“¡Fíate de las mosquitas muertas...!” este dicho le viene que ni pintado al discreto y hasta un poco anodino Yaris. Al Toyota hay que reconocerle la virtud de la ingenuidad: nadie diría que bajo su apariencia de recatado utilitario se esconde un espacio trasero en el que desatar pasiones encendidas gracias al tamaño del asiento y el espacio para los pies.
Lamentablemente las plazas delanteras no son tan románticas porque ni la altura al techo, ni el reclinado de los asientos o el espacio hasta el salpicadero nos dejaron satisfechos.
LO MEJOR
Fue un placer conocer su asiento trasero
LO PEOR
Por delante no tiene tanta gracia
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Torres Pérez - miércoles 23 septiembre 2009 16h33
Revista especializada en automóviles se dio a la tarea de probar la experiencia de hacer el amor en varios autos y calificarlos con base en su comodidad y espacio; te damos a conocer los resultados. www.efectoespejo.com