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Carlos Sainz: “El primer día le dije a Lucas que esto había que ganarlo como fuese”

El piloto madrileño aterrizó en España acompañado de Lucas Cruz. Juntos, ofrecieron una rueda de prensa en la que tocaron multitud de temas relacionados del último Dakar así como del futuro.

Porta

Cada año, antes de partir hacia Sudamérica, hacia la disputa de un nuevo Rally Dakar, Carlos Sainz ofrecía una rueda de prensa. Sainz, ganador del Dakar, siempre ha generado gran expectación tanto a nivel nacional como internacional. Y es precisamente a nivel internacional donde más se dudaba del piloto español.

Si bien la velocidad de Sainz no era cuestionada, el número de rallye que llevaba sin acabar había dado la falsa percepción de que Carlos había perdido el tren, o al menos se le quitaba la vitola de favorito. Esto tampoco era ajeno al piloto que reconocía haberle prometido a la familia, que este Dakar se acababa, fuese como fuese. Orgulloso de haber cumplido su promesa, encima, ha sido con victoria.

En su llegada a Madrid, Carlos Sainz y Lucas Cruz se han dado el baño de masas que merecían, además de tener el primer contacto con la familia, a los cuales veían tras casi un mes y que no podían evitar las caras de satisfacción y orgullo, incluyendo la de Carlos Sainz jr. Posteriormente, han ofrecido el trofeo a la prensa, relatando los momentos más intensos del Rally.

Carlos y Lucas han querido agradecer todo el seguimiento, tanto por parte de los periodistas como por parte de la afición, motivo por el que han querido compartir el galardón con todos. Carlos reiteró la intensidad de la carrera, “la más difícil que he corrido, más incluso que en África”

“En el enlace de la primera especial, le dije a Lucas que había que ganar esta carrera como sea… como sea”, confesó el piloto español, a modo de anécdota. “Ha sido el Dakar más complicado que ha hecho, el que más con diferencia. Dos semanas de mucha tensión. Cada día pensábamos que habíamos pasado lo más difícil y siempre había algo que nos sorprendía a continuación.”

A menudo poco recordados, los copilotos en el Dakar cobran una relevancia especial. No solo son navegadores, sino también mecánicos y a menudo apoyo moral y psicológico. Carlos, que nunca se ha cortado a la hora de elogiar a Lucas Cruz, aprovechó la ocasión para agradecer de nuevo su labor. “Sin su buena labor, es imposible de ganar”, afirmó Carlos.

“No ha sido nada fácil, la verdad. Me parece de justicia habernos llevado este Dakar. No era justo que otros, aprovechando el trabajo de Carlos con el Peugeot, se llevaran el premio. Nosotros sabemos lo que ha pasado, sabemos que Carlos fue el único en enfrentarse con todo Peugeot para cambiar la línea de desarrollo del coche y lograr uno ganador”, explicaba Lucas Cruz.

“La carrera ha sido complicada. La diferencia con el segundo clasificado no revela la dureza y lo complicado que ha sido. Este año teníamos claro que la paciencia era iba a ser la clave, el no tener el ansia a la hora de apretar, sin embargo, esas primeras etapas donde perdimos tiempo desmoralizan un poco. Pero esta carrera te curte, te ayuda a superar esos momentos.”

“Las últimas cuatro etapas fueron muy complicadas. Etapas muy largas, con largos enlaces. Incluso la última especial, que puede parecer un trámite, realmente no lo es. Afortunadamente, con Carlos se está muy seguro y todo ha salido bien. Y ya nos tocaba el segundo Dakar, oye”, apostilló el copiloto.

Sainz fue sincero con el tema recurrente. No eran pocos los que imaginaban una retirada por todo lo alto tras ganar un segundo Dakar, a los 55 años. Sin embargo, Carlos afirmó que la decisión está por tomar. Primero, hablarlo con la familia, meditarlo, y entonces decidir. De igual forma, confesó no haber mirado posibles alternativas a Peugeot, que no estará el próximo año.

De lo que no hay duda es de que el veneno de la competición está dentro de Sainz, especialmente el veneno del Dakar, y el madrileño confesaba que, de poder ser el piloto enmascarado, como en la serie Meteoro, a buen seguro que iba a correr más Dakar, pero que, siendo Sainz, el actual ganador, todo cobraba una dimensión diferente, y hacía falta evaluar muchas cosas. Seré piloto toda la vida, y seguro que, tras el Dakar, haré históricos”, aseguraba.

Sainz recordó la última etapa, las felicitaciones tras acabar el rally de los máximos rivales, y las conversaciones sobre la dureza de esta edición, lo que ayudaba a tener noción de la dificultad de esta edición, que tal y como confesó Lucas Cruz, esperaban una segunda semana más tranquila, y no fue así. “La organización ha puesto al límite a pilotos, vehículos y asistencias, que, en el fondo, es un poco el espíritu del Dakar”. Si bien Lucas fue claro elevando una queja que acostumbra a ser común en participantes que han competido tanto en África como en Sudamérica, los enlaces, incluyendo los que dividían la etapa en dos y que no solo obligan a despertarse a las tres de la mañana, sino que acaban agotando mentalmente.

La tripulación comentó los momentos más duros de esta edición, destacando la segunda etapa, cuando Lucas se encontró indispuesto, dando detalles como el hecho de que, sin detener el vehículo, el copiloto llegó a vomitar hasta en seis ocasiones, siguiendo con su trabajo hasta el final, a pesar de los pinchazos, si bien al final del día la pérdida de tiempo fue considerable.

Sainz también destacó el día que volcaron sobre el lateral del vehículo, necesitando la ayuda de cuatro motoristas para poner el coche sobre sus ruedas de nuevo y poder continuar la marcha. Junto al día que se quedaron en una duna perdiendo algo más de seis minutos y así como el día en que tuvieron que hacer los últimos kilómetros de la etapa en tercera velocidad. Carlos también comentó que, con polvo en suspensión, pasaron por un gran bache, que le provocó daños en la muñeca, algo a lo que consiguieron reponerse.

Carlos, que confesaba no perdonarse el error que le llevó a perder el Rally en 2017 cuando iba liderando, comentó lo difícil de pilotar a ritmo relajado, sin querer arriesgar, pero sin que se escapasen los minutos, con el miedo de no saber cómo iban exactamente los demás, destacando también el gran alivio que le llevó superar Fiambalá, el lugar donde al madrileño se le han escapado dos Dakar, y que en esta edición volvió a ser tan difícil como siempre.

Carlos Sainz y Lucas Cruz ya tienen su segundo Dakar en casa, a pesar de que fuera de nuestras fronteras no se confiaba en el matador, a pesar de la indisposición de Lucas, del daño en la mano de Carlos, de las incidencias mecánicas como la de la caja de cambios, y a pesar de haber sido el Dakar más duro de cuantos se recuerdan, derrotando a tres franceses favoritos con sus mismas armas. Si volverán o no, solo ellos lo saben, ahora, momento de disfrutar.