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Faros halógenos, de xenón o led, ¿cuál es mejor?

Los sistemas de iluminación del automóvil no paran de evolucionar. Ahora, incluso entre las marcas premium se pueden elegir faros opcionales con distinta tecnología, mientras que las generalistas mantienen los halógenos de serie. ¿Cuál es realmente la diferencia?

A finales de los 70, la popularización de los faros halógenos supuso una revolución. Hoy podemos elegir entre halógenos, xenón además de los novedosos sistemas completos de led.

Un faro halógeno consta de un reflector o parábola que proyecta la luz emitida por la bombilla. En los últimos años se han hecho muy comunes los proyectores elipsoidales; tienen forma cilíndrica y una especie de ‘lente’ que dirige el haz de luz, con lo que ya no es necesario el cristal estriado de los antiguos faros que se encargaban de orientar parte de la luz emitida por el faro. Algunos modelos incluso incorporan sistema direccional con un cierto ángulo de giro que sigue el de la dirección, para alumbrar mejor en las curvas. El primer coche de gran serie que montó un sistema de faros direccionales fue el Citroën DS en 1967.

Los coches con halógenos deben llevar un sistema para regular la altura del haz y no deslumbrar a otros usuarios. Algunos modelos también añaden el cornering –esquineros –mediante los antinieblas o un proyector más pequeño que se activa a menos de 50 kilómetros/hora al girar la dirección. Está pensada para ampliar el área de visión lateral.

Xenón, bixenón y trixenón
Un faro de xenón es un proyector que utiliza como fuente luminosa una bombilla de descarga o xenón que en lugar de tener en su interior un filamento y un gas halógeno consta de dos electrodos separados por un bulbo de cuarzo en cuyo interior está el xenón a presión. Esos faros tienen una centralita electrónica que genera la tensión necesaria para la puesta en marcha del sistema y controla las funciones electrónicas del equipo. Los faros de xenón aportan una luz más blanca que los halógenos y de mayor intensidad, por lo que deben llevar un sistema de autonivelación de la altura del haz y lavafaros, con un sensor de suciedad que activa el chorro de agua automáticamente.

Los primeros faros de xenón sólo servían para la cortas, mientras que las largas mantenían los proyectores halógenos. Los bixenón constan de un obturador que permite graduar el haz de luz y realizar la función cortas/largas con un sólo proyector. Algunos modelos añaden la función direccional, con un movimiento lateral acompañando al del volante. Los trixenón son sistemas que añaden una tercera función que varía el flujo, la altura y la anchura de la luz para adaptarla al tipo de vía y circunstancias de circulación. Algunos equipan cámara que detecta a los vehículos que circulan en sentido contrario.

Ojo, caro carísimo…
La sustitución de unos faros halógenos por unos de xenón no está prohibida, pero el coste de su instalación legal es tan elevado -kit, sistema autonivelante, lavafaros, homologación; unos 2.000 euros- que lo hace desaconsejable. Además, circular con un sistema de xenón ‘añadido’ sin legalizar puede conllevar la inmovilización del vehículo por considerarse una reforma de importancia no autorizada.
El led -del inglés light emitting diode- se impone por consumo y pequeño tamaño. Hoy en día su mayor limitación es el hecho de no tener función direccional… todavía.

Los resultados

Audi A8: Avance de futuro
El sistema led total del A8 es una opción que cuesta 2.235 euros, partiendo de la base de que el bixenón es de serie. La luz que emite es muy similar a la del bixenón, pero no tiene la función direccional y en su lugar utiliza otros led para iluminar lateralmente de forma fija, similar al cornering que montan algunos modelos con faros halógenos. Los led también tienen una función de lluvia o niebla que baja el haz de luz en cortas y conecta de forma permanente los led laterales, ampliando la anchura del haz.
El A8 también llevaba la opción de visión nocturna.

Mercedes E 250 CDI: Perfecto en todo
El sistema bixenón que montaba el Mercedes tiene unprecio de 1.949 eurosen las versiones que no lo equipan de serie, e incluye el sistema inteligente ILS que pasa de cortas a largas automáticamente y el haz de luz en función de los vehículos que vienen en sentido contrario, además de ser direccionales. Su potencia, intensidad y color de luz, superficie iluminada y rapidez de reacción para cambiar de cortas a largas nos sorprendió por su absoluta eficacia en todas condiciones. Hoy por hoy es el sistema más recomendable de los disponibles.

Volkswagen Passat: Eficacia justa
Cuando circulamos con unos buenos faros halógenos nos parece que son más que suficientes, ya que ofrecen una luz blanca de buena calidad y con un amplio haz. El problema es cuando dejas un coche con halógenos y te subes en uno con bixenón.
La diferencia es verdaderamente como de la noche al día y en las fotos puede apreciarse que el haz de luz es mucho más amarillento –en realidad no lo es– que el de los xenón o los led. En un modelo como el Passat la opción bixenón tiene un precio de 1.321euros, algo muy recomendable si se circula habitualmente de noche.