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El Mercedes de Adolf Hitler sigue sin encontrar comprador

Tras llevar un tiempo anunciado en una subasta parece que nadie está dispuesto a pagar la mareante cifra que piden por este antiguo modelo alemán con una gran trayectoria y muchas historias a sus espaldas.

Sin titulo

Las grandes compañías especializadas en subastar todo tipo de vehículos disponen de una gran colección de ejemplares para cada uno de los eventos que realizan en distintas ciudades a lo largo del año, vendiendo la mayoría de ellos por precios que, en ocasiones, resultan muy difíciles de alcanzar.

Hace tiempo vimos como los Ferrari del Rey Don Juan Carlos sufrían muchas dificultades a la hora de encontrar un nuevo comprador que se hiciera cargo de ellos, y recientemente nos hemos encontrado con un caso similar que tiene como protagonista al Mercedes W150 77k Grosser Offener Tourenwagen  de 1939 que perteneció al alemán Adolf Hitler.

Worldwide Auctioners, los encargados de realizar esta subasta celebrada en Arizona, piden por el coche una cantidad de 10 millones de dólares, una cifra demasiado alta que parece se resiste a encontrar comprador (en el último intento, la puja que más cerca estuvo llegó a los 7 millones). Pese a ello, desde la compañía de subastas siguen confiados y afirman que las negociaciones continúan para intentar cerrar la venta.

Si nos centramos en el coche diremos que fue el elegido por Hitler para recibir a dirigentes mundiales en los distintos eventos a los que acudió. Cuenta con una carrocería descapotable, un tono oscuro y se le conocía como el ‘Super Mercedes’. Se fabricaron 88 unidades y bajo su alargado capó se escondía un propulsor de ocho cilindros en línea con 7.6 litros de cubicaje y una potencia que rondaba los 155 caballos.

A lo largo de todo este tiempo pasó por distintas manos y tras estar varios años en Alemania y Bélgica fue vendido a un comprador estadounidense que donó el coche a la asociación local de Veteranos de Guerra. Años más tarde un coleccionista decidió restaurarlo y lo expuso en el Museo de Antigüedades Automovilísticas Históricas de Chicago, alcanzando un valor de un millón de dólares.