No hay más que echar un vistazo por las calles en las que nos movemos habitualmente para darnos cuenta de que el Peugeot 207 y el Renault Clio forman parte del mobiliario urbano. Tras tres temporadas en el mercado sin recibir cambios, sus imágenes parecían desentonar ante la hornada de nuevos rivales alemanes e italianos que empezaban a adornar las ciudades. Frente a este panorama, Peugeot y Renault se pusieron manos a la obra para actualizar a sus modelos con ligeras modificaciones.
Y tan leves son que es bueno tener la referencia de una unidad ‘vieja’ al lado de éstas para darse cuenta de ellos. El 207, a pesar de aterrizar hace nada, apenas se diferencia de sus hermanos de gama anteriores. El rediseño de los pilotos traseros –con 15 diodos de luz en forma de ‘u’–, son los indicadores de referencia para saber si estamos o no ante el nuevo Peugeot. Los cambios estructurales son más importantes, ya que todas sus versiones equipan de serie ESP –como ya hiciese el Seat Ibiza–, la versión deportiva RC sólo se vende bajo pedido y aparece una variante Diesel desarrollada bajo el bloque 1.6 que emite 99 gramos de CO2 por kilómetro recorrido. En el caso del Renault, su lavado de cara ha ido más allá: no sólo se modifican los faros y los pilotos, sino que también lo hacen los faldones y los espejos, sin olvidar la aparición de un nuevo acabado –GT– y unas opciones de equipamiento hasta ahora inexistentes, como un GPS TomTom integrado en la consola central por menos de 500 euros.
Desde el primer momento que nos ponemos a sus mandos, el 207 nos transmite confianza y nos aporta la sensación de estar en un coche de un segmento superior gracias a su aplomo y su excelente rodar, impresión que se acentúa si antes hemos conducido el Clio. El Renault deja a las claras que es un utilitario que se maneja a la perfección por ciudad gracias a su dirección suave y a un volante pequeño. Esto no significa que se quede atrás en carretera, pues pone en entredicho a su rival cuando se le exigen sus mejores galas, midiéndose de tú a tú sin contemplaciones.
Diesel, por favor
El bloque 1.5 dCi del Renault tiene que ver algo en todo esto. Sigue siendo una apuesta por la fiabilidad y el bajo consumo. Además, llama la atención el soplido del turbo que siempre nos acompaña y que se escucha desde el primer acelerón en primera velocidad. En contraste está el propulsor 1.6 HDi del Peugeot, bastante ruidoso en cualquier régimen, percibiéndose en todo momento en el habitáculo. Acelera muy bien a partir de las 1.800 vueltas, y se adapta a la perfección al tamaño y al peso del ‘pequeño’ 207.
La diferencia de cinco caballos a favor del Peugeot, junto con un cambio manual de cinco velocidades y relaciones más cortas, permiten al 207 realizar unas mejores salidas. El Clio, por el contrario, monta un cambio manual de seis velocidades, también con una palanca de recorridos cortos y con una sexta muy larga, destinada a buscar el máximo ahorro de combustible, uno de sus principales objetivos. Con unas suspensiones burguesas, nuestros rivales se muestran más que eficaces en un uso diario y devoran, sin problemas, los más que molestos badenes y numerosas glorietas. Aunque a la hora de detenerse, el 207 se aventaja gracias a un pedal de freno de recorrido más corto y más contundente. En carretera, los dos tienen unos comportamientos más que similares, sin apenas diferencias considerables entre ambos.
El precio de las opciones
Uno de los aspectos que más se ha tratado en los restyling de estos utilitarios ha sido el de incorporar nuevas opciones de equipamiento. En el caso del Peugeot, es recomendable la alarma antirrobo –288 euros–, el regulador y limitador de velocidad –192 euros– y el detector de obstáculos trasero junto con los espejos eléctricos –336 euros–, mientras que en el Renault sería interesante añadir el ESP –362 euros– y el radar de proximidad –240 euros–.
Mención aparte merecen los nuevos navegadores. Hasta ahora, el precio de éstos era desorbitado, pues en muchas ocasiones no bajaban de los 1.000 euros. El 207, por desgracia, sigue en esa línea, pero el Clio se distancia de su compatriota gracias a un acuerdo firmado entre Renault y TomTom por el que ofrecen navegadores low cost. Por 490 euros se tiene un GPS fijo en la consola central que no entorpece la visibilidad cuando se conduce y sólo se puede manejar con un mando a distancia, más seguro si nos atenemos a la nueva Ley de Tráfico aprobada hace unas semanas.







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Usuario anónimo - martes 24 agosto 2010 00h38
El Clio lleva muchas más cosas de serie, como el limitador y regulador de velocidad. Por precio, prefiero el Clio.
Usuario anónimo - jueves 25 febrero 2010 01h29
Peugot 207 forever!! El clio es una castaña pilonga!