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Más Vietnam y menos Silverstone

Poco ha durado el periodo romántico que parecía prometer Sean Bratches en esta nueva Fórmula 1.

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En un periodo de apenas cuatro días, la Fórmula 1 anunció el acuerdo para la inclusión del Gran Premio de Vietnam en su calendario ya para 2020, y dejó claro que no cederán ante las pretensiones del Gran Premio de Gran Bretaña, que finaliza contrato en próximo año.

Con la manida actitud de querer agradar que acostumbran a tener los recién llegados, Liberty Media no dudó en afirmar que se preocupan por los aficionados clásicos, y que las históricas carreras europeas eran indispensables. Dichas afirmaciones fueron realizadas tras un largo periodo de Bernie Ecclestone, el cual nunca dudó en apretar al promotor que fuese, a costa de perder el Gran Premio de Francia, el de Alemania, el de Gran Bretaña, o incluso el de Italia.

El primer discurso de Bratches, de Monza y Silverstone son intocables, ha durado poco. El tiempo que ha tardado en llevarse sus primeras decepciones a la hora de incluir nuevas pruebas en el calendario, tanto Copenhague, como su gran apuesta, Miami. De lugares con cierta tradición en el mundo del motor se ha pasado a Vietnam, sin pilotos, sin circuitos, y sin tradición, incluso adelantándose su entrada en el calendario, inicialmente prevista para 2021.

La inclusión de Vietnam no es más que una continuidad de la doctrina Ecclestone, llevando la Fórmula 1 a lugares perdidos de la mano de Dios, pero dispuestos a pagar los exigentes cánones de la FOM; llámese Vietnam, Corea, India, o cualquier lugar del Golfo pérsico.

Si bien puede ser lógico hasta cierto punto el intentar expandir el negocio, aunque los ejemplos anteriormente nombrados nos han enseñado que este no parece el ejemplo a seguir, gusta menos el tono amenazante que se ha tomado con las carreras clásicas, viniendo a decir Bratches antes del Gran Premio de Brasil, que ya había Fórmula 1 antes de Silverstone. Exactametne misma actitud que Bernie Ecclestone, y mismos comentarios que usaba el gran capo cuando quería enviar un mensaje.

Quizás Bratches se equivocó en un principio con una actitud excesivamente displicente que envió un mensaje erróneo a promotores. Y de hacer concesiones con Silverstone, se pasó a tener que hacerlas con Hockenheim para acto seguido tener a Monza pidiendo su cuota, algo que ahora la Fórmula 1 quiere cortar de raíz.

De poco parecen haber servido ver precisamente los circuitos de Silverstone, Monza y Hockenheim a rebosar esta misma temporada, los comentarios de ‘tenemos que encontrar la fórmula para que estos circuitos que están llenos de aficionados, sean rentables’, ya han caído en saco roto.