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Fernando Alonso y sus desventuras en la primera mitad de 2017

El piloto asturiano y McLaren esperaban un salto de rendimiento en el motor Honda, pero se encontraron con una unidad de escasa fiabilidad y falta de potencia que supuso un paso atrás en comparación a la pasada temporada.

Alonso portada 1

2017 comenzó siendo un año lleno de esperanzas para Fernando Alonso y McLaren Honda. A la progresión constante mostrada en 2016 se le unía un nuevo concepto de motor del fabricante japonés que prometía mejorar el rendimiento de la temporada anterior para colocar al equipo de Woking definitivamente al frente de la mitad de parrilla y quizás por delante de la unidad de Renault en el ranking de motores. Además, los aficionados que la vuelta del color naranja a los monoplazas solo podía ser un indicio de que lo mejor estaba por llegar.

Una vez empezó la pretemporada, tanto Alonso como McLaren se dieron cuenta de que la realidad era muy diferente a la que se esperaban. El motor no hacía más que causar múltiples dolores de cabeza a los integrantes del equipo con recurrentes fallos que hacían que el coche se parara en el trazado. Todas estas dificultades técnicas restaban tiempo de trabajo en pista que era vital de cara al comienzo de la temporada y McLaren llegó a Australia sin haber podido realizar ninguna simulación de carrera.

El equipo de Woking se vio obligado a hacer durante las sesiones de libres del Gran Premio de Australia todo el trabajo que no pudo durante los test de pretemporada. A la escasa fiabilidad del motor Honda se le añadió falta de potencia en comparación al resto de competidores, por lo que los puntos parecían estar bastante lejos. A pesar de los problemas, Alonso fue capaz de clasificar en 13ª posición, aunque las probabilidades de acabar la carrera eran muy bajas. No hubo ningún milagro y el asturiano tuvo que retirarse, aunque no fue por un problema de motor, sino por un fallo en la suspensión de su McLaren.

La prácticamente nula actividad en las dos primeras sesiones libres del Gran Premio de China por las condiciones climatológicas dieron esperanzas a Alonso para terminar la carrera debido al menor kilometraje del motor. El asturiano volvió a clasificar en 13º lugar de la parrilla y en carrera pudo aprovechar la pista húmeda para realizar una buena salida y colocarse noveno tras los primeros metros. Alonso tuvo incluso tiempo para protagonizar una emocionante lucha con Carlos Sainz, pero una vez perdió la posición su McLaren comenzó a humear por un problema en el chasis que causó una nueva retirada.

A pesar de algún tema mecánico, el Gran Premio de Bahréin comenzó de forma positiva para Alonso, quien estuvo cerca de los diez primeros en el tercer libre previo a la clasificación después de un viernes positivo. Pero la clasificación sería una vuelta a realidad y, tras pasar a la Q2, el motor dijo basta y no pudo tomar parte en la sesión. La carrera no fue mucho mejor y sumó su tercer abandono del año por otro fallo en la unidad de potencia casi al final de la carrera.

Alonso se mostró desquiciado al bajarse del coche y el hecho de que entrara a boxes para retirarse poco antes de darse la bandera de cuadros levantó las sospechas sobre si el abandono fue intencionado por parte del asturiano, ya fuera por frustración o buscando cambiar ciertos elementos del monoplaza sin penalizar en la siguiente carrera. Finalmente, el propio Alonso se encargó de desmentir dichas afirmaciones para poner fin a las especulaciones.

Después de un positivo test post Gran Premio en Bahréin, donde Stoffel Vandoorne no sufrió ningún problema durante una de las jornadas, McLaren esperaba continuar con la buena racha en Sochi. Como en citas anteriores, Alonso pudo acercarse al top 10 en los libres, pero en clasificación se quedó en la Q2 marcando el peor tiempo de la sesión. La falta de potencia del motor hacía que los registros del primer sector del asturiano fueran una sangría absoluta con respecto a sus rivales directos. El punto más bajo del año llegó el domingo, pues Alonso no pudo ni siquiera tomar la salida de la carrera. El balance estaba claro: cuatro abandonos en cuatro citas y la frustración de Alonso iba en aumento.

El asturiano confiaba en un cambio en su suerte para el Gran Premio de España, pero el inicio del fin de semana no fue el ideal. Alonso solo pudo disputar 20 minutos de la primera sesión de libres por un nuevo problema en el motor Honda. Afortunadamente, McLaren pudo reparar el vehículo para que Alonso pudiera recuperar algo de tiempo en la segunda sesión, pero solo pudo completar 21 vueltas y fue el más lento de la sesión. La situación dio un giro inesperado el sábado, pues Alonso dio la sorpresa al meterse en la Q3 y clasificar en séptimo lugar. A pesar del esperanzador resultado, la carrera volvió a ser un golpe de realidad. No tuvo una buena arrancada después de tener un toque con Felipe Massa en la primera curva y, aunque terminó la primera carrera del año, lo hizo con un 12º puesto que supo a poco. Además, Sauber logró sumar cuatro puntos y de esta forma McLaren quedó relegada al último puesto del mundial de constructores.

La siguiente cita de Alonso fue un cambio completo de aires. El asturiano decidió perderse el Gran Premio de Mónaco, en un circuito que a priori era mejor para McLaren, para participar en las 500 Millas de Indianápolis. Alonso sorprendió con un espectacular quinto puesto en su primera clasificación en un óvalo y superó con nota situaciones a las que nunca se había enfrentado, como las salidas lanzadas. A pesar de incluso liderar la carrera durante varias vueltas, el desenlace fue muy familiar. El motor del monoplaza de Alonso se rompió y no pudo terminar la carrera. A pesar del abandono, se ganó el cariño de los aficionados estadounidenses, quienes esperan su regreso en el futuro.

Tras el contacto con IndyCar, tocaba volver a la realidad en el Gran Premio de Canadá. El rápido circuito Gilles Villeneuve tenía todos los ingredientes para convertirse en una pesadilla para McLaren. El viernes comenzó de forma nefasta, cuando Alonso completó 10 vueltas de instalación en el primer libre después de pasar un largo rato en boxes. Al regresar a pista y marcar su primer tiempo, el equipo le pidió que parara el coche por un fallo hidráulico. Alonso perdió una hora de la segunda sesión por las reparaciones, pero tuvo tiempo para lucirse y marcar el séptimo mejor tiempo. En clasificación, el asturiano se quedó en la Q2 una vez más. La carrera tendría un desenlace similar al de otras citas: rodando cómodamente en la décima posición, Alonso tuvo que retirarse a falta de cuatro vueltas por un nuevo fallo del motor Honda.

Las esperanzas de Alonso y McLaren no eran muy grandes para la siguiente cita: el Gran Premio de Azerbaiyán. El rápido primer sector de Bakú era una gran debilidad para McLaren que tenía que compensarse en el revirado segundo sector. La tarea se volvió todavía más difícil cuando Alonso rompió el motor en la segunda sesión de libres y sumó 40 puestos de penalización por cambios de elementos de la unidad de potencia. El sábado la situación no mejoró ya que en clasificación se quedó por primera vez en Q1. El asturiano apostó todo a una carrera caótica y obtuvo su recompensa. Manteniéndose apartado de los numerosos incidentes que se sucedieron a lo largo del desarrollo de la prueba, Alonso cruzó la línea de meta en novena posición y sumó sus dos primeros puntos del año, algo impensable tras la clasificación.

Tras los inesperados puntos de Bakú, Honda introdujo una nueva versión del motor en Austria. Alonso tuvo un positivo viernes que parecía ser un indicio de un paso adelante del fabricante japonés, pero antes de la clasificación la unidad de potencia volvió a romperse y el asturiano tendría que pasar el resto del fin de semana con la especificación anterior. Aun así, Alonso no se quedó lejos de la Q3, pero en carrera sufriría un nuevo revés. El asturiano tuvo que abandonar en la primera vuelta después de ser arrollado por Daniil Kvyat.

La siguiente cita fue en otro circuito poco favorable para McLaren: Silverstone. Con Hungaroring a la vista, el equipo de Woking decidió sacrificar el fin de semana de Gran Bretaña penalizando en parrilla a propósito para llegar limpio a Hungría. De esta forma, Alonso tenía asegurada la última posición, pero eso no evitó que el asturiano se luciera en clasificación. En condiciones cambiantes, salió al final de la Q1 con neumáticos de seco y marcó el mejor tiempo ‘in extremis’, pues comenzó su vuelta justo en el último segundo. A pesar de la alegría del momento, la carrera de Alonso terminó una vez más antes de tiempo debido a un problema con la bomba de gasolina.

Las esperanzas de Alonso y McLaren de tener un buen ritmo en Hungría se confirmaron el viernes, transmitiendo buenas sensaciones al terminar las dos sesiones dentro del top 10. El asturiano firmó una buena clasificación al meterse en la Q3 y colocarse séptimo en la parrilla de salida. El domingo, Alonso completó su mejor carrera del año al tener un ritmo constante y finalizó en sexto lugar, con vuelta rápida incluida. Con los ocho puntos sumados por el asturiano, además del décimo puesto de Vandoorne, McLaren superó por fin a Sauber en el mundial de constructores.

Después de las numerosas desventuras, la primera mitad de la temporada tuvo un final feliz para Alonso. Aunque solo ha podido terminar tres de las 11 primeras carreras, dos de ellas han sido dentro de la zona de puntos. Durante el parón veraniego, el asturiano pensará qué hacer con su futuro en la Fórmula 1 y anunciará su decisión en septiembre. ¿Se quedará en McLaren o buscará asiento en otro equipo? Es probable que su decisión dependa de la continuidad o no de la relación con Honda, aunque un aumento del rendimiento del motor en las próximas citas podría animar al asturiano a mantenerse en la estructura de Woking al menos un año más. Pase lo que pase, Alonso se esforzará por hacer disfrutar a los aficionados, incluso fuera de la pista.