GT Line –avisador de ángulo muerto, audio Harman Kardon, carga inalámbrica para teléfonos móviles–, una gama al final muy amplia que combinada con los tres propulsores disponibles ofrecen un abanico de posibilidad muy amplio. Así es el Stinger, el buque insignia de la marca y del que sólo van a llegar unas 200 unidades a España. Corre porque van a volar de los concesionarios…