Te gusta la gasolina, ¿verdad? Tus ansias por tener un deportivo gasolina siempre han estado presentes en tu vida. ¿Te has planteado empezar a hacer tu sueño realidad con un utilitario de más de 100 caballos? No estaría mal que pensaras en dos ‘bólidos’ que acaban de aterrizar en el mercado español: Ford Fiesta Sport y Seat Ibiza SportCoupé Sport.
Ninguno de los dos pasa desapercibido. Sus líneas fluidas aportan dinamismo y ganas de ponerse en marcha. Además, cada uno refleja fielmente el estilo marcado por sus hermanos de gama. En el caso del Fiesta, el Kinetic Desing remarca más la prominencia de unos faros en forma de ojo rasgado, un parabrisas muy inclinado y una trasera ‘gorda’ acentuada por el espectacular alerón de esta versión Sport. El Ibiza suma a la ‘línea ágil’ el concepto de ‘Arrow Design’ consistente en colocar la parrilla delantera en una posición más baja. Aunque en los interiores es donde sí se parecen: los plásticos blandos en la parte superior del salpicadero y en dos colores son comunes; además, la posición de la regulación de los espejos, el volante y las esferas del cuadro de mandos parecen calcados.
Algo ruidosos
Lo que más llama la atención al arrancar los motores de Fiesta y de Ibiza es que no percibimos ruido alguno. Bien es cierto que ese sonido se convierte en los dos propulsores en estruendo cuando se exprimen por encima de las 4.000 vueltas. Y hablo de estruendo porque el ruido mecánico que pasa al interior del habitáculo cuando circulan por encima de los 120 kilómetros/hora llega a ser un poco molesto.
El motor del Ford resulta algo más ‘descafeinado’ en la entrega de potencia que el del Seat. Al entrar en zonas de curvas descubrimos un utilitario eficaz y sencillo de conducir, aunque la posición de la palanca dificulta su uso en conducción racing, si bien los asientos aseguran la sujeción.
El Ibiza, a pesar de contar con 15 caballos menos, salva esta diferencia de potencia con un excelente conjunto mecánico. Con una leve caricia al pedal del acelerador, los 105 caballos te empujan con fuerza y contundencia. La suspensión es más dura que la del Ford y cualquier bache se transmite con brusquedad al interior. Por cierto, el ESP es de serie en cualquier versión de motor y acabado del Seat.
Espacio justo
Las diferencias se acentúan en el espacio interior. El Ibiza cuenta con una carrocería ocho centímetros más larga, pero esto no quiere decir que sea más habitable. Los pasajeros de las plazas delanteras viajarán cómodos, mientras que los que vayan detrás tendrán que ser no muy altos y acceder por el lado del copiloto, porque el asiento del conductor sólo se abate y no se desplaza. El maletero es suficiente aunque de menor tamaño que el del Fiesta. El Ford tiene una concepción más habitable en las cuatro plazas reales de las que dispone. Detrás viajarán cómodamente dos adultos, contando incluso con unos vanos que les permite guardar sus bebidas. En el resto del habitáculo hay repartidos gran cantidad de huecos para depositar la cartera, el móvil o los cd de música.
Ahora puedes tener tu primer ‘gasolina’ bien equipado, con una lista de opciones para personalizarlo y por un precio competitivo…
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